Combatir la corrupción con papeleo: la respuesta de la UE al caso ‘Catargate’

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La presidenta del organismo, Roberta Metsola, decidió acusar a “actores malignos, vinculados a terceros países autocráticos”, bajo el argumento que la democracia de la UE estaba “bajo ataque de fuerza extranjeras”.

Después de que la Policía belga arrestara a miebros del Parlamento Europeo y encontrara 1,6 millones de dólares en efectivo en sus domicilios, se inició una investigación por corrupción en el caso conocido como ‘Catargate’. El escándalo también provocó reclamos de que se realice una profunda limpieza en el organismo legislativo.

Siete meses más tarde, los resultados de las medidas adoptadas por la presidenta del Parlamento, Roberta Metsola, no muestran un gran cambio o impacto político para eliminar las secuelas del escándalo y restituir la imagen del organismo, informa Politico.

Si bien se han producido mejoras y cambios en algunas reglas, según el medio, estos equivalen a mucha más burocracia y más alertas potenciales para detectar las malas prácticas. Sin embargo, se refieren poco a una aplicación más estricta de las reglas de ética para los eurodiputados.

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Esto se refleja en el regreso de los eurodiputados implicados en la investigación al Parlamento, incluida la ex vicepresidenta del organismo ​​Eva Kaili y el político belga Marc Tarabella.

Además, el Parlamento se negó a iniciar su propia investigación sobre los hechos, decidió no obligar a los eurodiputados a declarar sus bienes y no despojará a ninguno de sus pensiones.

La defensora del pueblo, Emily O’Reilly, que investiga las quejas sobre la administración de la UE, lamentó que el sentido inicial de urgencia para adoptar reformas estrictas se haya “disipado”. Después de asestarle un golpe a la reputación del bloque comunitario, las secuelas del escándalo ofrecieron una oportunidad preelectoral “para demostrar que se aprendieron lecciones y se implementaron salvaguardas”, argumentó.

Tras el escándalo, Metsola decidió acusar a “actores malignos, vinculados a terceros países autocráticos”, bajo el argumento que la democracia de la UE estaba “bajo ataque de fuerza extranjeras“, escribe Político. En este sentido, se sentaron las bases para la respuesta del Parlamento en culpar a la interferencia extranjera, no a un déficit de integridad.

Así, se presentó un plan de 14 puntos que Metsola calificó como “primeros pasos” de una revisión ética prometida. Se trata de un plan que incluye un nuevo registro de entrada, un período de reflexión de seis meses que prohíbe a los ex eurodiputados presionar a sus colegas, reglas más estrictas para los eventos, un escrutinio más estricto del trabajo de derechos humanos con la finalidad de garantizar que un ‘Catargate’ no vuelva a ocurrir.

Se espera que esos cambios en las reglas sean adoptados por el pleno del Parlamento en septiembre.

Por otro lado, el organismo reutilizó un comité existente sobre interferencia extranjera y desinformación para investigar cómo la corrupción podría haber dirigido el trabajo del Parlamento, en lugar de crear un nuevo panel. Como resultado se obtuvieron un conjunto de recomendaciones a mediano y largo plazo.

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