Por segunda vez, debate presidencial en Panamá se hace con un puesto vacío

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(CNN en Español) — El segundo debate presidencial en Panamá se hizo la noche de este miércoles, pero otra vez con un puesto vacío; el del aspirante José Raúl Mulino, quien fue anunciado el domingo por el Tribunal Electoral como el reemplazo a la candidatura de Ricardo Martinelli, en representación de los partidos Realizando Metas y Alianza.

Durante el primer debate presidencial, Martinelli no pudo participar por estar asilado en la Embajada de Nicaragua en Panamá y tener orden de detención preventiva en su contra.

En ese momento, Mulino, como candidato a vicepresidente, tampoco pudo representar a la alianza, porque Martinelli todavía no había sido inhabilitado por el Tribunal Electoral al estar condenado a más de 10 años de cárcel por blanqueo de capitales por el caso New Business.

El equipo de campaña de Mulino explicó que recibió la invitación el lunes, pero ya tenía compromisos previos, por lo cual, al inicio del debate, se anunció que el candidato declinó a la invitación y por ello quedó su puesto vacío.

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Candidatos respondieron a la juventud

En este segundo debate presidencial en Panamá, de cara a las elecciones generales del próximo 5 de mayo, se estrenó en el país la modalidad de debate con público participativo.

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El auditorio estuvo compuesto por 60 jóvenes, quienes, según el Tribunal Electoral, fueron escogidos de forma aleatoria, sin pertenecer a partido político ni ser activista de campaña. Los jóvenes fueron los encargados de formular sus preguntas directamente a los candidatos.

Las personas entre los 18 y 35 años, según el Tribunal Electoral, representan un 37% del padrón para los próximos comicios generales.

José Gabriel Carrizo, candidato oficialista de los partidos PRD y Molirena; Rómulo Roux, de los partidos Cambio Democrático y Panameñista; Ricardo Lombana, del Movimiento Otro Camino; y el expresidente Martín Torrijos, del Partido Popular, estuvieron en el encuentro.

Igualmente participaron los candidatos por libre postulación Melitón Arrocha, Zulay Rodríguez y Maribel Gordon. Todos respondieron a preguntas sobre corrupción, descentralización, sostenibilidad y economía juvenil, así como preparación competitiva.

Durante el desarrollo del debate, y a pregunta de los jóvenes, la mayoría de los candidatos planteó cambios a la Constitución como una forma de combatir la corrupción.

Las frases de la noche

“Hay un estado delincuencial y corrupto, modelo que se reproduce como hongo”, aseguró la candidata presidencial independiente Maribel Gordón, ante la pregunta sobre corrupción. Esta frase, como otras, fue refutada por el oficialista José Gabriel Carrizo, quien se defendió diciendo que “la corrupción se combate con la verdad”.

La descentralización de los Gobiernos locales fue otro de los temas que defendió el candidato Carrizo, quien aseguró que hay “muy poco recurso para resolver los problemas de las comunidades”.

Ante esto, el candidato independiente Melitón Arrocha le respondió que han sido “US$148 millones para las juntas comunales, casi todas del PRD” (partido en el poder).

En cuanto a sostenibilidad y economía juvenil, varios candidatos hicieron referencia a la necesidad de aprender el idioma inglés de forma intensiva para tener acceso a empleos, así como adjudicar becas para estudios, por méritos, y no por allegados, tal como mencionó el candidato Ricardo Lombana, tema que actualmente es motivo de investigación en el país.

Sobre esta inquietud de los jóvenes, el candidato Rómulo Roux prometió crear 500.000 empleos en cinco años; mientras la aspirante Zulay Rodríguez propuso programas de capacitación y aseguró que unos “100.000 empleos han quitado los migrantes irregulares”, y que los jóvenes pudieran ocupar.

Por su parte, el expresidente y candidato presidencial Martín Torrijos apeló a su experiencia y dijo que sabe generar empleos.

Pero la frase que causó sorpresa en el debate fue la del candidato y actual vicepresidente José Gabriel Carrizo, que incurrió en un error matemático no sólo al decir, sino al reiterar, que “8 por 4 era 40”, mientras sustentaba una propuesta de reducir la jornada laboral a cuatro días, para que el resto se dedique a la familia y se dinamice la economía.

Esta vez, otra vez, como en el primer debate presidencial, se hizo mención del mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, como modelo para gobernar.

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