Chefs a bordo y cabinas más grandes que tu piso: así están innovando las aerolíneas asiáticas con el “extralujo”

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El concepto es el de colocar a la suite de lujo de un hotel unas alas y cruzarse los cielos sin que el pasajero note que ahora su cama está a 10.000 metros del suelo. Algunas compañías aéreas están apostando por llevar el concepto extralujo a las alturas. Las imágenes de estos espacios más grandes que los apartamentos en que muchas personas viven en las grandes ciudades se han vuelto virales. ¿Quiere dormir en un colchón tamaño queen, tener un cómodo baño de su uso exclusivo con ducha, y cenar solo, o con sus acompañantes, una comida internacional servida por camareros en su saloncito privado mientras abre ligeramente la ventana de su cuarto flotante y ve por debajo las nubes? Pues todo eso es posible si usted, ahí va el pequeño inconveniente, tiene el dinero para pagarlo.

Las tarifas son variadas entre las pocas compañías que dan este servicio. Por poner algunos ejemplos, un vuelo con Emirates de Bangkok a Londres ida y vuelta en Primera cuesta unos 11.000 euros en su web. La compañía australiana Qantas, en un vuelo Sídney a Londres, cobra entre esos 11.000 y 15.000 euros. Y Singapore Airlines, por su parte, cobra alrededor de 14.000 euros por su trayecto desde la isla a Londres. Precios estos aproximados y cambiantes, pero que sirven para hacerse una idea del coste de este exclusivo servicio.

Los aviones empiezan a dividirse en tantos compartimentos de pago que lo que antes era comprar un ticket y echarse a volar se ha convertido ahora en una especie de puzle donde el cliente debe ir seleccionando opciones. Ventanilla, pasillo, llevar maleta de mano, facturar maletas en la bodega, algo más de espacio para las piernas, parte de delante o de detrás del aparato, salida de emergencia, Economy Premium, Business, entretenimiento a la carta, wifi, traslados… Todo está al alcance de un clic y todo va sumando dinero al coste final del billete.

Y luego, está la opción de volar en Primera Clase donde no hay que clicar nada porque está todo ya incluido. Desde la limusina que le va a recoger para llevarle al aeropuerto de salida hasta la limusina que le dejará en su lugar de destino. Y lo que pasa en el medio entre esos dos momentos es algo muy distinto a lo que viven el resto de pasajeros de Economy que no saben dónde sujetar la cabeza mientras intentan dormir con un tipo al lado que ocupa los reposabrazos y va roncando.

Imaginar lo que supone un vuelo transoceánico en esas cabinas es complicado para el común de los mortales. Empecemos por explicar eso que a todos los viajeros les molesta más que es cuando se agitan los aviones. ¿Cómo son los estándares de seguridad en caso de turbulencias? ¿El viajero puede estar duchándose o durmiendo en la cama sin necesidad de observar medidas de seguridad similares a la de abrocharse los cinturones? “En caso de turbulencias, la tripulación avisa al pasajero que se encuentra en el Shower Spa para que tome asiento en el banco que hay en el espacio hasta que las turbulencias terminen.

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En el asiento-cama de las cabinas prémium, en caso de estar durmiendo y no tener el cinturón abrochado, la tripulación pide al pasajero que se lo ponga. Una buena práctica estando en el asiento-cama, ya sea sentado o tumbado, es tener siempre el cinturón de seguridad abrochado. Incluso se puede colocar encima de la manta para que la tripulación no tenga que despertar al pasajero en caso de estar durmiendo”, explica Monika White, directora de Emirates España, a El Confidencial.

Emirates es una de las compañías que ofrece este servicio junto a otras aerolíneas como Singapore Airlines, Cathay Pacific, Qatar, Air France, Qantas… El concepto es el de hacer olvidar al pasajero que está en un tedioso avión en el que pasar encerrado 12 horas y convertir la experiencia en una cena con calidades de restaurante de primera, la posibilidad de ver una película, noticias o un evento deportivo en directo en una pantalla gigante, y la de poder relajarse tomando algo en la barra común del club de Primera.

Esta es la descripción que hace la revista Conde Nast Traveler, en un reportaje sobre las diversas First Class de las compañías internacionales, del servicio que ofrece Singapore Airlines: “A bordo, se encontrará en una verdadera suite, con una silla giratoria reclinable, capaz de mirar hacia las ventanas o hacia el interior durante la cena; también hay un escritorio para trabajar y una cama separada. Una tableta controla todo, desde atenuar las luces hasta cambiar sus colores. Puedes llevar la tableta contigo por toda la suite y utilizarla desde tu silla o recostado en la cama. Y luego está el televisor de 32 pulgadas, que no desentonaría en la mayoría de salones. Singapore también fue un paso más allá para las parejas que viajan: algunas suites se pueden combinar para formar un apartamento de 100 pies cuadrados en el cielo (30 metros cuadrados)”.

