La historia de Mía y su lucha contra el cáncer de cuello uterino

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Todo un ejemplo de superación. Así es Osmilda Noel, cariñosamente Mía, y así quiere que se le llame en esta, su historia. Es una madre, de 25 años de edad, que en el 2020 sufrió un revés totalmente inesperado en su vida cuando le diagnosticaron cáncer de cuello uterino o de cérvix y, aunque desde el 2021 celebra el haber terminado todos los tratamientos a los que tenía que someterse, no dejó de ser un golpe muy fuerte.

Sin embargo, pese a lo duro que puede resultar esta enfermedad para cualquier persona, Mía asegura que decidió enfrentarla con valentía y consiguió crecerse ante las adversidades siempre con optimismo, sin perder la alegría ni darse por vencida, pero sobretodo, creyendo fielmente en Dios.

La joven, en una entrevista para El Nacional, a propósito de conmemorarse este 26 de marzo el Día Mundial de la Prevención del Cáncer del Cuello Uterino, cuenta su historia para crear conciencia en las mujeres sobre las acciones de prevención sin importar la edad.

Esta joven madre de un niño de 10 años narra cómo fue el inicio de la enfermedad. Explica que en el año 2020 fuerte dolores en los ovarios la ataban, razón por la que asistió al médico y detalla que en ese momento su doctor solo le dijo que tenía quistes y que éstos no eran malignos.

“El doctor me dijo que los quistes eran normales, que no era de esos quistes malos”, relata al tiempo de indicar que los quistes se convirtieron en reincidentes, ya que durante un período de tiempo se les quitaban y luego volvían.

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Con este vaivén, nos cuenta que antes de enterarse del verdadero problema que la aquejaba, sufrió mucho. Visiblemente consternada, la joven madre relata que cada vez el dolor era tan fuerte que hacía que se tirara al suelo.

Poco tiempo antes del inicio de la cuarentena que provocó la pandemia de la Covid-19, su médico decidió referirla al Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez de Tavárez (INCART), “es aquí que todo cambia”. Admite que, antes de sufrir de cáncer tenía varios años sin hacerse un Papanicolaou y desconocía las implicaciones que llevaba no realizarse este estudio.

Al llegar a este centro médico especializado, dice se realizó todos los estudios y analíticas pertinentes y su nuevo médico le indicó un tratamiento.

Sin embargo, tras cerrar el país por la pandemia seguía con su tratamiento, pero llegó un momento donde éste no le estaba funcionando, así que los quistes se convirtieron en tumores y el vientre le comenzó a crecer, al grado de pensar que estaba embarazada, lo que ella nunca se imaginó era que tenía cáncer.

 “Cuando me enteré que no era un embarazo, sino un tumor se me aguaron los ojos, el corazón se me entristeció, al saber que desde el 2020 estaría con cáncer porque el tumor salió positivo”. Luego de todo ese proceso continúa explicando que llegó el momento de la operación y tras este hecho siguió con la fuerte lucha contra esta enfermedad hasta que, ya en el 2021, con la ayuda de “Papá Dios” ganó la batalla contra el cáncer de ovario.

Situación económica

El tratamiento contra el cáncer es costoso sin importar el tipo que sea.  Y esto le quedó más que claro a la familia de Mía. Esto puede tener un efecto perjudicial sobre su salud física y emocional, su tiempo, sus relaciones interpersonales y sus finanzas. Y en el caso de la protagonista de esta historia así pasó con ella.

Al hablar de su situación económica y batallando con esta terrible enfermedad, Mía cuenta que a la calamidad de su mala salud se unió la falta de recursos económicos, debido a que el seguro médico no daba abasto con tantos gastos.

Dijo que su seguro médico cubrió las analíticas, estudios menores y la operación, pero que otros cuatro estudios que fueron enviados a realizar al extranjero su familia tuvo que costearlos. “Está es una enfermedad que te deja sin amigos, hasta sin familia porque todos se te alejan. Yo le debo mi desempeño a Dios y a mi hermana, porque si no es por ella no estuviera viva “, expresa.

