Unidad de mando administrativo y financiero 

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El autor es administrador financiero y contralor general de la República. Reside en Santo Domingo

Desde hace más de 100 años muchas instituciones comenzaron a preocuparse por llevar a cabo una práctica óptima de administrar.

Para el año de 1916, el experto en administración francés Henri Fayol publicó el libro, “Administración industrial y general” y con él cambió el panorama de los procesos administrativos en las instituciones.

En este libro, propuso los 14 principios de la administración, éstos por lógica y naturaleza del ser humano mantienen su vigencia en la administración de una organización pública, privada o del tercer sector (instituciones sin fines de lucro).

Estos principios son: División del trabajo, Autoridad y responsabilidad, Disciplina, Unidad de mando, Unidad de dirección, Subordinación del interés individual, Remuneración, Centralización, Jerarquía, Orden, Equidad, Estabilidad, Iniciativa y Espíritu de equipo.

Entre estos principios de la administración se destaca la Unidad de mando.

La importancia de este principio radica en que su ausencia puede afectar a los demás principios, principalmente  a los de autoridad y disciplina.

El principio de Unidad de mando se basa en que en una organización prime que cada supervisado o colaborador debe informar solo a un superior, que evidentemente preserva la línea continua de autoridad, es decir, cada individuo involucrado en las operaciones incidentes es asignado a un solo supervisor.

La cadena de mando y la unidad de mando ayudan a garantizar que existan relaciones de informe claro y eliminen la confusión por múltiples directivas en conflicto.

De manera que la unidad de mando indica que un empleado debe recibir órdenes de un solo superior o líder para evitar conflictos entre otras líneas de mando.

Dicho principio es aplicable a todas las instituciones públicas y privadas incluyendo a las organizaciones políticas.

Un gobierno nacional o local que no aplique el principio de unidad de mando se convierte en un caos, pues en el mismo todo el mundo querrá dirigir, liderar o mandar, y eso no puede ser, ya que los colaboradores se dislocarían en el desempeño de su funciones, pues no sabrían cuáles serían los objetivos, metas, misión, visión y estrategias a seguir.

Se dice y, no es un decir simple, que un gerente, un líder, un comandante en jefe, un presidente, un director o ministro, debe tener la cabeza bien amueblada y fría que irradie seguridad, disciplina, organización, criterios claros, que sepa qué tiene entre mano, hacia dónde debe dirigir a sus colaboradores y por ende a la institución.

Muchas veces se designa, sin merecerlo o sin exhibir en la práctica efectividad en su gestión, a un supuesto líder que en vez de hacerle más bien le hace el mal a una institución o país, llevándolo a la ruina o bancarrota, a pesar de presentar excelentes títulos universitarios.

En vez de graduarse summa cum laude es preferible que lo haga chepa cum laude pero que en la práctica sea inteligente o que tenga la competencia de adaptarse a las distintas circunstancias de la vida, evitando ser psicorígido en el manejo de los temas del diario vivir.

Son muy pocos los gobernantes que han alcanzado el éxito al gestionar la cosa pública por la falta de unidad de mando, competencia, disciplina, carácter y visión de futuro. Los hogares tampoco escapan a dichas condiciones.

Es obvio, ante cualquier prueba que la actual gestión gubernamental,  encabezada por una persona caracterizada por ecuanimidad, laboriosidad, carácter, humildad, integridad y disciplina y quien aplica el principio básico de la administración, aquí comentado, como lo es la unidad de mando, ha sido totalmente exitosa.

Todo funcionario de la presente administración gubernamental se rige por un solo mandato, una sola dirección. Unidad de mando cargada de una sola línea como es la eficiencia, la efectividad, la frugalidad, la humildad, la honestidad y combate contra la corrupción. Un colaborador de la administración Abinader lo piensa mucho para cometer un acto indecoroso o revestido de corrupción.

Hoy la República Dominicana se gasta una administración donde sus colaboradores han adquirido la cultura de la transparencia y pulcritud en cada una de sus actuaciones, imbuidos por la unidad de mando impuesta por el presidente, Luis Rodolfo Abinader Corona.

De ahí el éxito de la gestión gubernamental que hoy dirige el aparato estatal, que en casi 4 años ha llevado a la nación dominicana por un rumbo seguro, consolidado y eficiente en lo monetario y fiscal, irradiando mayor seguridad al inversionista nacional y extranjero y a un pueblo que por décadas ha sido víctima del engaño. Todo lo saben se sigue adecentando el quehacer público de la República Dominicana, lo que indiscutiblemente ya es irreversible.

En definitiva, el principio de unidad de mando, básico en la gestión de un gobierno local, nacional y empresarial, como lo ha demostrado el estilo de dirección que le ha impreso a su gestión el gobernarte Luis Rodolfo Abinader Corona, le ha garantizado éxito y admiración entre sus seguidores y oponentes.

felix.felixsantana.[email protected]

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