Candidatos light y las elecciones del 2024

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EL AUTOR es abogado y político. Reside en Nueva York.

Actualmente el mundo está viviendo un proceso de involución política y cultural que ha permitido la emergencia de candidatos tan vacíos y ligeros que podrían hasta flotar en el aire como un globo de helio, producto de su carencia de contenido.

Son candidatos que podrían voltearse de abajo a arriba y de arriba hacia abajo, y hasta sacudirlos, sin que salga nada de ellos. Pero tienen cierta cabida en sociedades donde impera la trivialidad, las superficialidades y la farandulería política basada en el espectáculo, donde la forma prima sobre el fondo y las apariencias sustituye a la esencia.

Estos personajes light de la política son fáciles de reconocer, pues nunca tienen propuestas sustanciosas, carecen de discurso trascendente y son incapaces de articular dos o tres oraciones coherentes y racionales. Su método para mantenerse en la palestra pública y captar el foco de la atención se basamenta en la explotación del morbo, en la estridencia, la altisonancia y en la extravagancia de sus mentiras y calumnias, y palabras huecas sin fundamento ni sustento conceptual.

Confían en que una mentira amplificada mediáticamente y repetida mil veces se convierte en una verdad entre un público vulgo que se parece a ellos. Son tan light, descafeinados y deslactosados, que son políticamente inodoros, insípidos y desabridos para la gente mínimamente pensante. Por eso, las personas racionales, que no tienen el cerebro de lujo, no pueden digerir sus bellaquerías, las bribonadas y las palabrerías huecas que rayan en el absurdo y el disparate. De ahí de su gran capacidad para manipular y sorprender con sus bellaquerías.

En contraposición a estos candidatos ligeros, están los líderes de peso, con los pies bien firmes sobre la tierra, sobre nuestras realidades socioeconómicas, que han trascendido porque siempre tienen algo importante que decir sobre los temas más disímiles y difíciles, y cuyos pensamientos y orientaciones inteligentes arrojan luz sobre las soluciones a los problemas de sus pueblos, y sus acciones en el presente preconfiguran un impacto para el futuro.

Hablamos de candidatos que ocupan una posición de liderazgo, nacional e internacional, porque se la han ganado a fuerza de estudio, cultivo intelectual, preparación, destreza, ingenio e inteligencia. Estos son los necesarios e imprescindibles para dirigir los destinos de una nación en medio de tempestades que ahogarían a los candidatos vacuos.

Me gustaría invitar a los lectores a hacer un ejercicio de imaginación, para que en base a todo lo antedicho, identifique cuáles candidatos cuadran con la tipificación de la cultura de lo light y cuáles no lo son. La capacidad de poder hacer este ejercicio puede salvar o hundir un país, pues si colocamos en el poder a candidatos vacíos, que no pueden ver más allá de sus narices, el camino hacia el desastre está asegurado.

En cambio, si elegimos a un líder que ha sabido ser líder entre los líderes, dentro y fuera del país, el futuro será más promisorio. Si cree que ese candidato es el que yo y millones de personas ya tienen en su mente, lo felicitamos por acertar.

Es muy simple identificarlo, porque ha sido presidente más de una vez, caracterizándose por ser un gran reformador y modernizador del Estado dominicano, porque edificó y solidificó los cimientos del progreso que hoy disfrutamos, creando la infraestructura física e institucional necesarias para que el país marche hacia adelante y su partido tiene el color de la esperanza.

Vista, así las cosas, el panorama nacional e internacional no está para candidatos lights, sino para un líder probado, capacitado y experimentado, experto en lidiar con situaciones complejas y difíciles para beneficio de todos los dominicanos.

Jpm-am

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