Recuerda que ante esta caótica situación llegó un momento en el proceso de la segunda operación en que su hermana, que fue su mayor sostén, se quedó sin dinero, “ni para un pasaje tenía”. Durante su testimonio, en el cual las lágrimas no faltaron, rememora que en una ocasión su hermana se vio en una situación que lo único que tenía en su cartera era un dólar, y en ese momento le dijo a un chófer de vehículo público que le iba a pagar con la moneda extranjera porque era todo lo que tenía y debía de regresar a casa a cuidar a su hermana que estaba sola y tenía cáncer.

“Mi hermana derramó muchas lágrimas, cogió mucha lucha andando todos los médicos cuando vio que ese tumor quería salir, cuando el vientre se me puso tan grande que parecía una mujer embarazada con más de ocho meses de gestación. “Nosotras sufrimos mucho”, dice.

Cuenta que el cáncer es una enfermedad que obliga a los afectados a pedir, porque los medicamentos son costosos. “Con voz conformista le decía a su hermana que si se moría se iría contenta, porque sabía que su hijo se quedaría en una buena mano”.

Primera cirugía

Durante su primera operación le extirparon el ovario que estaba dañado, por un instante pensó en su segundo ovario. Está guerra confesó que durante su primera cirugía tuvo mucha fe, que encomendó su vida y la de su hijo a Dios, al decir, “Señor cuídame y cuida mi hijo”.

Siempre positiva

Sin embargo, “recuerdo que cuando llegó el momento de la segunda cirugía estaba muy contenta, yo hacía hasta Tik Tok y me encontraba muy positiva”.

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No obstante, no deja de reconocer que resulta temeroso el entrar a una sala de cirugía y ver todas esas herramientas y saber que las usarán contigo, “eso me puso algo nerviosa, pero me tranquilicé porque me dije “yo soy una guerrera y las guerreras no se rinden y al ponerme la anestesia se me pasó”.

Está huérfana de madre con voz victoriosa recuerda que con apenas 22 años padecía de cáncer de ovario y ya han pasado tres primaveras desde que tocó la campana que anunció su victoria en la lucha feroz contrala enfermedad.

Mía comenta que la mejor manera de enfrentar la enfermedad es no ocultarla, lo que hizo su familia con ella al principio y se enteró de la verdad por otra persona.

Madre adolescente

Está joven dijo que fue madre a los 15 años de edad, razón por la que agradece al Señor por darle esta oportunidad de ser madre a temprana edad.

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Sin embargo, reconoce que a esa edad es un problema para las mujeres dar a luz, motivo por el que recomendó a todas las jóvenes no embarazarse tan temprano.

Explica que la mucha de las madres adolescentes luego de que dan a luz no regresa para realizarse sus chequeos rutinarios, “muchas a esa edad no saben lo que es un Papanicolaou”.

Agrega que debido a eso en ocasiones algunas solo se quedan con ese hijo y ya no pueden volver a tener más, a raíz de eso viene la tristeza.

En ese sentido, instó a las jóvenes a que no se descuiden con sus chequeos médicos al señalar que, con un diagnóstico oportuno, se pueden salvar vidas de muchas mujeres que hoy lo padecen.

“No se descuiden con su chequeo médico no dejen de ir a realizarse su Papanicolaou, manténganse hablando con su doctora para que le dé seguimiento, porque esto es algo que te puede cambiar tu vida en un minuto”, dijo.

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Cáncer de cérvix

De acuerdo con el doctor Elvin Castillo Romero, cirujano oncólogo, el cáncer de cuello uterino o de cérvix es un tumor maligno que se origina en el epitelio que reviste al cuello del útero o cérvix. El cérvix es la porción inferior del útero que se comunica con el canal vaginal.

El galeno explica que este cáncer es provocado por un agente infeccioso, el virus del papiloma humano (VPH). Este se transmite por vía sexual. Existen más de 200 cepas de este virus, alrededor de 14 se consideran de alto riesgo, siendo las cepas 16 y 18 las que provocan la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino.

