“No habléis japonés en público”: el vertido de Fukushima desata una campaña china de acoso

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Las autoridades de la prefectura japonesa de Fukushima y la Policía Nacional recibieron al menos 7.000 llamadas telefónicas desde China con críticas al vertido de agua de la central nuclear de Fukushima durante los primeros cuatro días después del inicio de la evacuación. El gobernador de la prefectura, Masato Utibori, admitió este martes que la Administración que él dirige recibió al menos 3.000 llamadas telefónicas desde territorio chino desde el inicio del vertido del agua de Fukushima al mar, según medios de comunicación nipones. Asimismo, la policía japonesa informó que distintas empresas, hoteles y negocios recibieron alrededor de 4.000 llamadas en chino con protestas en contra del vertido.

“Recibo decenas de llamadas telefónicas en casa de interlocutores chinos que me gritan y me insultan”, explicó recientemente una de las víctimas de este bullying a la cadena pública japonesa NHK esta semana, asegurando que ya no puede soportarlo más. Otro caso expuesto por la televisión es el de una panadera de Fukushima que asegura que ha recibido más de 50 llamadas encolerizadas provenientes de teléfonos chinos, con gritos e insultos. Incluso una gran agencia de turismo con base en Tokio ha asegurado que “nuestra filial en Pekín tuvo que desconectar el teléfono después de experimentar un acoso extremo con tantas llamadas”.

Acoso contra el japonés

Pero esta campaña de acoso no se ha limitado tan solo a llamadas de ciudadanos chinos descontentos con el vertido de las aguas tratadas de la accidentada central nuclear. En China se han llegado a producir verdaderos actos de acoso a empresas y ciudadanos identificados como japoneses e incluso se han llegado a producir diversos lanzamientos de piedras a escuelas y a edificios diplomáticos nipones en grandes ciudades del gigante asiático.

El primer ministro japonés, Fumio Kishida, tuvo que salir al paso de manera urgente este lunes solicitando a las autoridades chinas a que instaran a sus ciudadanos a poner fin a los actos de acoso, incluidas las llamadas en tono de broma y el lanzamiento de piedras a instalaciones diplomáticas y escuelas japonesas. Todo ello se suma a la prohibición de las autoridades chinas de todas las importaciones de productos del mar japoneses. Kishida también prometió el lunes hacer todo lo posible para proteger la industria pesquera de Japón del impacto de la prohibición de importaciones de China y dijo que anunciará medidas de apoyo a finales de esta semana.

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón emitió una serie de recomendaciones a los ciudadanos japoneses que residen en China o viajan a este país, aconsejando a sus ciudadanos que residan o visiten el país tener cuidado con su lenguaje y comportamiento cuando estén en las calles. Entre otras medidas, el ministerio recomienda a sus conciudadanos no hablar japonés en voz alta en público (a menos que sea necesario); vigilar atentamente a su alrededor cuando visiten la embajada japonesa, los consulados generales y las escuelas japonesas; no acercarse a las protestas contra Japón ni hacer fotos a los manifestantes, e informar a sus familias y empresas para las cuales trabajan sobre sus itinerarios. En este sentido, el viceministro de Asuntos Exteriores nipón, Masataka Okano, convocó al embajador chino en Japón, Wu Jianghao, para instar al Gobierno chino que pida calma a sus ciudadanos y garantice la seguridad de los japoneses en China.

El portavoz del Gobierno nipón, Hirozaku Matsuno, instó “encarecidamente” a Pekín a proporcionar información precisa sobre el agua tratada, ya que lo contrario está fomentando el aumento de un sentimiento antijaponés en el gigante asiático que está acompañado del boicot a productos nipones y la cancelación de viajes al archipiélago. Además, recordó al Gobierno chino que no ha respondido la invitación del propio Kishida solicitando a las autoridades de aquel país a realizar una discusión científica conjunta por parte de expertos.

