Un viaje por hora: se profundiza la crisis de los taxistas de La Plata

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Un viaje por hora: se profundiza la crisis de los taxistas de La Plata

en gran parte de la jornada las paradas están desbordadas de taxis a la espera de pasajeros/ sebastián casali

La crisis de los taxistas se agudiza con el correr de los días. En este enero cargado de indicadores económicos complejos, los choferes aseguran que hacen prácticamente un viaje por hora, lo que “apenas alcanza para comer una sola vez al día”. Y esa frase extrema se observa en cada jornada en las paradas, donde hay extensas filas de coches de alquiler, y por momentos terminan en doble fila.

Una de las paradas en la que se observa cómo son de extensas las esperas de los choferes de taxis es la de 12 y 54. La fila llega a 55 y hay tardes en las que la fila gira por 55 y llega hasta diagonal 73. “Son esperas de una hora. Y por estos días no se puede hacer lo que se hacía años o décadas atrás: buscar pasajeros en la calle. El precio del combustible se impone como traba para esa búsqueda silenciosa de algún usuario que levante la mano para tomar el servicio.

En la actualidad, la bajada de bandera cuesta 570 pesos y cada ficha 65 pesos, entre las 6 y las 22. La tarifa nocturna es más cara: 690 pesos la bajada de bandera, y 75 pesos la ficha, entre las 22 y las 6 de la mañana siguiente.

Con esos valores, un viaje de 20 cuadras tiene un costo de 1.800 pesos promedio. Para distancias más largas los precios suben considerablemente. Un viaje de la zona de la Estación de Trenes a barrio Jardín, por ejemplo, puede superar los 3.000 pesos en horario diurno. En horario nocturno el viaje puede alcanzar los 5.000 pesos.

Desde el sindicato Unión Conductores de Taxis remarcaron que “el que trabaja 8 horas puede hacer promedio unos 8 ó 10 viajes en toda la jornada, y el que trabaja 10 horas puede alcanzar como mucho a la docena de viajes diarios. Eso alcanza apenas para comer una vez al día y casi sin margen para tomarse un franco”, explicó Juan Carlos Berón, secretario general del gremio.

Desde el Centro de Ayuda al Taxista y Afines (CATA) fueron un poco más optimistas: se pueden hacer entre 14 y 15 viajes por día, aunque no se especificó en cuantas horas.

Según precisaron desde el sindicato cuyo titular es Berón, en la Ciudad, actualmente, circulan unos 1.500 autos taxis, tomando en cuenta que se cayeron numerosas habilitaciones porque no pudieron cumplimentar los requisitos necesarios.

En la actualidad, quien tiene una habilitación puede transferirla y ese paso puede tener un costo de entre 8 y 10 mil dólares para el que quiera comprarla, monto al que debe sumarse el precio del auto que pondrá para el servicio.

Los pasajeros aseguran que tomarse un taxi hoy hay que pensarlo más de una vez: “sólo lo hago en situaciones de emergencia. O cuando tengo que trasladar a mi mamá que tiene movilidad reducida. Por lo tanto, si lo hago es una vez a la semana o por quincena”, dijo Esteban, un pasajero que estaba a punto de subir en un taxi de una parada del centro comercial de calle 12.

Otra usuaria, Alejandra, comentó que “rara vez tomo un taxi. Están carísimos y muchos están sucios, rotos y tenés que rezar para que llegue a destino. Es como sacarse la lotería subir a un auto que esté en buenas condiciones, que de alguna manera te de gusto gastar un poco más de plata que viajar en micro o caminar y llegar un poco más rápido al destino”.

Distintos pasajeros remarcan que “tomar un taxi ha pasado a ser un lujo”, según lo describió Antonio, jubilado, que salió de un banco del microcentro y se metió rápidamente en un coche de alquiler para llegar a su casa. Apenas alcanzó a agregar “a veces lo hago por seguridad, pero si retiro algo de efectivo del banco”.

Cabe mencionar que los sindicatos de choferes de taxis y asociaciones de propietarios de coches de alquiler coinciden en que “los costos para mantener los taxis han subido una enormidad en todos los rubros: cubiertas, repuestos, seguros, combustible y comida”.

Para los choferes, que en muchos casos alquilan el vehículo y trabajan la mayoría de las horas para cubrir ese costo diario, parar “a comer algo es una excepción. Estamos a mate o café que preparamos en nuestras casas para achicar los costos. En algunas paradas hacemos una colecta para comprar yerba y algo para comer. Pero en general comemos muy mal, y muchas veces terminamos con problemas de salud”, describió uno de los choferes que pasa horas esperando pasajeros y ve con preocupación que el horizonte no tiene señales de mejoras.

El transporte ilegal también acecha al sector, al igual que las aplicaciones, según describieron los taxistas.

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