“Fueron tres misiles seguidos”: radiografía del ataque contra la ONG del chef José Andrés

22

Los siete trabajadores humanitarios de la ONG World Central Kitchen (WCK) deberían haber salido sin temor del almacén de Deir al-Balah, una ciudad de la Franja de Gaza, donde habían descargado más de 100 toneladas de alimentos. El equipo de la organización del chef español José Andrés se estaba desplazando en una zona no conflictiva y sus movimientos fueron coordinados con las Fuerzas Armadas de Israel. Sin embargo, en algún punto de la ruta fueron atacados y los siete trabajadores humanitarios murieron tras el bombardeo.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, confirmó la muerte de los voluntarios y dijo que su Ejército los atacó de forma no intencionada. El suceso será investigado, pero añadió que este tipo de cosas “suceden en la guerra”. “Haremos todo lo posible para que no vuelva a suceder”, añadió. Asimismo, el portavoz de las fuerzas de Tel Aviv, Daniel Hagari, aseguró que las circunstancias del ataque serían investigadas “en los niveles más altos” y que había hablado con José Andrés para mostrarle sus condolencias por la pérdida de los siete trabajadores humanitarios.

Sin embargo, Erin Gore, directora ejecutiva de la organización, afirmó que la muerte de los voluntarios no fue un accidente y que se trató de un “ataque dirigido” por parte del Ejército israelí. “Esto es imperdonable”, dijo.

Horas después de que se anunciara el ataque israelí en Deir al-Balah, el periódico Hareetz afirmó que el bombardeo tuvo lugar por las sospechas de los militares israelíes de que en el convoy en el que viajaban los voluntarios de World Central Kitchen se encontraba un hombre armado que podría tratarse de un terrorista, según fuentes de seguridad consultadas por la publicación.

El convoy estaba compuesto por un camión, donde se supone que se encontraba el sospechoso, y tres vehículos que estaban claramente señalizados como pertenecientes a la organización. Todos llegaron al almacén y, minutos más tarde, lo abandonaron solo los coches de World Central Kitchen. El camión se quedó dentro del almacén, y todo indica a que también se quedó la persona que los militares temían que fuera un terrorista. No obstante, mientras el convoy de ayuda humanitaria circulaba por la ruta previamente coordinada con el Ejército, un vehículo no tripulado lo atacó con un misil.

Brooklyn Tech Support

Algunos pasajeros salieron del automóvil atacado y se cambiaron a otro de los coches para continuar la ruta. Incluso informaron a sus responsables de que habían sido atacados. Segundos después, otro misil impactó en su vehículo. “El tercer coche del convoy se acercó a ellos y los pasajeros comenzaron a trasladar en él a los heridos que sobrevivieron al segundo ataque, para mantenerlos alejados de cualquier peligro. Pero luego fue disparado un tercer misil que los alcanzó. Los siete voluntarios de la organización murieron en el ataque”, detalle el artículo de Haaretz. “Fueron tres misiles, uno tras otro”.

Los trabajadores humanitarios tenían nacionalidades de Australia, Polonia, Reino Unido y Palestina, así como un ciudadano con doble ciudadanía de Estados Unidos y Canadá. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, confirmó que una de las víctimas es Zomi Frankcom, que trabajaba como gerente de World Central Kitchen. Albanese anunció que había convocado al embajador de Israel en Australia para pedir explicaciones sobre el ataque. “La verdad es que esto va más allá de cualquier circunstancia razonable“, añadió.

Además de Albanese, otros líderes como David Cameron, secretario de Asuntos Exteriores de Reino Unido, han manifestado su condena por el ataque y han pedido “una explicación completa y transparente” de lo sucedido. Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se mostró “horrorizado” por la muerte de los voluntarios. “Quiero trasladar mi más profundo pesar por la muerte de varios cooperantes que han muerto mientras daban de comer a la gente en medio de tanta devastación. Estas personas no hacían otra cosa más que ayudar”, dijo durante su viaje a Jordania.

¿Más presión sobre Netanyahu?

La fuente de seguridad consultada por Haaretz aseguró que este tipo de ataques son frustrantes para las fuerzas israelíes que, sostiene, intentan atacar con precesión a los miembros de Hamás. “Al final, las unidades manipuladoras (en referencia al equipo responsable de los vehículos no tripulados) deciden lanzar armas sin ninguna preparación, en casos que no tienen nada que ver con las fuerzas protectoras”, dijo.