“Las autoridades japonesas nunca imaginaron que Pekín podría organizar una campaña antijaponesa de tal magnitud y de tanta violencia”

Un embajador europeo en Tokio, que habló en condición de anonimato para el periódico francés La Croix, afirmó que, “efectivamente, Tokio esperaba críticas de parte de China después de iniciar el proceso de vertido de aguas, pero las autoridades japonesas nunca imaginaron que Pekín podría organizar una campaña antijaponesa de tal magnitud y de tanta violencia”.

Sin pruebas de riesgo

A pesar de que el plan de evacuación de las aguas también ha tenido una importante oposición por parte de grupos pesqueros que temen que este dañe aún más la reputación de los productos del mar de la zona de Fukushima, parece que las aguas tienen todas las garantías para ser vertidas al mar, según las autoridades. El agua ha sido tratada para eliminar sus sustancias radiactivas y posteriormente diluida con agua de mar antes de ser vertida al océano, para que su nivel de radiactividad no supere el límite previsto de 1.500 becquerels por litro, siete veces inferior a las exigencias de las autoridades internacionales.

Las pruebas en el agua de mar realizadas desde el inicio del vertido han confirmado que el nivel de radiactividad se ajustaba a las previsiones y no superaba el límite máximo fijado, según Tepco, el operador de la planta, y las autoridades japonesas. Basándose en su propio análisis, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) también aseguró el pasado jueves que el nivel de radiactividad en el agua que Japón comenzó a evacuar estaba “muy por debajo” del límite operativo fijado en 1.500 becquerelios por litro.

Pero los argumentos científicos parece que poco importan en China, ya que tanto políticos como medios de comunicación han lanzado una ola de desinformación sin precedentes que se está extendiendo en China como la pólvora y ha provocado la reacción de centenares de ciudadanos. Existen decenas de publicaciones virales en las redes sociales chinas que afirman, sin base científica, una preocupante contaminación del océano a causa de este vertido. Incluso Zhang Meifang, la cónsul general de Pekín en Belfast, compartió una animación en la que afirmaba que, al arrojar agua nuclear contaminada de Fukushima al mar, Japón estaba liberando a Godzilla, símbolo de su propio trauma nuclear, sobre el mundo. Esta publicación se hizo viral en la plataforma X (antes conocida como Twitter), aunque esta está prohibida en China.

La agencia estatal china Xinhua parece haber sido la primera en difundir este vídeo en la red social X. El influyente exeditor en jefe del periódico estatal Global Times, Hu Xijin, también quiso aportar su grano de arena a toda esta polémica al expresar su oposición al vertido en Weibo, una red social china similar a X donde tiene una gran cantidad de seguidores. El periodista aseguró que es necesario oponerse a esta evacuación, ya que contamina los océanos y crea riesgos a largo plazo que aún no podemos comprender completamente.

Toda esta campaña se suma a toda una ristra de diferendos entre ambos países que vienen de la Segunda Guerra Mundial y que van desde temas económicos y comerciales hasta disputas territoriales como el que mantienen ambos países por las islas Senkaku. La cuestión del vertido llega en un momento en que el país liderado por Xi Jinping está tratando de aumentar su influencia en el Pacífico y trataría de aprovechar esta controversia para generar confusión y división y aumentar su influencia en la región, pero a nadie se le escapa que todo este bullying que parece orquestado y alentado por autoridades del régimen chino reflejan la ira de Pekín con la creciente alianza militar entre Japón y Estados Unidos, destinada a contener la expansión militar china en el Pacífico.

Las autoridades de la prefectura japonesa de Fukushima y la Policía Nacional recibieron al menos 7.000 llamadas telefónicas desde China con críticas al vertido de agua de la central nuclear de Fukushima durante los primeros cuatro días después del inicio de la evacuación. El gobernador de la prefectura, Masato Utibori, admitió este martes que la Administración que él dirige recibió al menos 3.000 llamadas telefónicas desde territorio chino desde el inicio del vertido del agua de Fukushima al mar, según medios de comunicación nipones. Asimismo, la policía japonesa informó que distintas empresas, hoteles y negocios recibieron alrededor de 4.000 llamadas en chino con protestas en contra del vertido.

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