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La crisis que inundó a toda la economía global de liquidez

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Cuando inició la pandemia hace un año, la respuesta fue rápida: los gobiernos lanzaron sus planes de estímulo para proteger la actividad, y los bancos centrales llevaron a cabo medidas de apoyo nunca antes vistas, las cuales, a pesar de que el mundo vivió su peor crisis en décadas, la lograron llenar a la economía internacional de liquidez.

(El plan de la Fed para enfrentar la fragilidad de los mercados). 

Tan solo entre los países del G20, se estima que las medidas gubernamentales conjuntas estuvieron en torno a US$15 billones, una cuantía similar al tamaño del PIB de China, la segunda potencia mundial. Eso sin contar con el plan de US$1,9 billones que está negociando Estados Unidos.

En Latinoamérica, según la Cepal, se anunció un gasto por transferencias de US$86.000 millones, lo que equivale al 1,25% del PIB de toda la región.

En un informe reciente también apuntó que los planes de estímulo de América Latina alcanzaban alrededor del 4,3% del PIB en medidas fiscales, y 2,5% del PIB en las monetarias.

(Fed moverá sus tasas cuando la economía se acerque al pleno empleo). 

Y en cuanto a los bancos centrales, la tendencia fue la misma. Tasas de interés cerca en 0% en las principales potencias, compras de todo tipo de activos a empresas con dificultades y créditos con garantías fueron tan solo algunas de las medidas adoptadas.

Sin ir más lejos el balance de activos que la Reserva Federal adquirió del mercado llegó a niveles máximos históricos, pasando de poco más de US$4 billones en el inicio de este año, a los US$7,5 billones que sumaba el primero de marzo. El Emisor estadounidense y el Banco Central Europeo dijeron que seguirán con esta ayuda “hasta cuando sea necesario”.

Y aunque todo lo anterior tuvo un efecto fundamental para limitar la caída en el PIB de 2020, la cual según el Fondo Monetario Internacional será de 3,5%, también tendrá impactos hacia delante, creando nuevos retos para la economía.

Uno de los principales es la valorización de los activos, la cual ha llegado a alertar por posibles burbujas.

Y es que precisamente la alta liquidez internacional y las bajas tasas de interés, impulsaron mercados como el estadounidense, que se recuperó rápidamente después del desplome inicial ante la búsqueda de mayor riesgo por parte de los inversionistas, ante las menores tasas de rendimiento.

De esa forma, pese a las caídas recientes, el Nasdaq, que engloba a las compañías tecnológicas, registra un alza de 47,8% durante el último año, mientras que el S&P500 se ha valorizado en los últimos 12 meses un 26,8% y el Dow Jones un 20,4%. Los tres índices superaron varias veces sus récords históricos.

No obstante, como dicen los expertos, aunque estas medidas eran totalmente necesarias, también tiene un costo a futuro. Según Juan David Ballén, director de estudios económicos de Casa de Bolsa, “además de aumentar el endeudamiento, muchos países hicieron estos estímulos imprimiendo dinero a un ritmo sin precedentes, y eso tendrá efectos. El principal es que ese mismo papel moneda, el poder adquisitivo de este dinero, va a perder valor, y por eso ya se está viendo debilidad en muchas divisas”.

A esto se podría sumar presiones al alza en la inflación, incluso en países desarrollados como Estados Unidos, en los que se ha pronosticado que podría escalar hasta el 3%.

Por último, estas medidas de apoyo y estímulo, como comentó Ballén, llevaron a un incremento del endeudamiento. En Latinoamérica, se estima que las acreencias públicas subieron alrededor de 10 puntos porcentuales. Según IIF, las obligaciones a nivel mundial subieron hasta US$281 billones, el 355% del PIB mundial.

Fuente: Portafolio

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