Un plan de 100.000M a prueba de Trump: la OTAN debate dar apoyo más fiable a Ucrania

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Los ministros de Asuntos Exteriores de la Alianza Atlántica se han reunido en Bruselas en uno de los últimos encuentros clave antes de la cumbre de líderes de la OTAN que se celebrará en Washington en julio. En el calendario todavía quedan dos encuentros ministeriales, uno en mayo en Praga (República Checa) y otro más en junio en Bruselas, antes de una cumbre en la que la idea central es lanzar un mensaje de unidad en un año que dentro de la Alianza sospechan que será de “impás” para Ucrania.

Mantener el apoyo a Kiev en un contexto de una guerra mucho más larga de lo anticipado, en un año que será difícil ante los aparentes avances rusos, es una de las claves. Hace ya tiempo que Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, habla de la necesidad de dar predictibilidad al apoyo a Ucrania, y lo contrario a esa predictibilidad es la amenaza de una victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Se ve ya con el bloqueo del paquete de 60.000 millones de dólares por parte de los congresistas republicanos que impiden que quede aprobada una asistencia que resulta fundamental para Kiev. “Cada día de retraso en la decisión de los Estados Unidos de dar más apoyo a Ucrania tiene un efecto sobre el campo de batalla”, ha recordado Stoltenberg, que ha subrayado que los ucranianos se quedan sin munición.

La Alianza Atlántica trabaja en un paquete multianual de unos 100.000 millones de euros, una propuesta que Stoltenberg espera que quede aprobada ante de la cumbre de líderes de julio. Sin embargo, no se trata de una medida sencilla, ya que la Alianza Atlántica siempre busca evitar tener ningún papel en el envío de armamento letal al campo de batalla, algo que se hace a través del llamado “Grupo Ramstein”, un grupo de coordinación de apoyo a Kiev, pero en el que la OTAN no tiene, al menos oficialmente, ningún papel. De hecho, esa sería la gran novedad.

El cambio iría más allá de lo económico, porque propone poner el grupo Ramstein, conocido como “Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania”, un grupo de 50 socios que apoyan a Ucrania, bajo el mando operativo de la OTAN, algo que sería una modificación sustancial. Actualmente, está coordinado por Estados Unidos, pero este cambio permitiría que el grupo no se viera afectado sustancialmente en caso de un cambio de administración americana tras las elecciones de noviembre.

“No voy a entrar en los detalles de la propuesta, porque estamos en el trabajo de desarrollar un marco institucional más robusto para apoyar a Ucrania“, ha señalado Soltenberg en una rueda de prensa posterior al primer día de encuentro de los ministros, que se reúnen de vuelta este jueves para conmemorar el 75 aniversario de la fundación de la OTAN. “Estamos hablando con Ucrania sobre esto. Importa por la seguridad ucraniana y por la nuestra. El apoyo a Ucrania no es caridad, es una inversión en nuestra seguridad. Hoy no hemos tomado ninguna decisión final, pero hemos decidido empezar a trabajar“, ha explicado el secretario general.

Reparto de fondos

Además, desde la cumbre de Vilna en julio de 2023, muchos socios de la OTAN han firmado acuerdos bilaterales con Ucrania que se centran en dar apoyo a lo largo de los años a Kiev, y algunos de los socios quieren saber si estas contribuciones se tendrán en cuenta a la hora de calcular lo que debe aportar cada capital al plan que Stoltenberg ha presentado esta semana a los ministros de Asuntos Exteriores. Aunque el secretario general no ha dado detalles en público sobre su propuesta, sí que ha explicado ante los medios de comunicación que se debe “garantizar una asistencia de seguridad fiable y predecible a Ucrania de forma que dependamos menos de las contribuciones voluntarias y más de los compromisos de la OTAN, menos de ofertas a corto plazo y más de promesas plurianuales”.

“Garantizar una asistencia de seguridad fiable y predecible a Ucrania”

La primera recepción al plan de Stoltenberg ha sido buena, aunque nadie enseña del todo sus cartas, aunque el plan cuenta con el apoyo claro de algunos de los socios clave del flanco este, como Polonia o Letonia. Por su parte, Hadja Lahbib, ministra de Exteriores belga, ha señalado que “es peligroso hacer promesas que luego no podemos cumplir”, mostrando las reservas de muchos otros socios. Hungría, que tradicionalmente intenta mantener la distancia con Ucrania, ya se ha desmarcado de la propuesta y el portavoz del Gobierno ha explicado que el ministro magiar “no respaldará ninguna propuesta de la OTAN que pueda acercar a la alianza a la guerra o hacer que pase de una coalición defensiva a una ofensiva”.

Aunque Budapest suele estar muy aislada en sus posicionamientos fuentes aliadas admiten que es difícil lograr el equilibrio en que la OTAN refuerce su apoyo a Ucrania, pero no participe de manera directa y clara en armar a Kiev con material militar letal, y que en los próximos meses la Alianza deberá intentar calibrar bien su papel en el conflicto. Pero Stoltenberg señala que debe cambiar la “dinámica” de la manera en la que los 32 socios ofrecen apoyo a Kiev para que sea más estable y segura.

Los ministros de Asuntos Exteriores de la Alianza Atlántica se han reunido en Bruselas en uno de los últimos encuentros clave antes de la cumbre de líderes de la OTAN que se celebrará en Washington en julio. En el calendario todavía quedan dos encuentros ministeriales, uno en mayo en Praga (República Checa) y otro más en junio en Bruselas, antes de una cumbre en la que la idea central es lanzar un mensaje de unidad en un año que dentro de la Alianza sospechan que será de “impás” para Ucrania.

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