Doctor Elvin Castillo Romero, cirujano oncólogo

“No todo el que ha estado en contacto con el virus desarrollará cáncer, pero este virus puede permanecer en las células del epitelio del cérvix y provocar alteraciones en el ADN, esto puede provocar la aparición de lesiones pre malignas conocidas como neoplasia intraepitelial cervical (NIC)”, manifestó.

Dijo que estas lesiones pueden ir evolucionando hasta convertirse en un carcinoma infiltrante. Para que estos cambios puedan convertirse en cáncer puede tardar años, incluso décadas.

El oncólogo resalta la importancia de los chequeos de rutina ginecológicos y la realización de la citología cervical (prueba de Papanicolaou) para que se pueden detectar estas lesiones y ser tratadas de manera oportuna antes de que progresen a un cáncer.

Prevención

El galeno hace un llamado a la prevención del cáncer y, en ese sentido, sostiene que la forma más segura es que las mujeres se realicen el cribado con la prueba de Papanicolaou (Citología Cervical), también que le den seguimiento y tratamiento de lesiones precancerosas (colposcopia). La mejor manera de mantener a las mujeres alejadas del cáncer de cérvix es realizando un Papanicolaou por lo menos 1 vez al año.

Señala que se puede disminuir el riesgo de este cáncer con la vacunación contra el Virus de Papiloma Humano (VPH), ofreciendo educación y concientización sobre la salud sexual, porque entre los principales factores de riesgo está en el inicio de las relaciones sexuales a temprana edad y tener múltiples parejas. También evitando otros factores de riesgo como el tabaquismo.

Cáncer de cérvix en RD 

En la República Dominicana el cáncer de cérvix ocupa el 4to. puesto de los cánceres que más afectan a la mujer después del de mama, pulmón y colon.

Para el año 2022 se reportaron 662,301 nuevos casos y 348,874 muertes en el mundo. Mientras que en el país se notificaron 967 nuevos casos y 622 muertes por cáncer de cérvix para ese mismo año. Estos datos según el informe GLOBOCAN de La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sociedad Dominicana de Ginecología y Obstetricia

Según datos de la Sociedad Dominicana de Ginecología y Obstetricia en el país,  el cáncer de cérvix o cuello uterino es una enfermedad prevenible y 100 % curable si se detecta tempranamente.

También, explica que esta patología se observa con mayor frecuencia entre los 35 a 45 años de edad, con menos frecuencia por debajo de los 20 años y a partir de los 60 el riesgo de presentar cáncer de cérvix va en descenso.

El cáncer de cuello uterino es provocado por un agente infeccioso, el Virus del Papiloma Humano (VPH), que se transmite por vía sexual.
El cáncer de cuello uterino es provocado por un agente infeccioso, el Virus del Papiloma Humano (VPH), que se transmite por vía sexual.

 Vacunas

Actualmente existen vacunas para prevenir el cáncer de cérvix que contienen las principales cepas productoras de esta enfermedad. Se administran a partir de los 9 años tanto para hembras como para varones.

Mía, quien ahora tiene la edad de 25 años, rememora como fue el inicio de la enfermedad, que al principio no dio indicios de padecer la enfermedad, sino tras varias visitas al médico y una serie de estudios dieron con el fatídico resultado al que toda mujer teme.

Un apunte

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en 2012, más de 83, 000 mujeres fueron diagnosticadas de cáncer cervicouterino y casi 36,000 fallecieron por esta enfermedad en la región de las Américas.

Si se mantienen las tendencias actuales, el número de muertes en las Américas aumentará en un 45 % en el 2030. Las tasas de mortalidad son 3 veces más altas en América Latina y el Caribe que en Norteamérica, evidenciando enormes desigualdades en salud.

El tamizaje, seguido del tratamiento de las lesiones precancerosas identificadas, es una estrategia costo-efectiva de prevención. La vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) de mujeres adolescentes puede prevenir cerca del 70 % de los casos de cáncer cervicouterino.

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