Propuesta indecente desde el confesionario: verdadera canallada

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El autor es escritor. Reside en Nueva York

Para un hombre que vive el otoño de la vida, resulta indignante decir algunas cosas de esas que jamás pensamos siquiera. Tan solo suponerlo, resultaba -a la luz de nuestras costumbres- casi una blasfemia. Y finalmente, tengo que confesarlo, heme aquí, en medio de los silencios propios de mi edad, admitiendo en público que no solo pareceré un hombre grosero, sino además, un redomado blasfemo.

Es que no hay forma de evadir y mucho menos evitar el pecado capital en que voy a incurrir, al tratar de explicar el contenido del titular que encabeza esta sentida entrega. Y no es que personalmente yo sea tan creyente como en mi niñez aspiraba ser, ni tan locuaz como hoy admito que soy; no, nada de eso; estén ustedes seguros de que no hay una pizca de lamento en lo que digo, como tampoco hay deseo de denostar o de ofender a los dignatarios de mi iglesia.

Pues resulta que en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, una cuarteta de célebres sacerdotes nuestros sostuvieron que “no se justifica bajo ningún concepto que a un ser humano se le trate peor que a un animal, como se está viendo con los haitianos”. La expresión es entendible porque en la frontera con México -como nos mostró la prensa- los agentes de la Patrulla Fronteriza enlazan, azotan y acorralan como reses a migrantes haitianos, impidiéndoles la entrada irregular a Estados Unidos.

La imagen se repite en países como Chile y Bahamas que han pegado el grito al cielo; llegando inclusive a “enjaularlos” como animales. No hay un solo país del Caricom, la entidad que aglutina a la mayoría de islas del Caribe, que acepte un haitiano si no llega con un fardo de dólares depositados en sus bancos; o sea, que “nadie quiere haitianos en su país” y por tanto los indocumentados o ilegales no son recibidos nunca.

Mientras tanto, en Quisqueya ya tenemos mas de 3 millones de haitianos llegados de forma irregular (ilegales), 40% de las camas en los hospitales nuestros están ocupadas por parturientas haitianas, consumiendo hasta 33% del presupuesto de Salud Pública; y la mano de obra en sectores como agricultura, construcción y los empleos informales, están prácticamente acaparados por nuestros vecinos provenientes de Haití.

También, debemos apuntar que en la actualidad, no son solo los haitianos humildes y de bajo extracto social los que viven en el país. Hay miles de estudiantes inscriptos en universidades dominicanas y una cantidad no contabilizada de ciudadanos de la clase media y alta, residen y operan en el país, ocupando empleos de todos los niveles en el sector turístico y otras áreas de trabajo.

Aunque ésto último no constituye un factor negativo para nuestra sociedad, si es un claro indicador de que la contribución de República Dominicana a la mejoría de la crisis en Haití es en todos los órdenes. Vale señalar que en materia de remesas, Haití recibe un estimado de mas de US$500 millones provenientes de RD.

Exigir que RD abra sus fronteras para que “de manera humanitaria se reciban todos los haitianos que deseen salir de su país y que no se deporte a los que ya están viviendo de forma ilegal en Quisqueya es una verdadera canallada” de estos curas traidores y agentes de la irresponsable comunidad internacional.

Ese llamado de ACNUR, secundado por los “ensotanados” curas que hoy sirven de vulgares bocinas al poder extranjero es lo que se define como una Propuesta Indecente

Estos “cuatro jinetes del apocalipsis” (guerra, hambre, peste y muerte), simbolizados y representados por los flamantes y rollizos curas nuestros: Nelson Acevedo, Abraham Apolinario, Miguel Amarante y Pedro Vázquez, hoy rasgan sus vestiduras y dan la voz de alarma porque los dominicanos, encabezados por su valiente presidente, Luis Abinader estamos alertas y no aceptaremos la trampa que la llamada “comunidad internacional” nos ha tendido y que los sujetos arriba citados, se empeñan en difundir.

Ya quisiéramos nosotros que estos curitas de media hostia, se envalentonaran y que en las celebraciones de Semana Santa lanzaran su Indecente Propuesta desde el Púlpito; a ver cómo les va con los feligreses.

Lo que mas me duele de esta actitud tan descabellada de esa parte de mi iglesia es que parece ser que ellos pretenden devolver hoy a los dominicanos las bellaquerías que ayer les infligieran los agentes de la tenebrosa Era de Trujillo. Ellos no pueden, por esa vagabundería del Jefe contra la Iglesia Católica en 1960, condenar la nación dominicana al exterminio total; que es lo único que persigue ACNUR.

Los dominicanos hemos respondido solidariamente en cada momento de desgracia que ha afectado al pueblo haitiano, pero de ninguna manera podemos aceptar la invasión que propone la ONU y que los cuatro sacerdotes respaldan. El Presidente Abinader ha sido reiterativo con el llamado a respaldar a Haití en la búsqueda de su desarrollo, pero de ninguna forma se puede basar este desarrollo en el sacrificio de nuestra nación.

¡Vivimos, seguiremos disparando!

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