La otra crisis de vivienda: Japón tiene millones de casas vacías y casi las regala a los extranjeros

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El mercado inmobiliario japonés vive uno de los momentos más extraños de su historia. Mientras los precios de la vivienda en Tokio alcanzan cifras no vistas desde la burbuja de 1980, en parte a causa de los inversores extranjeros que compiten con los empresarios japoneses por la falta de oferta de lujo en el país, más de 10 millones de casas en todo el país esperan pacientes la llegada de un comprador. Si bien en España cada vez es más difícil tener un hogar en propiedad, en Japón abundan las casas vacías a precios sorprendentemente bajos —algunas a partir de 3.500 euros— y la mayor parte dispone de tierras de cultivo.

Según los datos de la consultora Tokyo Kantei, el precio del metro cuadrado de la vivienda en la capital ha llegado a los 1,62 millones de yenes (10.247 euros) en el tercer trimestre del año pasado, por encima del máximo de 1,4 millones de yenes (8.861 euros) registrado en 1990, mientras que el precio medio de los apartamentos nuevos ha batido récord, al alcanzar los 88,7 millones de yenes (560.000 euros) en el primer semestre, según destaca Real Estate Economic Institute, que monitoriza la actividad inmobiliaria del país. Aunque los precios aún se sitúan por debajo de los de otras metrópolis, numerosos analistas sostienen que han alcanzado niveles considerados inasequibles para la mayoría de los residentes urbanos.

El otro lado de la balanza son las zonas suburbanas y rurales del país, que las autoridades están tratando de revitalizar mediante invitaciones a vivir en sus poblaciones y ofreciendo casas gratuitas si se cumplen una serie de condiciones, como ser una familia con miembros de menos de 40 años y contar con uno o dos hijos. Los gobiernos locales japoneses prefieren ofrecer estas casas abandonadas, ya que pueden afectar el paisaje e incluso ser peligrosas si se dejan descuidadas durante años y se derrumban.

Aunque muchos municipios han establecido nuevos impuestos para incentivar a los propietarios a demoler o mantener las casas, la disminución de la población japonesa ha dejado muchas akiyas, como se denomina a estas viviendas abandonadas, sin reclamar. Cuando esto ocurre, el gobierno asume la propiedad y trata de subastar o vender la casa, a menudo por poco dinero. “A muchos japoneses no les gustan las casas usadas, pero los extranjeros ven una casa barata y están más que dispuestos a reformarla según sus gustos y presupuesto”, explicó al New York Times Chihiro Thursfield, una japonesa que compró una casa vacía con su marido en 2017.

Una ‘akiya’ en Okuma, Japón. (Reuters)

Muchas de estas casas han sido abandonadas por diferentes motivos, aunque la causa principal suele ser la muerte del propietario original. A veces, un heredero se niega a aceptar la vivienda que dejaron sus familiares, como fue el caso de la casa de Thursfield. Otras no nombran heredero, o los parientes a los que se ha traspasado la casa no la necesitan y no quieren vender el terreno familiar por respeto. En cualquier caso, el resultado suele ser el mismo: una casa vacía que se deja abandonada y se deteriora.

Para tratar de incentivar el traslado de familias de las grandes ciudades a regiones fuera de ellas, instituciones locales y regionales de todo el país han puesto en marcha páginas web donde se recopilan listados de propiedades. En estos casos, las viviendas están reservadas a nacionales y residentes en Japón que cumplan unos requisitos mínimos de edad, hijos y otras circunstancias personales. Aun así, algunos en el sector privado no creen que estas soluciones gubernamentales ayuden adecuadamente a los compradores interesados y han creado sus propias empresas para facilitar las transacciones.

Una de ellas es Tu Casa en Japón, un consorcio euro-japonés especializado en subastas de casas que ayudan a ciudadanos extranjeros a adquirir estas akiyas. Esta firma, especializada en clientes de habla hispana, está enfocada en personas que desean pasar una parte del año viviendo en Japón y trabajando online desde casa. “Una parte de nuestros clientes compran una propiedad en un lugar tranquilo, pero bien conectado, y pasan entre tres y seis meses en el país, aprovechando que su pasaporte les permite estar en visado turístico hasta seis meses al año“, explica José Miguel Ywasaki, el experto inmobiliario en subastas del consorcio. “Trabajan desde casa una parte del día y el resto del tiempo se dedican a disfrutar del país”, agrega.

Vivir la mitad del año en Japón ha pasado a ser una opción razonable para profesionales liberales, nómadas digitales o personas que quieran, incluso, jubilarse y residir una gran parte del año en el país del sol naciente. A pesar de que comprar una propiedad no otorga un visado ni un estatus de residente, cada vez más personas optan por adquirir una vivienda económica en Japón y disfrutar de las ventajas y paisajes que ofrece el país, pese a contar con un límite de 180 días por año natural.

“Muchos de nuestros clientes renuevan sus casas para que sean más cómodas para sus propósitos de trabajo y ocio, respetando las tradiciones arquitectónicas del país, y posteriormente, en las épocas del año que no residen en el país, las alquilan a otros profesionales liberales o en plataformas como Airbnb, y en pocos meses acostumbran a recuperar la inversión hecha por la propiedad”, revela Ywasaki. Muchos nómadas digitales que viven temporalmente en diversos países a lo largo del año tienen la opción de evitar pagar impuestos en ningún país, ya que no se les puede considerar residentes fiscales gracias al hecho que no viven efectivamente en ningún Estado más de 183 días en un año.

“Actualmente, Japón tiene muchas ventajas para los ciudadanos extranjeros, Con un yen registrando mínimos históricos, el costo de vida en Japón es relativamente bajo, en comparación con otros países desarrollados, y esto hace que sea más fácil para nuestros clientes ahorrar dinero y vivir cómodamente”, afirma Ywasaki. Pero esta no es la única virtud que posee el país: la insignificante tasa de criminalidad y la seguridad, así como sus excelentes infraestructuras de transporte, atención médica y educación, hacen que el país sea una excelente opción para aquellos que buscan un lugar asequible, seguro y atractivo para vivir y trabajar, al menos durante una parte del año.

El mercado inmobiliario japonés vive uno de los momentos más extraños de su historia. Mientras los precios de la vivienda en Tokio alcanzan cifras no vistas desde la burbuja de 1980, en parte a causa de los inversores extranjeros que compiten con los empresarios japoneses por la falta de oferta de lujo en el país, más de 10 millones de casas en todo el país esperan pacientes la llegada de un comprador. Si bien en España cada vez es más difícil tener un hogar en propiedad, en Japón abundan las casas vacías a precios sorprendentemente bajos —algunas a partir de 3.500 euros— y la mayor parte dispone de tierras de cultivo.

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