Dar la mano a la “casta” y la espalda a sus fieles: ¿qué está haciendo Javier Milei?

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Javier Milei regresó el pasado martes de su viaje a Estados Unidos y, a primera hora del miércoles, confirmó su decisión más trascendental desde que ganó las elecciones: Luis Caputo, exministro de Finanzas y expresidente del Banco Central en la Administración de Mauricio Macri (2015-2019), será su nuevo ministro de Economía. La misma persona a la que, hace no mucho tiempo, calificaba como “timbero” —persona que engaña en los juegos de azar— y cuyo trabajo en el Ejecutivo del expresidente Mauricio Macri (2015-2019) criticó durante años, va a ocupar ahora el lugar más importante de su Gobierno en una economía en crisis.

Ese nuevo giro de guion, no previsto hace apenas unas semanas, corrobora una sensación bien extendida ya en el seno de La Libertad Avanza (LLA), el partido de Milei: que a quien más benefició el resultado electoral fue al macrismo. Se percibe un desplazamiento de los economistas e ideólogos más cercanos a Milei en favor afines al exmandatario de la derecha tradicional —a quien el presidente electo siempre consideró “casta”— desde que, hace unas semanas, se selló el pacto de Acassuso, que garantizó el apoyo de Macri al entonces candidato.

El de Caputo no ha sido el único nombramiento de altura. Patricia Bullrich, la excandidata macrista a la presidencia eliminada en primera vuelta, será la ministra de Seguridad, un puesto clave porque se avecina una situación dura en la calle debido a que el shock que proponen Milei y Macri movilizará, a buen seguro, protestas masivas. La “montonera que ponía bombas en los jardines infantiles”, como la definía el presidente electo, liderará otro de los principales ministerios.

Esa decisión, dicen la práctica totalidad de analistas con acceso a los círculos íntimos de LLA, ha molestado de sobremanera a la muy conservadora vicepresidenta electa, Victoria Villarruel, que aspiraba al puesto y se ha visto desplazada por una de las caras más visibles del macrismo. No está ni siquiera claro su nombramiento en Defensa pese a su buena relación con un sector de los militares. Sin embargo, por el momento, no se han producido desaires públicos entre el sector de la Villarruel y Milei.

El economista había asegurado que el apoyo de Macri era “incondicional” cuando pactó en Acassuso, pero la realidad está siendo distinta y el Gobierno y los altos cargos de funcionarios se están pintando de amarillo macrista. Parte de los analistas, e incluso miembros del mismo partido, creen que el exmandatario está colonizando LLA. “Este va a ser el segundo Gobierno de Mauricio Macri”, manifestó, sin pelos en la lengua, Liliana Salinas, diputada electa de LLA que se desligó del partido nada más conocer el Pacto de Acassuso y no se ha movido de su posición. No es la única. Al menos otros dos legisladores de su región (Entre Ríos) tomaron la misma decisión. “Yo no estoy de acuerdo con esa alianza. Hay una estructura muy débil, esa es una realidad. Es la primera vez que participamos. Era lógico que, al hacer una alianza con Cambiemos (uno de los nombres del macrismo) se iba a quedar con todo nuestro trabajo”, añadió la legisladora electa a la radio AM750.

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Entre un sector de las filas libertarias reina la confusión. Milei le vio las orejas al lobo por primera vez a días del pacto de Acassuso, cuando varios legisladores nacionales y del mercosur electos firmaron una carta criticando profundamente el pacto con Macri y rompiendo con el bloque: “Recordamos que durante la Presidencia del Ingeniero Macri se han tomado decisiones como la de la toma de la mayor deuda de la historia argentina, hipotecando a las generaciones futuras, incluso a aquellos que todavía no nacieron”. “Moral e ideológicamente, es nuestro límite”, escribieron, puntualizando que “una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre”. Varios de ellos dieron marcha atrás a las pocas horas, pero está por ver cuál es el efecto final en el grupo legislativo.

Lo cierto es que la polémica elección de Caputo al mando de Economía también ha supuesto deserciones. Carlos Rodríguez, jefe de asesores de Milei, abandonó el barco la pasada semana, nada más intuir por dónde irían los tiros. “Es un hombre de las finanzas, de la especulación de activos financieros. No sirve como ministro“, sentenció. Emilio Ocampo, quien se suponía que iba a cerrar el Banco Central y a ser ministro de Economía, quedó también desplazado. Lo mismo que el diputado electo por LLA Pablo Ansaloni. “Yo soy de origen peronista, del Partido FE. Fui perseguido, acosado y amenazado por este señor, Mauricio Macri, y nunca podríamos estar a la par de esta persona que endeudó a la Argentina por décadas”, señaló.

Parte de los analistas cree, en cualquier caso, que Milei no se verá especialmente afectado por esas deserciones. “Los reacomodamientos tempranos son esperables. Es frecuente que, tras las elecciones, se redefinan las alianzas y las lealtades. Milei pierde por un lado, pero puede ganar por el otro. Lo que sí sería un problema es una merma constante. Eso habrá que evaluarlo en unos meses, pero lo cierto es que Milei cuenta con una bancada pequeña en el legislativo nacional y una acotada representación territorial en las provincias argentinas. En este caso, cada aliado que pierde le sube el costo al consenso de sus reformas”, expone a El Confidencial Augusto Reina, consultor y director de la agencia Doserre.

