Las obsesiones de Macri y la trama del reordenamiento que impulsa dentro del PRO

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Las obsesiones de Macri y la trama del reordenamiento que impulsa dentro del PRO

El ex presidente Macri, en busca de un reordenamiento en el pro / na

Después de un par de meses de vacaciones en el sur, Mauricio Macri marcó con rojo el mes de marzo en su calendario político: es cuando se convertirá oficialmente en el presidente de PRO, ese partido vecinalista luego nacionalizado que fundó hace más de 20 años, identificado con el amarillo gracias a la inventiva de un fallecido publicista. Era un color que nunca se había usado en la política local.

Puede haber cambios, pero el 19 de marzo una Asamblea partidaria lo proclamará titular del espacio, que viene de un contundente fracaso electoral a nivel nacional en asociación sobre todo con el radicalismo. Una alianza -el ex Juntos por el Cambio- hoy prácticamente muerta. Desde el llamado pacto de Acassuso, el PRO viene esculpiendo un perfil de aliado del presidente Javier Milei y la UCR bascula entre ser opositor y acompañar ciertas ideas del libertario.

Fuentes que lo conocen bien, aseguran que la obsesión de Macri es ordenar el partido “hacia adentro” luego de las heridas que dejó la interna presidencial entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, fomentada, por cierto, por él mismo. Se concebiría Macri como un filtro que seleccionará la permanencia en el PRO sólo de aquellos dirigentes que acepten su conducción y el rumbo identitario que él pretende para el espacio.

Porque lo que busca el ex presidente es reformular la identidad política de su fuerza. Macri tiene claro que la irrupción de Milei le robó al PRO aquel componente que en 2015 lo condujo a la Casa Rosada: la representación del cambio respecto al peronismo/kirchnerismo. Lo novedoso, lo disruptivo. Desde el año pasado hasta hoy, todo eso lo encarna el actual Jefe de Estado, su módica fuerza y su discurso anti-casta.

Macri se siente cerca del liberalismo que pregona Milei, pero tal vez con algunos reparos hacia el extremismo ideológico del Presidente y el desdén en general que expresa hacia la política. La reciente polémica en torno a la deuda de Chubut es un botón de muestra de las cosas que todavía lo distancian de Milei, que muestra posturas intransigentes aún con eventuales aliados.

Si se calman las aguas, una convergencia entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) parecería inevitable. Hoy se discuten, sobre todo, los tiempos. Y el rol del ex mandatario. Porque Milei no quiere quedar como un títere y Macri sabe que si al libertario le va bien probablemente termine deglutiéndose a los amarillos, en términos de liderazgo.

Negociar espacios

Conviene volver a la vida interna del PRO. “Macri va por todo”, explican cerca suyo. Pero, en rigor, sabe que deberá negociar espacios. Por ejemplo, con Patricia Bullrich, la figura con mayor peso propio después del ex presidente en la dinámica interna, hoy ministra de Milei más por rosca propia que por ser amarilla.

Bullrich fue titular del partido y pretendería dejar en claro que seguirá teniendo influencia intramuros. ¿Le propondrán que sea la presidenta de la Asamblea partidaria, que es el órgano que avala las alianzas electorales? Hoy la encabeza el mauricista Humberto Schiavoni. En los pasillos amarillos se habla de una inminente reunión Macri-Bullrich, una relación que se había enfriado un poco luego de la entrada de Patricia al gabinete nacional.

En principio, Macri tiene el respaldo de los gobernadores del PRO para agarrar las riendas del partido. Pero con ellos, que están ahí gracias al voto popular, también deberá negociar objetivos, rumbos, perfiles. Ellos tienen necesidades en su relación con la Rosada que el PRO, ya en su rol de partido más nacional, debería poner en la balanza a la hora de tomar decisiones. Y es probable que reclamen protagonismo partidario.

Así, podría quedar relativizada la idea inicial del mauricismo de designar a la diputada María Eugenia Vidal como vicepresidenta primera del partido a nivel nacional. Según detalló hace pocos días la periodista Silvia Mercado en el diario El Cronista, esa silla podría ir para la titular del PRO San Luis, Gabriela González Riollo, en la búsqueda de “desporteñizar” el espacio.

Los liderazgos en dos distritos clave

Macri pretende, además, que su entronización a nivel nacional sirva para “resetear” liderazgos en dos distritos clave.

Uno es la Ciudad de Buenos Aires, gobernada por su primo Jorge. Aquel triunfo personal de Mauricio sobre Larreta, su ex pupilo que a partir de ahora no tendrá ningún cargo formal en el esquema partidario. Es casi seguro que el actual alcalde será el nuevo titular del PRO porteño. “Derecho de gobernador”, resume un viejo conocedor del paño político.

El otro es la Provincia de Buenos Aires. Macri pretendería que uno de sus nuevos niños mimados, el diputado nacional Cristian Ritondo -de muy buena sintonía con el mileismo- sea el nuevo titular partidario bonaerense. No sería tan fácil para el ex presidente como en el caso porteño.

El PRO bonaerense era presidido por Jorge Macri. Claro, eso pasaba cuando se desempeñaba como intendente de Vicente López. Su curiosa mudanza a suelo porteño para hacer campaña allí (asumió como ministro del entonces alcalde Larreta) lo obligó a “desbonaerencisarse” y por eso dejó la titularidad del partido. Su lugar quedó para la senadora provincial Daniela Reich, con mandato hasta el año que viene. Reich es la esposa del intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, uno de los pocos amarillos que pudo cantar victoria el año pasado en el Conurbano.

El tándem Reich-Valenzuela, dicen en el PRO de la provincia, estaría dispuesto a resistir políticamente una eventual revocatoria de los actuales mandatos partidarios para digitar la llegada de Ritondo. ¿Podría romper la senadora el bloque PRO en la cámara alta provincial para armar un unibloque? ¿Coquetará Valenzuela, en ese tironeo interno, con su muy buena relación personal con el presidente Milei (se conocen de muy jóvenes), quien hasta ahora no puede mostrar ni un sólo intendente propio en el Gran Buenos Aires? Delicias de la política.

El nuevo “Chocolate”

Por cierto, el bloque PRO en la Cámara alta, compuesto por legisladores que recién entran y otros que vienen de antes, no está para estas tensiones. La aparición del nuevo “Chocolate” del Senado, Hugo Muguerza, con 39 tarjetas de supuestos ñoquis en su poder, interpela especialmente a ese espacio político, más allá del origen radical del apuntado. Es que el hombre y sus jefes quedaron de ese lado cuando se partió Juntos por el Cambio luego de la derrota de 2023.

En los pasillos amarillos se habla de una inminente reunión Macri-Bullrich

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