Lo que debería aprender España del método Singapur para mejorar los resultados de educación en el informe PISA

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Hace unos días conocimos los resultados del Informe PISA de 2022, que arrojó unas conclusiones un tanto desalentadoras en el ámbito de la educación: los alumnos españoles de 15 años obtuvieron el peor resultado de su historia en Matemáticas y también empeoraron en Lectura, aunque al menos mejoraron ligeramente en Ciencia respecto a la edición de 2018.

Los malos resultados no se limitan a España, y de hecho la bajada ha sido aún más pronunciada a nivel global, pues muchos países han empeorado más sus puntuaciones que el nuestro. Sin embargo, hay países que sí han salido muy bien parados en este Informe PISA, y el más destacado de ellos es Singapur, que ha recuperado el número 1 en las tres categorías educativas anteriormente mencionadas.

Este pequeño país asiático, uno de los que mayor renta per cápita tiene del mundo, ha dado mucho que hablar desde hace años por sus métodos educativos, hasta el punto de establecer lo que se conoce como “método Singapur“, que otros países de diferentes partes del globo han tratado de imitar con mayor o menor éxito.

Las matemáticas del método Singapur

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Singapur lidera con contundencia las tres categorías analizadas por la OCDE, aunque su puntuación destaca aún más en Matemáticas, donde alcanza los 575 puntos. Son nada menos que 103 por encima de la media internacional de 472, mientras que España tiene que conformarse con estar muy ligeramente sobre la media de países de la OCDE en esta materia, con 473.

El método Singapur empezó a gestarse hace ya más de cuatro décadas, en 1980, cuando el Ministerio de Educación del país planteó un cambio radical en el modelo de enseñanza de las matemáticas: en lugar de centrarse en la memorización, querían potenciar la comprensión por parte de los alumnos, en un esfuerzo para que entendieran en todo momento lo que estaban estudiando. A su vez, se inspiraron en las enseñanzas del psicólogo y profesor estadounidense Jerome Bruner.

Los alumnos de Singapur destacan en todos los aspectos, especialmente en matemáticas

Para ello, utilizan un proceso con tres pasos básicos muy definidos: Concreto, Pictórico y Abstracto. Así funciona cada uno de ellos:

  • Concreto: los alumnos comienzan su aprendizaje utilizando objetos físicos como bloques o cubos, y se les enseña a contarlos y a hacer operaciones básicas sumándolos, restándolos, etc.
  • Pictórico: los estudiantes representan los conceptos básicos que han aprendido con trazados y dibujos. De esta manera, conectan la realidad tangible del primer paso con representaciones mentales, midiendo por ejemplo las proporciones y cantidades de los objetos con los que han interactuado.
  • Abstracto: en este tercer paso, usan ya números y símbolos con naturalidad, realizando operaciones matemáticas cimentadas en una comprensión que han desarrollado en los dos primeros pasos.

Además, otro concepto importante del método Singapur consiste en cuidar que todos los alumnos de la clase avancen juntos, y que nadie se quede atrás. Para lograr eso, cuando notan que un estudiante progresa más rápidamente, profundizan con él en el mismo tema con problemas diferentes pero relacionados (por ejemplo, si están aprendiendo multiplicaciones) hasta que sus compañeros también lo dominen, antes de pasar todos juntos a la siguiente materia, como podrían ser las divisiones.

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