Lo que está claro es que a Milei no le dan los números para gobernar en solitario y de ahí la alianza con Macri y la permeabilidad del expresidente en su Gobierno. LLA y la Propuesta Republicana (Pro) macrista apenas suman 79 de los 257 diputados y 16 de los 72 congresistas. Milei necesita cualquier apoyo que pueda conseguir no solo de los más afines a Macri, sino del resto de la coalición Juntos por el Cambio, que incluye a partidos como la histórica Unión Cívica Radical (UCR) más reacia a pactar con el economista.

“No solo carece de las mayorías necesarias para aprobar leyes, sino que tampoco dispone de las mayorías necesarias para inhabilitar dos instrumentos de control muy importantes que tiene el Congreso para hacerle frente al poder ejecutivo: por un lado, lo más extremo, que es un intento de impeachment; y por otro, el bloqueo de los intentos del Congreso de derrumbar los decretos de necesidad y urgencia que podría utilizar para legislar sólo con su firma sin la necesidad del Congreso, aunque haya algunos asuntos vedados”, considera, por su parte, el analista Iñaki Martínez Soria.

Por eso para Milei es imperioso ampliar su base legislativa, y lo más básico es añadir a los diputados más afines a Macri, sin los que le sería imposible aprobar nada. Los analistas creen que tendrá posibilidades de obtener mayoría en la Cámara de Diputados, aunque no, de inicio, en el Senado, que controlarán el peronismo y sus aliados. “Eso sí, ese órgano está conectado con la territorialidad del sistema federal, donde tienen mucha injerencia los gobernadores de las provincias, y ahí es más fácil gestionar determinadas leyes mediante ciertos incentivos que el poder ejecutivo le puede dar a las regiones”, deja caer Martínez Soria.

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LLA no tiene un solo gobernador. Juntos por el Cambio controla a diez y por eso la alianza con Macri es también imprescindible para Milei. El expresidente, eso sí, no va a tener control sobre todos ellos, porque la mitad son de la UCR y esa formación está muy cerca de la ruptura total con el macrismo. Desde el liderazgo del partido, de hecho, se ha considerado a Milei como un “fascista”.

En el entorno del macrismo, de hecho, algunos ya dan por terminada la relación. Esta semana se produjo una cumbre de gobernadores y legisladores de Juntos por el Cambio que terminó sin foto y a la gresca por las diferencias entre quienes quieren cogobernar por Milei y los que planean irse a la oposición, dando apoyos puntuales y evaluando cada ley.

“Desde un punto de vista legislativo se ha dado una escisión de Juntos por el Cambio. Las posiciones más extremas dicen que se votará ley por ley. Después, tenemos alguna posición más intermedia que explican que van a tener una actitud propositiva y de buena recepción, pero sin cogobierno. También están los más cercanos a Macri que entienden que es la oportunidad (…) de volver a hacer Gobierno, aspirando a departamentos ejecutivos como secretarías y direcciones”, afirma Martínez Soria.

Milei, además, no parece haber pactado solo con Macri. Aunque no hay nada oficial, parece claro que la ecuación incluye también a los peronistas disidentes cordobeses del excandidato presidencial Juan Schiaretti, eliminado en primera vuelta. Sorprendió profundamente en LLA que Osvaldo Giordano, actual titular de Economía de Córdoba, provincia gobernada por Schiaretti, fuese nombrado como director de la Anses, el instituto de seguridad social, un puesto clave que administra buena parte de los subsidios. Esto, en detrimento de Carolina Píparo, una de las principales caras libertarias que estaba tan segura de su nombramiento que llegó a decir que se reuniría con la actual directora, Fernanda Raverta, para organizar la transición, apenas unas horas antes de que se revelase el nombramiento de Giordano.

La gran pregunta es si la entrada de cuadros macristas y schiarettistas moderarán el rupturista programa de Milei. A juzgar por las declaraciones, no será así, porque Macri se ha encargado, hasta con analogías testoterónicas, de asegurar que habrá políticas de shock económico nada más iniciar la presidencia, el 10 de diciembre. Sin embargo, en la práctica, la mera elección de Caputo ya supone dilatar, quizás sine die, la prometida dolarización de la economía, porque sus planes son otros.

¿Puede eso afectar a la base de votantes de Milei? “Si nos concentramos en la base electoral, los 30 puntos que sacó Milei en primera vuelta, los fundamentalistas de primera hora son los más tendentes a estar decepcionados, pero en esa base también hay muchos votantes de Juntos por el Cambio decepcionados que querían una opción de derecha y no votaron a JxC porque Macri no se presentó. De los 25 puntos extra que Milei levantó en el balotaje, la mayoría vienen de JxC, con lo cual la alianza con Macri generaría una buena reacción” prime, comenta Martínez Soria.

“Por supuesto que va a haber erupciones virulentas dentro del espacio de los más mileistas que Milei, pero van a terminar cediendo ante los argumentos de su jefe de que hay una realidad. Que una cosa es hacer campaña y otra gobernar. No creo que esto genere hacia dentro de LLA mucha más crisis de la que ya generó”, concluye el analista. El alcance final de los vaivenes de estos días se conocerá durante las primeras semanas de mandato.

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