Las ocho reglas de oro para cuidar los riñones, en el foco en su día

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Más de 4 millones de personas tienen algún grado de Enfermedad Renal Crónica (ERC) en Argentina, según las estadísticas de la Sociedad Argentina de Nefrología (SAN), pero sólo el 10% lo sabe debido a que, en sus primeras etapas, es una patología que prácticamente no genera síntomas.

De ahí que en el marco del Día Mundial del Riñón, conmemorado ayer, los especialistas resaltaron la importancia del buscar un diagnóstico temprano de esta enfermedad y ocuparse de cuidar la salud renal en general.

Los riñones cumplen una función esencial para nuestro organismo, ya que, movilizan desechos producidos por el cuerpo (toxinas) que se filtran desde la sangre y se eliminan a través de la orina, mientras que, además, regulan la presión arterial, eliminan el exceso de líquido y electrolitos y generan hormonas esenciales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.

La Enfermedad Renal Crónica es la presencia de daño renal por un período mayor a tres meses. Eso se evidencia analizando las alteraciones de la función renal o cuando dos análisis, separados por tres meses, detectan alteraciones de los denominados “marcadores” de daño renal”.

Bajo el lema “Unidos por la Salud Renal”, la campaña de la Sociedad Argentina de Nefrología apunta este año tanto a potenciar la igualdad en el acceso a los avances de la ciencia como a concientizar sobre la prevención de la patología, algo que es posible si se adoptan unos pocos y simples hábitos de vida saludable.

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En este sentido los nefrólogos hablan de ocho “reglas de oro” que marcan el rumbo hacia una buena salud renal.

Entre ellas se encuentran el controlarse regularmente la presión arterial, que la hipertensión es una de las causas más frecuentes que alteran el funcionamiento de los riñones. Pero además, observar el nivel de azúcar en sangre, ya que la diabetes constituye la primera causa de desarrollo de deterioro renal.

No menos importante -afirman- es que las personas con diabetes se realicen exámenes de monitoreo de su función renal al menos una vez al año. Y que todos, en general, sigamos una alimentación saludable, rica en vegetales y controlemos nuestro peso corporal, tratando de mantenerlo en parámetros adecuados.

También resulta clave cuidar no excederse con el consumo de sal (la ingesta de sodio recomendada por la Organización Mundial de la Salud es de 5 a 6 gramos de sal por día) y mantenerse hidratado (el consumo de agua debe ser de alrededor de 1.5 o 2 litros diarios).

Realizar actividad física de forma habitual para estar activo y en un peso adecuado también es de gran importancia para la salud renal. Y es que el ejercicio físico ayuda a reducir la presión arterial y, por lo tanto, reduce el riesgo de ERC.

Igualmente valioso es no fumar, ya que el tabaquismo altera la circulación y puede afectar la función renal; no automedicarse, porque algunos fármacos puedan dañar los riñones; y realizarse chequeos de rutina en forma regular.

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