Tras el golpe, Estudiantes tiene el desafío de no perder objetivos

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Tras el golpe, Estudiantes tiene el desafío de no perder objetivos

El equipo que asoma como la base para jugar pasado mañana, en UNO, contra Boca por la Copa de la Liga

Estudiantes recibió en Córdoba un golpe que no estaba en los planes. ¿Podía perder contra River la Supercopa? Sí. Pero las formas fueron un combustible inflamable para este plantel que ya había empezado a perder fuerza en la Copa de la Liga y que la noche del miércoles dejo escapar uno de sus objetivos para este año: asegurarse una estrella más, algo tan pero tan difícil para los equipos que no son los dos más grandes de Argentina.

La decepción fue total, porque tuvo el triunfo al alcance de su mano y a falta de 10 minutos estaba en ventaja. El ilusiómetro, a esa altura de la noche, empezaba a marcar un indice alto. Por eso, quedarse con las manos vacías fue un arrebato inesperado más allá de que en la previa estaba en los papeles una derrota contra el equipo que tiene mejor plantel en la Argentina.

¿Se metió muy atrás Estudiantes? La pregunta que polemizaron los hinchas desde que terminó el partido hasta ahora. Es verdad que se retrasó en el campo pero mucho tuvo que ver su rival, la merma física y una necesidad de sentirse firme en defensa que cuando lo consiguió recibió el gol del empate.

Por eso hubo cuestionamientos en las redes por los cambios, por los malos resultados en los segundos tiempos y por el nivel de algunos jugadores. Pero la unanimidad de que el equipo dio todo también. Detrás de la tristeza por el resultado la valentía de aceptar que la derrota está entre las posibilidades ante esta clase de rivales y que siempre, pero siempre, es mejor ser vencido como le pasó a Estudiantes que dando lástima.

Eduardo Domínguez hizo los cambios que pedía el partido. Primero adentro Fernando Zuqui porque River le había ganado el mediocampo. Pero claro, al seguir en cancha José Sosa y Enzo Pérez (que no tuvieron un gran desempeño), la pelota empezó a dejar de llegarles a Cetré y Javier Correa. Por eso a falta de 25 el Principito dejó su lugar para Tiago Palacios y más tarde el mendocino a Bautista Kociubinski. Mientras que su rival metía en cancha al Diablito Echeverri, Rodrigo Aliendro y Rodrigo Villagra, el Pincha hizo lo que pudo. Y a las vista quedaron las consecuencias. No tiene un plantel para pelear de igual a igual contra River y lo mismo le pasará en la Copa Libertadores.

Lo único para reprocharle al entrenador es que no haya ingresado Gastón Benedetti cuando dejó la cancha Eros Mancuso. Podría haber pasado a jugar Eric Meza a la derecha (la pasó mal en la izquierda) y no improvisar a Santiago Flores. Justo a espaldas del exColón se inició la jugada del empate.

Ahora no hay tiempo para lamentos. La Copa de la Liga le preparó un fixture bien exigente a Estudiantes, que para completar una semana de por sí adversa se tiene que ver las caras con Boca, su otro verdugo histórico, que parece haberse recuperado luego de su triunfo sobre Racing y que necesita ganar para meterse en zona de clasificación a los cuartos de final. Una derrota lo dejaría muy mal parado al Xeneize.

Y allí está el equipo de Domínguez: perdió los dos partidos más accesibles en los papeles (contra Platense de local y ante Sarmiento), lo que le hizo ceder dominio en la zona B. Sigue en zona de clasificación pero una nueva derrota lo podría dejar afuera y con rivales que vienen pidiendo pista.

Por eso es clave ver cómo influyó lo de Córdoba en el ánimo del plantel. Luego del partido se pudo ver a jugadores muy angustiados. Edwuin Cetré, por ejemplo, quedó tendido en el piso casi un minuto. Matías Mansilla se puso en cuclillas y miró al piso un largo rato. Los pibes del club también sintieron el impacto. Será trabajo del DT disipar ese bajón y que no lo arrastre en las cuatro fechas que le quedan al torneo.

Además el equipo tiene que lograr un funcionamiento colectivo más duradero en los partidos. No pudo en las últimas fechas y el nivel de sus figuras como Enzo Pérez y José Sosa se fue apagando. Hace unas fechas que ninguno de los dos puede tomar la batuta del equipo y ahora se necesitan más que nunca para disipar dudas y miradas. Pero claro, no asoma ser Boca el rival ideal para eso y mucho menos después de un partido tan exigente como el del miércoles.

“Hay que levantarse para el domingo volver a dar la cara en la Copa de la Liga que tenemos que clasificar entre los primeros 4”, avisó el técnico en la zona de vestuarios tras la derrota contra River.

Ya sabe lo que le costó a sus jugadores levantarse de la eliminación recontra injusta en la Copa Sudamericana ante Corinthians. Pero cuatro meses después tuvo su premio con la obtención de la Copa Argentina, el título que dejó atrás una racha de 13 años en el Club.

Este paso en falso lejos está tener un nivel similar de dolor al mencionado, como tampoco se asemeja a lo sucedido con Ricardo Zielinski en la Copa Libertadores 2022. Pero el objetivo es llegar al debut copero luego de haber jugado los cuartos de final y, si puede, llegar a etapas de definiciones. Le quedan cuatro fechas por delante y la vara quedó un poco más arriba que antes. Si se quiere clasificar debe sumar entre 7 y 9 puntos de los 12 que quedan en juego. Por eso, el pasado mañana tendrá una prueba de carácter para saber hasta dónde impacto el golpe de perder la Supercopa. Material tiene, no para una ilusión desmedida, pero invirtió dinero como para estar en la conversación entre los 8 mejores equipos del torneo argentino.

La eliminación de la Sudamericana había sido un duro golpe, pero se recuperó en la Copa Argentina

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