Bad Gyal, la voz de una generación que está sirviendo…

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Bad Gyal es una de las joyas de la corona de la música urbana en español. No le hacía falta demostrárselo a nadie, pero ha sacado un álbum para corroborarlo.

Alba Farelo, conocida por todos como Aka La Bad Gyal, es una cantante y compositora española oriunda de Vilassar de Mar, una ciudad a no demasiados kilómetros de la capital catalana.

Esta polifacética artista – no ha desaprovechado la oportunidad de hacer pinitos en los mundos de la interpretación o la moda – vuelve ahora a sorprendernos, aunque esto suene raro, con su primer álbum, La Joia. Porque, sí, este es el primer disco de una de las artistas imprescindibles para entender el sonido y pensamiento colectivo de toda la generación Z.

Farelo, como todos los artistas de este género, empezó en la música muy pronto. También como todo los artistas de este género, empezó con pocos recursos, autoeditándose y aprovechando los nuevos recursos digitales que la segunda década del milenio le facilitaba.

Empezó en el mundo de la música de la mano del colectivo PAWN Gang, sin embargo, muy rápido consiguió una gran visibilidad en solitario gracias a Pai. Era el año 2016 y, a modo de reivindicación de sus raíces catalanas, Farelo tiraba esta versión del popular Work de Rihanna.

Brooklyn Tech Support

En esta primera etapa, colaboraba con artistas estrictamente traperos, sin embargo, ella se mantenía alejada de este sonido. De hecho, aunque a su música se la pudiera etiquetar como trap, ella bordeaba este género mientras buscaba todavía un estilo propio que la definiera como artista.

En el mismo año, vendría el primer gran éxito de la catalana como artista y la consolidación de las características de su sonido: Slow Wine. En esta mixtape, convertida ya en un producto de culto de la generación Z y el colectivo LGTBI, Bad Gyal mostraba todo lo que era capaz de hacer y dejaba muy claros cuáles serían los pilares de su sonido dancehall. 

Portada de 'Slow Wine'
Portada de ‘Slow Wine’
Bad Gyal

Este sonido, con grandes cotas modernas y el uso de sintetizadores y distorsiones, se convertirá en su gran seña de identidad. En este primer trabajo largo  se publicaría Fiebre, quizá una de las canciones más representativas de toda la generación Z. 

De 2016 a hoy, Fiebre, un tema tan sencillo como efectivo, se ha convertido en el buque insignia de toda una generación insumisa, moderna y valiente; una generación chulesca y vacilona que ha decidido que los referentes culturales se eligen en casa y no los designan grandes casas discográficas al otro lado del charco.

Fiebre, con ese ritmo bailongo y esa forma de cantar inocente, pero chulesca a la vez, es un auténtico himno para todos los de nuestra generación, pero en especial, para el colectivo LGTBI: reivindica la sexualidad y el erotismo clásico del reguetón, pero desde el punto de vista de la mujer. Para entender a Bad Gyal, hay que entender primero que la batuta la llevan ellas.

Tras el éxito de Slow Wine y las giras que lo siguieron, Bad Gyal sacó otra mixtape, Worldwide Angel, sin embargo, su actividad principal se centró en la publicación de singles y colaboraciones.

Entre ellas, destacan Santa María, con la que consiguió su primer disco de oro; Alocao, con Omar Montes; o Zorra, tema en el que canta los cuarenta a los hombres infieles. No hay ni un solo single de Farelo que haya pasado desapercibido.

En 2024, Bad Gyal vuelve a pisar fuerte gracias a su esperadísimo La Joia (muchas de sus canciones ya eran conocidas gracias a que las cantaba en en sus conciertos a modo de abrebocas). En este primer álbum, vuelve a reivindicar sus raíces erigiéndose como la joya de la escena, pero usando el sustantivo en catalán; reivindicándose también como una de las pocas artistas a las que reconoces solo con escuchar los primeros acordes de cualquiera de sus canciones.

Portada de 'La Joia'
Portada de ‘La Joia’
Bad Gyal

El nuevo álbum abre con una intro emocionante y potente, puro dancehall, que da paso a Mi Lova, el focus track del disco. Esta colaboración con Myke Towers es puro dembow, puro baile y también puro sonido latino – Bad Gyal se ha movido mucho últimamente por Puerto Rico y se nota.

El álbum prosigue hasta llegar a La que no se mueva, la mejor canción del disco. En el tema colabora el mismísimo Tommy Lee Sparta, popular cantante de reggae oriundo de Jamaica, sin embargo, la catalana está tan brillante y la producción es tan redonda que el jamaicano pasa completamente desapercibido.

Gracias a una transición brillante, pronto se escucha Perdió este culo, canción que es puro Bad Gyal: chulería, reivindicación femenina, despecho llevado al orgullosísimo desplante y sonido a caballo entre el club moderno y los coches de choque de la feria del pueblo. Otra joya de la Gyal, nunca mejor dicho.

Tras ella, sigue con algunos temas bastante buenos, como Sin carné o el remix de Chulo (en el que participan Tokischa y Young Miko), hasta cerrar el álbum con Otra vez más, una especie de balada en la que Gyal se lamenta de volver a caer en sus errores amorosos.

El álbum es sensacional, puro dancehall y puro sonido urbana, sin embargo y sin desmerecer ni por un segundo su música, lo auténticamente relevante de Bad Gyal es el imaginario y la cultura popular que ha conseguido crear a su alrededor.

En el universo de los centenials (en la práctica, los nacidos a partir del año 2000), existe una frase popular que se empezó a poner de moda al final de 2023: sirvió coño (sic).

Esta frase es una reapropiación de la expresión “coñazo” y viene a significar algo así como “lo consiguió”, “lo logró” o “los dejó a todos impactados”; servir coño es hacer algo no solo bien, sino devorando a los demás y dejando tu impronta en todos. Servir coño es también reapropiarse de lo malo de una cultura para darle la vuelta.

Bad Gyal ha sido – y es y será – tan importante porque ha conseguido reapropiarse del discurso sobre la sexualidad y los cuerpos femeninos en el reguetón para hacerlo suyo; ella no necesita que ningún reguetonero le dedica dembows a su culo. Ya le canta ella a su culo todo lo que quiera. 

La artista ha conseguido conectar perfectamente con una generación harta de la vieja sexualidad, esa que la dibuja como algo místico y propiedad del tabú, para llevarla a la reivindicación. Habla en primera persona, habla claro y da voz a quien se la tiene que dar.

En palabras centenials, Bad Gyal está sirviendo coño. 

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