Con aumento, sin mejora: la odisea de viajar en el micro por La Plata

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Con aumento, sin mejora: la odisea de viajar en el micro por La Plata

Muchos micros llegan llenos a las paradas, por la poca frecuencia que hay. Los pasajeros no pueden subir y deben esperar el siguiente / el dia

Viajar en micro en la Ciudad es una verdadera odisea, aún luego de las subas que se produjeron en los boletos. Los usuarios denuncian que hay menos frecuencias de colectivos, impuntualidad en las paradas e incomodidad durante los recorridos en los horarios pico. Esos problemas son los que frecuentan en su rutina diaria y por los cuáles exigen que haya prontas soluciones.
Esto se puede ver cotidianamente en la Ciudad, donde las paradas suelen verse llenas por largos periodos. En una recorrida que hizo este diario desde Plaza San Martín hacia Camino Belgrano y 489 de la localidad de Gonnet, se observó a usuarios con “mucha paciencia” en la espera de un colectivo, aún en los horarios pico, cuando la comodidad para viajar pende de un hilo.
Entre las 11 y las 12 del mediodía, los micros van llenos por el movimiento escolar, tanto para el ingreso como la salida de los alumnos. Si el colectivo se aborda en la zona de Plaza San Martín, luego viajar de pie durante un largo rato, cerca del final de destino se puede encontrar un lugar para sentarse.

El viaje puede durar más de media hora, pese a que el vehículo no frena en algunas paradas.

El tiempo de espera puede variar dependiendo del lugar al que se vaya: si se busca un traslado por el Centro, hay amplia variedad de líneas de colectivos. Pero si se espera una letra más específica, puede haber demora entre veinte y treinta minutos. Al bajar el sol, peor. Además, es vital salir con tiempo e ir a las paradas con mayor demanda, para asegurarse un lugar (sea parado o sentado) y también que frene el colectivo.

Desde principios de febrero, viajar en colectivo se hizo más caro para el bolsillo. Por ejemplo, el boleto más utilizado, detrás del mínimo, subió a $321,01. Este valor se mantiene siempre y cuando se tenga la SUBE registrada, ya que en caso de no tenerla costará un 60% más. Tras el aumento en el boleto, muchos pensaron que habrían cambios positivos a la hora de viajar. Sin embargo, esto aún no ocurrió, según detallaron pasajeros que utilizan cotidianamente los colectivos.

Gorina, Arturo Seguí y el Casco Urbano, son los puntos que más sufren complicaciones con las líneas de micros, donde en muchos casos la espera es agotadora. Inclusive, los pasajeros señalaron que en algunas paradas, los vehículos no frenan en los horarios pico, porque van llenos de gente. Dentro de un contexto de malestar, algunos individuos que viven en el centro de la Ciudad comenzaron a asistir por sus propios medios al trabajo o la facultad, siempre que la distancia sea razonable. Ir caminando o en bicicleta son las alternativas que se utilizan para evitar los micros.

“Sinceramente, trato de evitar el micro. Primero porque busco ahorrar y segundo, porque muchas veces se me hace más rápido ir en bicicleta al laburo. Tengo la suerte de vivir cerca, sino creo que no tendría otra opción que tomarme un micro”, afirmó José, un joven empleado que vive cerca de su trabajo en el Centro.

Sin embargo, para aquellos que están más alejados y que tienen su empleo dentro del Casco Urbano o que no quieren ir por sus propios medios, viajar puede provocar una fuerte incomodidad. Eso le sucede a Marcela de Gorina, que tiene que salir temprano para tomar el colectivo y llegar a tiempo a su trabajo. Pese a su sacrificio y constancia, debe lidiar con obstáculos, ya que muchas veces los micros van desbordados y no le frenan: “Llamé a la empresa y me comunicaron que la poca frecuencia de los colectivos es por el verano. Pero si te ponés a pensar, ya estamos en marzo y arrancaron las escuelas. No sé por qué siguen con esas excusas”, señaló. En Gorina, la espera mínima puede llegar a ser de cuarenta minutos en los días de semana, mientras que en los “findes” puede alcanzar hasta una hora y veinte. Además dependen exclusivamente de tres colectivos, para trasladarse por los alrededores o llegar hasta el centro de La Plata: la letra F y C de la línea 273 y el Norte 17.

“A veces hay otro micro en la parada y la letra C o la F se pone de costado al otro micro y no para. Eso nos pasa muchas veces y después tenemos que esperar más de cuarenta minutos para que vuelva a pasar. El que más tarda es la F, que hace un recorrido más largo”, destacó Ofelia, otra de las usuarias que padece las complicaciones diarias.

En Arturo Seguí, la situación es similar. Los pasajeros dependen exclusivamente de dos colectivos: las letras G y F (cartel rojo) de la línea 273. Afirman que hay tener mucha paciencia para poder viajar, ya que los micros tardan en demasía y que no frenan en todas las paradas durante los horarios de mayor demanda.

“Tendrían que mandar más micros, sobre todo a la mañana y a la tarde, donde mucha gente viaja. Algunos van rebalsados, pero hay choferes que son copados porque tratan de frenar. Las empresas deberían ofrecer un mejor servicio”, destacó Lautaro, vecino que utiliza el servicio cotidianamente.

En el Casco Urbano existe una problemática recurrente con varias líneas de transporte, ya que los usuarios afirmaron que si bien hay variedad para viajar al Centro, muchos micros no frenan en algunas paradas.
“Tenía que ir a la facultad y fui a la parada que está en 7 y 34. Si bien me pasaron varios micros, ninguno se dignó a parar. Me pasó al mediodía. Tuve que esperar entre 20 y 30 minutos para que uno frene y eso que tenía que ir al centro”, destacó Ariel, un estudiante universitario.
Según los pasajeros, en una costumbre tener que trasladarse a paradas más concurridas para que los colectivos frenen, haciendo cuadras de más.

“En 7 y 38 a veces tampoco frenan algunas líneas y eso que está la plaza. En 7 y 43 tampoco; en 7 y 45, del lado que va a Tolosa, los micros siguen de largo cuando es horario escolar. Tanto el 273 como el Norte. Ya uno se acostumbra a que pase eso”, afirmó Alejandra.
Por otro lado, varios pasajeros dejaron en claro que en el Centro la espera en las paradas puede aumentar, si se necesita un colectivo específico para ir a otra localidad. Uno de los apuntados fue el Oeste 15, que va hacia Abasto, por demoras en la semana: “La otra vez tenía que ir a buscar al taller la moto y estuve media hora esperando en la parada de 7 y 49, que es pleno centro. No puede ser que pase eso”, señaló Fernando.
Otro de los problemas generales que se manifestó en las zonas afectadas fue que los micros son impuntuales, pese a la lista de horarios publicados por la Unión Platense en la aplicación “¿Cuándo llega mi micro?”.
A la vez, los horarios de algunas líneas de micros no se encuentran publicados.

“En los horarios pico, la gente viaja incómoda. Los colectivos van repletos”

Ofelia Empleada

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