Estas declaraciones ponen de relieve que una parte de las Fuerzas Armadas de Israel entienden la gravedad de la situación y que el ataque contra World Central Kitchen puede tener consecuencias para la continuación de la guerra en Gaza. Los bombardeos indiscriminados en la Franja, así como la limitación por parte de Israel para que las ayudas lleguen a la zona, han estado en el punto de mira de la opinión internacional.

Recientemente, incluso Estados Unidos dejó de utilizar su poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que permitió que se aprobara la primera resolución de ese órgano para exigir un alto el fuego en Gaza. Hasta entonces, el Gobierno de Joe Biden pidió a Tel Aviv que respetara el derecho internacional humanitario, pero no condenó directamente los ataques que han provocado la muerte de más de 30.000 personas en la Franja.

A diferencia de los primeros meses de la guerra de Israel contra Hamás, Estados Unidos ha empezado a mostrar que la impunidad de Israel frente a la comunidad internacional tiene sus límites. La resolución de la ONU, a pesar de que no es vinculante y no obliga al Gobierno de Netanyahu a acatarla, es una forma de mostrar este pequeño cambio de postura del que ha sido el aliado incondicional de Israel.

La muerte de los voluntarios podría ejercer una presión adicional sobre Benjamin Netanyahu, pero los expertos son cautos. “No creo que suceda en absoluto. La historia de Israel con las organizaciones internacionales siempre ha sido negativa. También a la hora de cumplir resoluciones de la ONU (…) porque es un estado que no obedece a la legislación internacional”, sostiene Gerard Dotti, experto en relaciones internacionales especializado en conflictos de Oriente Medio, a El Confidencial.

Por este motivo, Dotti apunta que este tipo de ataques han dejado de ser una sorpresa y que las fuerzas israelíes han hecho cosas en esta guerra con Gaza que si lo hubiera hecho otro país “se hubiera puesto el grito en el cielo”. “No ha habido ninguna reprimenda e Israel lo está apostando todo en esta guerra, lo está poniendo todo sobre la mesa. No veo ninguna razón para pensar que van a desacelerar, por decirlo de una forma eufemística”, afirma Dotti.

El ataque ‘no es una sorpresa’

Daniel Hagari, el portavoz del Ejército israelí, afirmó después de anunciar una investigación sobre el bombardeo contra los vehículos de World Central Kitchen, que la pesquisa estaría a cargo del Mecanismo de Evaluación e Investigación de Hechos, un organismo militar encargado de investigar los incidentes en el campo de batalla. Según las Fuerzas Armadas, se trata de un grupo “independiente, profesional y experto”.

No obstante, los grupos de derechos humanos han criticado en varias ocasiones la poca capacidad de las fuerzas israelíes de llevar a cabo pesquisas sobre sus acciones en los conflictos armados de manera transparente. Según las acusaciones, el trabajo se alarga demasiado en el tiempo y en muy raras ocasiones se consiguen resultados concluyentes o acusaciones específicas.

Una de las organizaciones que ha investigado posibles presuntos crímenes de guerra y de derecho internacional durante una guerra es Human Rights Watch. Sari Bashi, directora de programas de la organización, afirmó que la muerte de los siete voluntarios no es una sorpresa, “dado el uso extensivo de armas explosivas por parte del Ejército israelí en zonas pobladas de Gaza —una práctica desacreditada a nivel mundial— y su incapacidad para facilitar y proteger las operaciones de socorro”.

En la red social X, Bashi denunció que, desde que empezaron los ataques de Israel en Gaza, alrededor de 200 trabajadores humanitarios y 90 periodistas han sido asesinados en el enclave. Al respecto, la ONU dijo en un comunicado que el bombardeo no es un incidente aislado. “Hasta el 20 de marzo, al menos 196 trabajadores humanitarios han sido asesinados en los Territorios Palestinos Ocupados desde octubre”.

En muchas ocasiones, los cooperantes han sido víctimas de bombardeos a pesar de vestir con ropa que les identificada como miembros de organizaciones internacionales. “Las leyes de la guerra exigen que las partes en conflicto faciliten y protejan los esfuerzos de ayuda humanitaria”, continuó Sari Bashi. Asimismo, exigió que Israel debería abrir rutas de camiones seguras para la entrega de ayuda, y dejar de atacar a los que intentan que llegue a la población. Concluye con una petición: “Estados Unidos debería dejar de armar a Israel hasta que este cumpla“.

Leave A Reply

Your email address will not be published.