El entretenimiento a bordo es uno de los factores claves de este servicio. La Primera Clase debe acabar con dos mantras que arrastran los vuelos largos en los aviones: no se descansa y es aburrido. “Los pasajeros de First Class pueden disfrutar de entretenimiento de alta calidad con la pantalla HD panorámica de 32 pulgadas, líder en el sector, y con los auriculares con cancelación de ruido Bowers & Wilkins en los vuelos de Emirates. Como uno de los sistemas de entretenimiento más completos y avanzados del cielo, ICE (sistema de entretenimiento) proporciona a los viajeros una selección inigualable de contenidos a la carta en más de 6500 canales, desde películas premiadas hasta noticias en directo para seguir la actualidad y documentales, incluido contenido en español. La aerolínea actualiza continuamente sus contenidos a bordo, añadiendo cada mes cientos de películas, series, pódcast y canales de música a su amplia biblioteca de entretenimiento”, señala White.

Otra de las quejas habituales de los pasajeros en los aviones era la comida. Las compañías ahí han revolucionado el servicio en los últimos años, incluyendo menús con productos de más calidad, la cooperación con chefs ejecutivos afamados que componen la oferta, y una cada vez más completa carta de bebidas. “Las comidas siempre se preparan con productos frescos. Con producción boutique donde se presenta el concepto de menú único a los pasajeros a través de ‘Chefs Voladores’ que trabajan junto a la tripulación de cabina, cocinando y supervisando la preparación de alimentos para ofrecer a los pasajeros todo el lujo y el sabor de un restaurante. Especialmente para ofrecer diferentes opciones a los viajeros frecuentes, la aerolínea utiliza rotaciones semanales del menú en todas las clases durante un mes. Igualmente variada es la selección de bebidas que satisfacen las necesidades de cada pasajero. Limonada casera recién exprimida, jugo de naranja recién exprimido, cócteles sin alcohol, jugos desintoxicantes, vinos turcos e internacionales son algunas de las bebidas que podrás degustar a bordo de los vuelos de Turkish Airlines”, explica Ilker Basaran, director de Turkish en Tailandia, Camboya, Laos y Myanmar, a este periódico.

En Primera, ese servicio exclusivo incluye los mejores champanes y vinos de todo el mundo, junto a una oferta gastronómica que se ha convertido en elemento diferenciador. “Las mejoras más recientes han incluido también la incorporación de nuevos menús creativos con ingredientes de alta calidad, el servicio de reserva anticipada de comida, un nuevo programa de hospitalidad para la tripulación de cabina de Emirates, el lanzamiento de nuevo loungewear en Business Class, lujosos neceseres de viaje y una carta de vinos de primer nivel, entre otros”, resume White.

La alta cocina se ha subido a los aviones y cocineros con restaurantes estrellados por la famosa guía Michelín colaboran con las aerolíneas. Martín Berasategui, Michel Roth, Emmanuel Renaut, Carlo Graco, Ricardo Costa, Julien Royer… se han subido al negocio de la alta cocina en la “alta cota”.

Los neceseres que se entregan a los pasajeros en estas suites con alas son el último capricho que dan las aerolíneas. Productos de boutiques internacionales como Ferragamo, Bulgari, Versace… Se entregan a los clientes como sucede en las suites de los grandes hoteles.

¿Qué queda entonces por mejorar en esta exclusiva oferta? ¿Llegará la inteligencia artificial en breve a los aviones? “Actualmente, estamos trabajando para utilizar la Inteligencia Artificial de forma que nos permita optimizar las operaciones, como la planificación de rutas, y mejorar la experiencia del cliente y la formación de nuestra tripulación de cabina”, explica White.

Y ahora queda por resolver, tras entender que hay una seleccionada gente que vuela con todo tipo de comodidades a un coste altísimo, y una enorme mayoría de gente a la que se le ha complicado viajar hasta en Economy con la subida que han experimentado los billetes los dos últimos años, ¿cómo conseguir darse el capricho de volar en una suite sin ser un millonario? Lo que dicen la mayoría de los expertos es que se deben comprar las millas o puntos que ofertan cada año las compañías y acumular los suficientes para conseguir el upgrade.

Volar en Primera es otra cosa. Es flotar en una cama degustando manjares, algo que antaño se consideraba cosa de los Dioses que miraban desde las nubes como vivían el resto de mortales. Se ve que las cosas no han cambiado tanto.

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