‘Lady Anne’, un personaje en busca de actriz bajo el amparo de William Shakespeare

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Con el eco de los aplausos a la sorprendente ‘Casting Lear‘, de Andrea Jiménez, todavía presente en la sala, el Teatro de La Abadía vuelve a ceder su escenario a una relectura contemporánea de un texto de William Shakespeare; en este caso es ‘Ricardo III’, y la propuesta se titula ‘Lady Anne‘; pone el foco en este personaje, la última esposa del tiránico monarca inglés. Hay un componente emocional añadido: la autora y directora, Inma Nieto, y la intérprete, Elisabet Gelabert, se formaron y velaron sus primeras armas escénicas en el Teatro de La Abadía, a las órdenes de José Luis Gómez. Con este proyecto, que estará en cartel hasta el 19 de mayo, las dos inician además la andadura de su compañía, Las hijas de Eva.

La llegada, con retraso, de una actriz a un ensayo levanta el telón de la función, que entrecruza las historias del personaje y de la propia intérprete. «En la función -explican ambas- se mezclan el mundo del ensayo y lo ensayado para hablar de actrices y directores, de hombres y mujeres, de realidades y ficciones».

La función, dice Inma Nieto, la directora, «es una reflexión sobre el poder y también sobre la figura de la mujer en el teatro. Y un homenaje a nuestra profesión». Una profesión, añade Elisabet Gelabert, la intérprete, «devastadora emocionalmente. Somos nuestro instrumento, e Inma lo ha presentado de una manera muy poética. La obra muestra la fragilidad de la actriz desde el corazón de una actriz. Tienes que ir a exponer todo y te llevas golpes por todas partes, empezando por el director al que ves como a un padre o a un amante al que quieres complacer».

Además de escribir y dirigir la función, Inma Nieto participa también en ella interpretando al director. Sí, al director, no es una errata. «A lo largo de mi carrera he sido dirigida habitualmente por hombres, los referentes e incluso el lenguaje eran masculinos; ahora las cosas están cambiando, por suerte, y me parecía importante que una mujer representa a un hombre, cuando hubo una época que eran los hombres los que interpretaban a las mujeres». La obra ofrece, añade Elisabet Gelabert, «una visión muy femenina en el mejor sentido de la palabra.

La escena que la actriz ensaya muestra a Ricardo III y a Lady Anne ante el cadáver del marido y el suegro de ésta -a quienes ha asesinado el propio Rey-. Él le pide matrimonio y ella, sorprendentemente, acepta. «Aceptar no es conceder -dice Inma Nieto-; en estos tiempos del ‘solo sí es sí’, hay que recordar que a veces sí también fue no».

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