Miguel Ángel Perera: «A estas alturas de mi carrera, lo que viví en Sevilla está por encima de cualquier premio»

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Con motivo de su veinte aniversario como matador de toros, Las Ventas ha acogido, en un merecido homenaje, a Miguel Ángel Perera, para recordar sus seis puertas grandes en esta plaza, siendo el matador en activo con más salidas en hombros por la calle de Alcalá. Acompañado por los cinco ganaderos que propiciaron sus triunfos, hizo un recorrido por todas y cada una de sus faenas importantes en esta plaza, en un acto presentado por Carlos Ruiz Villasuso, celebrado en el patio de arrastre, ante un gran número de asistentes.

«Madrid es la plaza de mi vida, es la plaza de mi carrera», comenzó diciendo el torero, tras agradecer el acto. «Me acuerdo perfectamente de todas las faenas y los toros que he toreado aquí», cosa que demostró al narrar, con todo lujo de detalles, todos sus importantes triunfos en la Monumental venteña, destacando, también, la faena al toro Portugués de Núñez del Cuvillo. Lo pinchó y perdió un triunfo importante, pero ese trasteo -y ese inicio citando a ese toro, que nadie veía, desde los medios- quedará en el recuerdo de todos los aficionados. «Para mí, esa tarde y la de mi encerrona son las que resumen lo que ha sido mi carrera», explicó.

En 2008 llegó la primera temporada importante de Miguel Ángel, en la que toreó ochenta y tres corridas (el año que ha toreado más festejos), cortó dos orejas a un toro en Sevilla, en Bilbao… y salió dos veces por la puerta grande de Madrid: «Fue una temporada muy redonda en cuanto a triunfos», recuerda el torero. La tarde anterior a su primer paseíllo en Las Ventas, había cortado José Tomás cuatro orejas en Madrid: «Parecía que se había acabado el toreo. Era complicado venir el día después, porque nadie hablaba de otra cosa. Pero salió el quinto, de Cuvillo, y lo pude cuajar». Después, vino la corrida en solitario, en la Feria de Otoño. Una apuesta con seis ganaderías, que estuvo marcada por la épica: «En el primer toro no pasa nada. El segundo me pega una cornada entrando a matar. Me operan, y le corto una oreja al tercero. Al cuarto y al quinto también, pero éste me hiere. Intenté seguir con el sexto, que fue un gran toro, pero no lo pude matar, y no pude salir a hombros», cuenta, como si lo estuviera viviendo.

En el 2014 estuvo apunto de quedarse fuera de Madrid. Pidió matar Adolfo, Victorino y Victoriano, y no hubo acuerdo en un primer momento. Al final, lidió Adolfo y Victoriano. «Fue una temporada importante, aunque no arrancó como yo quería. No sentía nada toreando los meses previos, y lo pasé muy mal, sobre todo pensando en Madrid». Pero, como el de Puebla del Prior siempre saca lo mejor de sí ante la afición madrileña, llegaron otros dos triunfos seguidos: «Tengo un recuerdo muy cariñoso del público las dos tardes. Salir una vez a hombros es un sueño para un torero, y ¡quién me iba a decir a mí que,en apenas diez días, iba a tener la fortuna de hacerlo dos veces! Fue una suerte que Dios me pusiera esa corrida de Adolfo en el camino. El primero fue muy complicado, pero me dio mucha moral y convicción para estar bien con el segundo», al que cortó dos orejas, siendo el único torero en la historia que ha desorejado a un toro de esta ganadería en Madrid.

En otoño de 2017 llegó la quinta, con El Puerto San Lorenzo. La espada no estuvo afilada, mas no impidió el triunfo, gracias a la gran dimensión que dio. Fue una temporada difícil para él, ya que su apoderado, Fernando Cepeda, cayó enfermo y no pudo acompañarle gran parte de la campaña: «Fue una tarde muy especial, una de las que más he disfrutado en Madrid. Ese día Fernando estaba más recuperado y vino a Madrid. El primero fue extraordinario, y al segundo, un toro muy abanto, le hice una faena muy de Madrid. Podría haber sido una tarde más rotundo por el número de orejas, pero la sensación de redondez fue bonita». La última hasta la fecha llegó en 2019, con una corrida de Fuente Ymbro: «Fue un toro importante. Me molestó un poquito el viento ese día, pero tuvo mucha alegría, perfecto para esta plaza».

Tras finalizar el acto, tuvo Perera la deferencia de hablar para ABC. Viene de salir por la Puerta del Príncipe de Sevilla, la primera de su carrera, y la más rotunda del ciclo. Sorprendió a todos, que los jurados sevillanos olvidaran este triunfo: «Es verdad que te sorprende; pero a estas alturas de mi carrera, con 20 años y sobre todo, habiendo vivido lo que viví esta tarde, cómo lo viví, cómo se ha contado y valorado por parte de la prensa y de los aficionados, y la satisfacción que me llevo de reconocimiento de los profesionales, sinceramente, para mí pasa un segundo plano. Lo importante es la dimensión que di, que se pudo ver, y el triunfo que conseguí», nos explica el torero.

Quedan ocho días para que vuelva a esta plaza, y viene «con la misma ilusión de todos los años, pero también con mucha responsabilidad, con mucho compromiso. Es una feria especial en un año especial. Ningún año he toreado tan seguido en Madrid -torea 15 y 17 de mayo-, y también con la particularidad que mato un hierro como es La Quinta», ganadería que ha matado en otras plazas, pero nunca en Las Ventas. «Es una ganadería muy del gusto de Madrid, diferente a las que he matado en esta plaza, pero vengo muy satisfecho con las dos ganaderías que mato», terminó diciendo sobre sus carteles con la ganadería sevillana y El Parralejo. Este año de aniversario, seguro que tendrá ocasión de seguir haciendo historia.

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