Así está más cerca de Devoto que de la Gloria

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Así está más cerca de Devoto que de la Gloria

Los rostros de preocupación en los jugadores de Gimnasia, después de perder en el Bosque / Fotobaires

Noche negra para el Lobo. Casi de punta a punta. Jugó mal, perdió temprano a Abaldo expulsado en el primer tiempo cuando el equipo ya perdía y más allá del empate transitorio de Domínguez, se desordenó nuevamente y tuvo una derrota clara y dolorosa, encima con la expulsión sobre el final de Yonathan Cabral. Un partido terrible de Gimnasia que tuvo la peor despedida del ciclo Madelón, entre insultos y silbidos.

El partido tuvo un inicio con fuerzas parejas, porque Gimnasia no logró empujar a Instituto contra su arco. Al contrario, le costó descifrar a un rival que tuvo salida prolija con Bochi encajado entre los centrales para liberar a Franco y Bay por los costados. Así, para el Lobo el comienzo del juego no fue sencillo.

Recién pasados los 20 minutos de la etapa inicial, el Tripero logró generar algo de juego, con un buen buscapié de Abaldo y un remate de Domínguez muy desviado tras córner de Pablo De Blasis.

Sin embargo, Instituto era más. Primero lo tuvo Puebla, que obligó a una buena atajada de Insfrán. Y enseguida, Facundo Suárez definió sin problemas en el mano a mano con el arquero para el 1 a 0 favorable a la Gloria.

Con la ventaja en el marcador, Instituto ganó confianza en la circulación del balón y fue aún más dueño del partido, mientras el equipo albiazul corría detrás de la pelota, con una presión descoordinada y los futbolistas triperos llegando siempre tarde a cada jugada.

Fue cada vez peor lo de Gimnasia, que a los 41 minutos ennegreció su panorama con la expulsión de Matías Abaldo a instancias del VAR por un golpe no tan fuerte pero cuando el rival ya había soltado el pase. Así, para el Lobo el final de la primera parte fue una tortura, porque no encontró respuestas en ningún sector del campo de juego y se fue al descanso silbado por su gente.

Esa primera parte fue de lo peor del ciclo Madelón, porque nunca encontró el partido. Problemas defensivos, tierra de nadie a los costados de los volantes centrales (que parecen superpuestos en sus funciones) y nula generación de fútbol fueron algunos de los problemas albiazules. En la primera parte, Gimnasia no le pateó al arco a Roffo.

Para el complemento, Leonardo Madelón dispuso los ingresos de Federico Milo y Eric Ramírez por Gustavo Canto y Rodrigo Saravia, quien había terminado amonestado en la primera mitad. La idea fue desdoblar a Ramírez y Domínguez entre el medio y el ataque para tratar de lastimar a la Gloria.

Solo con empuje, Gimnasia tuvo algunas aproximaciones al arco rival, pero sin generar situaciones claras. Instituto no mantuvo el control del juego que exhibió en el primer tiempo. Y esa postura la pagó cara el conjunto cordobés, porque un centro desde la derecha de Enrique tuvo un rechazo y Benjamín Domínguez encontró el rebote y con un remate seco marcó el empate tripero.

Se envalentonó Gimnasia. Se encegueció para ir a buscarlo y quedó muy mal parado en una contra en la que Felipe Sánchez le hizo penal a Suárez. Puebla cambió por gol y otra vez a remar. Casi fue peor, porque un error de Enrique dejó a Suárez frente a Insfrán, pero el delantero falló increíblemente en la definición.

Antes había ingresado Franco Troyansky en lugar de Ivo Mammini. De todos modos, el equipo de Madelón fue absolutamente dependiente de lo que pudiera inventar Benjamín Domínguez. Cuando ya había entrado también Lautaro Chávez por Yonatán Rodríguez (de muy flojo partido), Instituto llegó al tercero por intermedio de Bay, luego de una gran atajada de Insfrán. El 3 a 1 sepultó cualquier expectativa del Lobo en el partido.

Para peor, Cabral también fue expulsado y se fue insultado por algunos hinchas.

En el final, solo hubo lugar para algunas chances más para la visita y para los cantos de los hinchas mens sana contra su equipo. El pitazo de Lamolina y la reprobación del triperío fue el telón lento de una oscura noche para Gimnasia.

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