Hipergamia y otras voces no canónicas — El Nacional

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En conversación con mi amigo Joaquín Peignand, almirante de la mar, he descubierto el vocablo /hipergamia/, que según he sabido recientemente, encierra entre sus valores semánticos los conceptos de “exagerado” y “por encima de”.

Esta voz no aparece en el Diccionario de la lengua española, sin embargo sí está registrado el elemento compositivo /hiper-/ que sirve para formar un grupo de palabras, todas las cuales incluyen el valor de crecimiento o exceso. Esto dice el Diccionario: 1. elem. compos. Significa ‘por encima de’, ‘exceso’ o ‘grado superior al normal’. Ejemplos: hipertensión, hiperactivo.

Hipergamia tiene otro elemento compositivo que se emplea al final de las palabras con él formadas, esta partícula conlleva el significado de unión y de ese elemento resultan palabras como endogamia, exogamia, poligamia, monogamia.

Hipergamia y otras voces no canónicas
La merenguera dominicana Miriam Cruz.

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La endogamia es la actitud social de rechazo a la incorporación de miembros ajenos al propio de un determinado grupo o institución. Es decir, el sujeto busca pareja en su comunidad de origen.

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Contra esta tendencia va la exogamia, práctica que consiste en contraer matrimonio o emparejarse con un cónyuge de distinta tribu o ascendencia o procedente de otra localidad o comarca.

Se llama poligamia a un régimen familiar en el que se permite, generalmente a los hombres, exhibir varios cónyuges. Contrario a esto, existe la monogamia, régimen social que no admite la pluralidad de cónyuges. El matrimonio lo forman un hombre y una mujer.

Cuando escuché por primera vez la palabra /hipergamia/, en ambiente de recreación, sonaba el merengue “La loba”, que interpreta la merenguera Miriam Cruz: “Qué hace, que me lo prestes una noche y que me lleve a pasear en su coche. /Que vayamos un rato al cine o al teatro. / Dime qué hace si sólo como amigos un hombre y una mujer andamos de brazos”.

Mi interlocutor señaló que el contenido de esa pieza musical era un verdadero ejemplo de hipergamia. He sabido que el término se emplea para referirse a la práctica de hombres o de mujeres de buscar pareja cuyo nivel social o económico supere el suyo. Se aplica más a quienes desean parejas que carguen con sus necesidades y complazcan sus gustos.

Creo que el fenómeno ocurre más entre mujeres porque lo ven como una forma de solucionar problemas económicos o de satisfacer necesidades, reales o banales.

En el merengue “La loba”, una mujer pide a otra que le preste su marido para disfrutar algunos placeres: “Qué hace, que me compre un vestido y que baile toda la noche conmigo. / Que quiera abrazarme y el pelo acariciarme. /Dime qué hace si él es tu buen marido, yo tu amiga confiable”.

Con la partícula compositiva /hiper-/ se forman también palabras como hiperactivo (Que presenta hiperactividad) e hipertensión (Tensión excesivamente alta de la sangre) y otros términos procedentes de la medicina, sobre todo, y de otras ciencias.

El vocablo hipergamia tiene un antónimo en /hipogamia/, que se refiere a la propensión a buscar pareja entre personas de menor nivel de ingresos. Esta palabra, como hipergamia, tampoco figura en el Diccionario de la lengua española.

En cambio, el diccionario registra hierogamia, que es la unión entre divinidades. El elemento /hiero/ significa de origen divino. Y con la terminación gamia son bien conocidas las voces bigamia, exogamia, monogamia. Aunque tienen usuarios, los términos unigamia, homogamia, eugamia y zoogamia no han sido incluidos en el repertorio lexical de nuestra lengua.

Todas las voces citadas están escritas conforme al genio del idioma español, a partir de elementos con los que se han formado otras palabras de la lengua de Cervantes. Merecen oficializarse como partes del vocabulario del castellano. Son voces necesarias.

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