Karina Sainz Borgo: «Mientras haya criterio, estaremos salvados. Habrá periodismo»

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Va camino de convertirse en una liturgia: un Negroni por la memoria de David Gistau y otro por quien recoge su testigo. En esta ocasión, en la cuarta edición del premio que homenajea al periodista fallecido en 2020, la encargada de brindar por Gistau fue Karina Sainz Borgo, columnista de ABC y escritora. «Aunque cualquier intento por mitigar su ausencia la amplifique, hay consuelo en la celebración de su pluma y su memoria. Hay escuela, respeto, admiración. Hay gratitud de mi parte a su talento y su generosidad», dijo la premiada de este año por la columna ‘Aunque digáis lo contrario’, publicada en estas páginas. «Todo premio es una celebración, un estímulo, un homenaje. Pero este no es cualquier premio. Este es un Gistau. El premio de Periodismo David Gistau. Y yo no quepo de orgullo de recibirlo de manos de su familia y del jurado».

A esta celebración de Gistau y del Gistau acudieron compañeros de profesión de Sainz Borgo, de ABC y de la que un día fue su casa, ‘El Mundo’, ambas cabeceras representadas por sus directores, Julián Quirós y Joaquín Manso. La lista de invitados es larga: los escritores Arturo Pérez-Reverte y Lorenzo Silva; el cineasta José Luis Garci; el presentador de televisión Pepe Navarro; Eduardo Torres-Dulce, ex fiscal general del Estado; la presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, María Rey; la editora Eva Serrano, y un buen número de periodistas. Entre ellos Alberto García Reyes, Juan Fernández-Miranda, Agustín Pery, Leyre Iglesias, Carlos Segovia, Jorge Bustos, Ignacio Camacho, Manuel Marín, Isabel San Sebastián, María José Fuenteálamo, José Ignacio Wert, Cristina Casabón, Gonzalo Suárez, Fernando Palmero, Alfonso J. Ussía… El acto fue presentado, un año más, por Susanna Griso, en la Casa de ABC.

A todos ellos se dirigió la ganadora de la cuarta edición del premio Gistau, que recibió el galardón -un cuadro de Alberto Corazón– de manos de Romina Caponnetto, viuda del periodista. «Mientras todos busquemos en nuestra escritura lo que Gistau buscaba en la suya, no habrá nada que temer», afirmó la galardonada. «Mientras no baste el ejercicio de estilo, mientras haya nervio, lecturas, independencia y criterio como los suyos, estaremos salvados. Habrá periodismo». Según dijo la también novelista, recientemente galardonada con el premio Jan Michalski, se dedica a este oficio gracias a personas como Gistau, a quien conoció en 2008, cuando empezó a dar sus primeros pasos como plumilla en la redacción de ‘El Mundo’: «Excepto a escribir de boxeo, de él aprendí lo importante. Leyéndolo, descubrí que tenía ganas de quedarme a vivir en un lugar más grande, más heterogéneo, inclasificable y único. Un lugar urgente como la prensa y duradero como la literatura».

‘Aunque digáis lo contrario’ es el nombre de la columna por la que Karina Sainz Borgo se ha unido a un palmarés conformado por los articulistas Alberto Olmos, Diego S. Garrocho y Juan Claudio de Ramón, ganadores de las tres ediciones anteriores. En ella, según destacó el jurado, hay «una apelación al encuentro y plantea desde la esperanza la necesidad de cuidar la convivencia». A este artículo se refirió la galardonada en su discurso: «Sois una sociedad moderna, plural, rica, porosa, capilar y peleona. También apasionada en los desencuentros y soberbia en vuestras grandezas, aunque tendáis a olvidarlas o menospreciarlas. No creo en las tribus, no me gustan. No escribo porque sienta que debo explicarle al mundo que tengo útero, ni para desagraviar a Moctezuma, mucho menos para predicar o convertir a nadie al liberalismo, a la tauromaquia o a la ópera. Escribo porque la palabra es, junto con la firma, junto con el nombre, lo único que queda cuando todo se viene abajo». Y un aviso: «Créanme: todo es susceptible de venirse abajo».

Documental

Convocado por Vocento y Unidad Editorial bajo el patrocinio de Fundación ACS y Santander, el premio de Periodismo David Gistau une a las dos cabeceras más vinculadas con él: ABC y ‘El Mundo’. Julián Quirós, director de ABC, celebró que la prensa, aunque no haya dejado de ser ese papel que sirve para envolver el pescado, siga «en pie incluso cuando llueven piedras». Este premio, que «ya ha superado la categoría de prometedor» pese a su juventud, reivindica la profesión. «Solo los hechos pueden sustentar ya nuestras palabras. Creamos en los hechos, en los actos. Eso es lo que nos va a dar fuerza y autoridad», dijo. «Karina, nos ha hecho muy feliz que el premio te llegue en un momento mágico en tu carrera. Te deseamos mucha felicidad allá donde te lleve tanta dicha, y que te dure», deseó.

Joaquín Manso, director de ‘El Mundo’, celebró la nueva oportunidad de recordar el estilo de Gistau, «su sentido de independencia, su audacia, su valentía, su irreverencia, su celo por no dar por amortizado el prestigio moral de la verdad, su curiosidad inagotable y sus recursos con los que faltarle al respeto al poder». El premio de este año reconoce a una periodista que llegó de Venezuela «con las pupilas bien abiertas, y tiene en común con Gistau la denuncia de los tribalismos como enemigos de la convivencia entre diferentes».

En el acto se festejó a Gistau, pero también el valor del periodismo. «Venimos a celebrar algo más», dijo Luis Enríquez, consejero delegado de Vocento, que presentó con Santiago Mazarro el documental ‘Mientras podamos preguntar’, que da voz a varios de los periodistas más consagrados del país para abordar los cinco parámetros que definían el quehacer de Gistau: la defensa del periodismo no alineado, que la información se obtiene pisando el terreno, que hay que estar preparado para disgustar e incomodar al lector, que el redactor no puede dejar que sus prejuicios acaben matizando los hechos y, quinto, que no hay género pequeño.

Jesús García Calero, director de ABC Cultural, intervino en calidad de presidente del jurado, y destacó el «nivel formidable» de los finalistas. «Había nombres consagrados y también jóvenes promesas, todos unidos por esa calidad admirable y ese afán de arrojar una mirada personal sobre las cosas y convertirlas en artículos. Es un superpoder», dijo. Miradas como la que exhibe Sainz Borgo en la columna premiada dejan claro que la inteligencia no puede rendirse al pesimismo: «Es más fuerte. Y eso es algo que debemos escribirnos a nosotros mismos, aunque no tengamos el enorme talento de Karina, porque quienes sueñan con ser censores, si los hubiera, no merecen nuestros escritos».

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