Un ‘papel secreto’ calienta el siguiente choque entre la UE y Orbán entre acusaciones de “chantaje”

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Este domingo, a última hora, el Financial Times, un periódico de referencia en Bruselas, publicaba un artículo en el que mencionaba un documento “secreto” elaborado por el Consejo de la Unión Europea en el que se discutía la posibilidad de provocar el hundimiento de la economía de Hungría, cortando todos los fondos europeos al país, para así obligar a Viktor Orbán, el autoritario primer ministro húngaro, a ceder y permitir que la Unión Europea apruebe la revisión intermedia del Marco Financiero Plurianual (MFP), del que depende un paquete urgente de 50.000 millones de euros destinado a Ucrania y que requiere unanimidad. La UE ya fue incapaz de sacarlo adelante en una cumbre en diciembre por el veto de Orbán.

Una fuente europea explica que el documento fue elaborado “por el secretariado del Consejo bajo su propia responsabilidad” y en el que “se describe el actual estado de la economía húngara”. “Se trata de un documento factual que no refleja el estado de las negociaciones en curso sobre el MFP entre los sherpas [negociadores particulares de los jefes de Estado y de Gobierno] y a nivel de los dirigentes de la UE. La nota no esboza ningún plan específico relacionado con el MFP y el Mecanismo para Ucrania, ni tampoco con Hungría”, ha asegurado la misma fuente.

El documento refleja que en “caso de que no haya acuerdo” entre los Veintisiete en la cumbre extraordinaria convocada para esta semana, “los demás jefes de Estado y de Gobierno podrían declarar que, a la luz de la conducta obstruccionista del primer ministro de Hungría” se pueda plantear la cuestión de cómo puede la UE “seguir dando fondos a Hungría”. Según el Financial Times, el documento refleja que “los mercados financieros y las compañías europeas podrían estar mucho menos interesadas en invertir en Hungría”.

La debilidad de la economía húngara es algo de lo que se habla en Bruselas, aunque el paso de plasmarlo en un documento y dar a entender que hay un plan para sabotearla haya generado confusión también entre algunos actores en la capital comunitaria. La idea de utilizar la economía para forzar a algunos Estados miembros a cumplir con las normas y los compromisos no es nueva. En 2020 se acordó el instrumento de Estado de derecho, que permite congelar fondos europeos a países que se alejen de los estándares europeos en cuestiones de Estado de derecho.

En la UE se hablan 24 lenguas oficiales, pero solamente hay una que no necesita ningún tipo de traducción: el dinero. Esa misma lógica es la que está detrás del documento, que es un reflejo de una de las leyes sagradas del club, elaborada durante la crisis del euro: “La Troika siempre gana”. Si el resto de los líderes se convencen de que te tienen que hacer pasar por un aro, da igual lo pequeño que sea: vas a acabar pasando por él.

La Comisión Europea mantiene miles de millones de euros de fondos europeos congelados a Budapest por dudas sobre el estado de derecho en el país. Justo antes de la cumbre extraordinaria de diciembre, la Comisión descongeló 10.000 millones de euros, pero Orbán no movió su veto y exige que se desbloqueen todos los fondos. Para el Gobierno húngaro, el documento filtrado por el FT muestra que efectivamente existe un “chantaje” por parte de Bruselas y no una serie de criterios objetivos que activen ese bloqueo. János Bóka, ministro de Asuntos Europeos húngaro, escribió en redes sociales: “El documento redactado por los burócratas de Bruselas solo confirma lo que el Gobierno húngaro lleva diciendo mucho tiempo, que el acceso a los fondos europeos se usa con fines de chantaje político”.

El documento, que el Consejo admite que existe, no ha sido discutido a ningún nivel político relevante, y desde luego parece únicamente un movimiento táctico para aumentar la presión sobre Orbán, algo que se lleva intentando hacer desde hace días. De hecho, en Bruselas se ha reactivado la discusión sobre la posibilidad de activar en serio el segundo apartado del artículo 7 de los Tratados, un mecanismo que permite retirar el derecho a voto de un miembro del Consejo si se constatan deficiencias serias en el estado de derecho de dicho país. Incluso si la operación es extraordinariamente compleja y poco realista, porque requiere en última instancia del voto unánime del resto de Estados miembros, el hecho de que se esté hablando cada vez más de la posibilidad de pulsar el “botón nuclear” de los Tratados muestra hasta qué punto el resto de líderes están empezando a perder la paciencia con Orbán.

El equipo de Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, insiste en que se sigue trabajando para encontrar un compromiso aceptable para todos los Estados miembros en la cumbre extraordinaria que los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea van a celebrar este jueves en Bruselas. Por el momento, Orbán mantiene su bloqueo a la revisión del MFP, lo que está provocando nerviosismo en Bruselas y otras capitales. “Las negociaciones entre los líderes se basan en los principios de diálogo, consulta y compromiso en interés de todos”, ha asegurado la fuente.

Hungría se ha movido en los últimos días y todavía no se ha perdido toda la esperanza en que sea posible cerrar un acuerdo el próximo 1 de febrero, pero el tono entre diplomáticos es cada vez más sombrío. Existe la posibilidad de sacar los 50.000 millones de euros a Ucrania del MFP y buscar un “plan B” por el cual los 26 Estados miembros restantes de la UE puedan hacer llegar ese dinero a Kiev fuera del presupuesto común de la Unión, aunque este escenario es menos atractivo para la inmensa mayoría de capitales, que prefieren mantenerlo todo dentro del marco presupuestario del club.

Este domingo, a última hora, el Financial Times, un periódico de referencia en Bruselas, publicaba un artículo en el que mencionaba un documento “secreto” elaborado por el Consejo de la Unión Europea en el que se discutía la posibilidad de provocar el hundimiento de la economía de Hungría, cortando todos los fondos europeos al país, para así obligar a Viktor Orbán, el autoritario primer ministro húngaro, a ceder y permitir que la Unión Europea apruebe la revisión intermedia del Marco Financiero Plurianual (MFP), del que depende un paquete urgente de 50.000 millones de euros destinado a Ucrania y que requiere unanimidad. La UE ya fue incapaz de sacarlo adelante en una cumbre en diciembre por el veto de Orbán.

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