Depresión sonora radiografía la sociedad en su nuevo EP: “Me parece un error no compartir una opinión por miedo”

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Depresión sonora, el proyecto musical de Marcos Crespo (Vallecas, 1997), es uno de esos grupos que ejemplifica lo que está sucediendo social y culturalmente en España. Las letras existenciales (Enamórate, nos morimos igual) y las melodías oscuras reflejan la incertidumbre y la precariedad a la que se enfrentan varias generaciones

“Siempre he tocado la guitarra, siempre me ha gustado la música, pero nadie me dio a entender que podría dedicarme a esto. Se ve precario, sin futuro, muy complejo. Y esos miedos son reales. Al final, tus padres prefieren que seas funcionario y tengas un sueldo“, afirma. 

Cuando Marcos, licenciado en Ingeniera de Telecomunicaciones, arrancó el proyecto en 2020 sus padres se preocuparon. “Pero ahora ven que me gano la vida con algo que me gusta, así que están contentos. Soy un privilegiado: en general, hay mucha precariedad en el sector, músicos que tienen que compaginar varios proyectos a la vez”, afirma. 

El 23 de febrero se publica su nuevo EP, Makinavaja, con cuatro temas, un álbum que presentará en directo en La Riviera de Madrid dentro de la Bee Week este viernes 22 de marzo. Una obra escrita y producida por él, como viene siendo habitual en Marcos, pero en la que le han asistido compañeros. “Esta vez han estado conmigo Diego Escriche, cantante de La Plata, que me ha ayudado con algunos algunos arreglos. Luego fui al estudio con Harto Rodríguez”. 

Marcos Crespo, fundador de Depresión Sonora.
Depresión Sonora presentará su nuevo EP este viernes 22 de marzo.
@aitorlaspiur

Su visión no es la del burgués que se hace artista, sino la del joven acostumbrado a la decadencia y al abandono del extrarradio por parte de las autoridades. Marcos nació y se crio en Villa de Vallecas. Para muchos residentes en Madrid existe una frontera psicológica, todo lo que queda fuera de la M-30 es un suburbio lejano, aunque Puente de Vallecas quede a 15 minutos en tren de la céntrica Estación del Arte. 

Brooklyn Tech Support

“Si Puente de Vallecas está olvidado, imagínate Villa de Vallecas. Eso es ya la Cañada Real… Son zonas que no interesan a las instituciones ni a las autoridades. Da igual que sea Villa de Vallecas, Villaverde, Aluche, Las Águilas… hay un montón de barrios en el sur de Madrid que están descuidados y que no le importan a nadie”.

Uno de los temas del nuevo EP se titula Estupefacientes. “Atardecer circular / Gira el mundo entre mis dedos / Si sigo así, voy a disparar / Puedo salir, pero no me entero”, canta Marcos. Las letras, simbólicas y con una cierta angustia vital, recuerdan a Parálisis permanente; el sonido, menos en Vivo del aire (otro de los nuevos cortes), a grupos contemporáneos como El último vecino, Joy Division, Golpes Bajos o The Cure. Después de todo, sus padres tuvieron su edad en los 80. 

Mi madre me descubrió bastantes grupos. Uno que sigo escuchando muchísimo es Triana”, asegura. Vivo del aire es, sin duda, la canción más atípica del disco, ya que rompe con su estilo. “No he dedicado más tiempo ni más ganas a ninguna de ellas. He recopilado ideas que tenía en el ordenador. Ha sido como un ejercicio de madurez y de evolución para el proyecto, porque las he producido más y les he dado más vueltas. Vivo del aire atiende a otro tipo de fórmula a nivel estructural, más pop y tiene referencias más de los noventa, con la batería más trip-hop y guitarras más ambientales”. 

No solo por la melodía más pop y armoniosa y los arreglos más luminosos, también por la manera de entregar las palabras, entre el canto y el recitado. Aquí Marcos canta más. “La mayoría de veces tiene mucha más importancia el mensaje que la melodía. Esa forma de recitar viene un poco de ahí y de que siempre me han gustado mucho el rap y el spoken word”

Marcos debutó en la música hace 4 años, en plena pandemia.
Marcos debutó en la música hace 4 años, en plena pandemia.
@aitorlaspiur

Géneros que reflexionan sobre la actualidad y a los que no se podría culpar de desafección política. “Me parece bien que un artista decida no posicionarse, no creo que estemos obligados a expresar nuestra opinión, no somos políticos. Pero me parece un error no hacerlo por miedo a que nos descalifiquen o a perder público”, plantea.

Su debut, un EP homónimo subido a Bandcamp durante la pandemia y recuperado en formato físico por Sonido Muchacho meses después, conectó con el público. En menos de cuatro años, Marcos ha pasado de tocar en salas pequeñas como Independence a La Riviera. Uno de los temas de ese EP, Ya no hay verano, se convirtió en un himno en la desescalada del covid. “Hay un montón de gente que se siente identificada con mis letras. Al final, intento reflexionar sobre cuestiones intrínsecas y profundas que a veces cuesta sacar y que no entiendes”, confiesa.

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