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Andrés Crespo: He aprendido a cómo estar preso

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Es un hombre sin poses, directo, claro y profundamente guayaco. Desde el 2019, la palabra retornar es una constante en la vida de Andrés Crespo Arosemena: volvió a Guayaquil después de cinco años establecido en Quito, y hoy, a las 20:00, regresa al escenario con el monólogo Nunca fuimos felices, una producción coescrita y producida con Daniel Llanos, una propuesta que describe además como un ejercicio de sanación personal.

Estreno en el Teatro Sánchez Aguilar

“Siempre el trabajo que hago y que he hecho con Daniel, que este es nuestro tercer stand-up, trata de encontrar una verdad, es una verdad personal que me permite transmitirla de esa manera, es una situación vivencial, es como una terapia para mí, de la cual yo espero que otras personas puedan vacilar y disfrutar”, expresa Crespo.

Nada es demasiado fue la última obra que presentó en escena, en la Casa Cino Fabiani (barrio Las Peñas) y aunque estuvo fuera del puerto principal estos años, Guayaquil es la temática de su stand-up.

“Venía todo el tiempo y me quedaba en la casa Cino Fabiani, del creador y productor Arnaldo Gálvez; yo me quedaba donde mi pana, pero vivía en Quito. Entonces, en noviembre del 2019, me alquilé una casa en Lomas de Urdesa y me vine a vivir a Guayaquil. Entonces, en marzo vino la pandemia. Es una narrativa de mi introducción atropellada nuevamente a vivir en Guayaquil. Yo venía con otros sueños”, sostiene.

Para Crespo, su retorno al Manso fue similar a llegar a una guerra. “Vine a un lugar a vacilar, a salir, a ver a mi gente, a crear, cosa que no he parado de hacer; porque estoy en un proyecto de un largometraje, de un par en realidad, entonces, fue un renacimiento y quiero ponerlo en perspectiva para mí y manifestarla. Es ambiguo verdaderamente, hacer esto en esta época es un poco jodido por las cosas que han pasado aquí pero hay que trabajar y hay que sacar pecho ”, añade.

Nunca fuimos felices estará hasta el sábado 27 de febrero, en la tercera sala del Teatro Sánchez Aguilar. Costo: $ 20.

“Lo más difícil ha sido no ver a la gente que vine a ver. Yo vine a ver a la gente, a vacilar con mis amigos, a estar con ellos de manera constante, a vacilar de una casa a otra y recién los estoy pudiendo ver, poco a poco. Mi familia, yo tengo aquí primos hermanos, mis padres ya no están aquí, mis abuelos tampoco. Aquí viven Andrea, Daniela, Camila, Carlos y Denisse y mi tío Jorge y mi tía Mirella, ellos son mi familia inmediata”, comenta.

Proyectos laborales

El largometraje El estero con La Gallera (Valeria Suárez, Ernesto Iturralde y Simón Brauer) frenó su producción a raíz de la pandemia. Esta pausa actoral motivó otra de las facetas de Crespo: la escritura.

“Volví a escribir con mi compadre Andrés Martínez Fassio, en otro proyecto que también estábamos escribiendo con mi hija Ana Catalina, luego comencé a escribir el stand-up, a retomar la escritura del stand-up (…) Yo quisiera dedicarme a escribir y a tratar de rodar en Guayaquil; a escribir guiones y producciones. Yo sí escribo prosa, tengo escritos cortos y uno se va a publicar, pronto, espero, en un libro a proyectarse a través de la biblioteca de la Universidad de las Artes, manejada por Pilar Estrada Lecaro, que tiene que ver con Guayaquil, por el Bicentenario de Guayaquil”, revela.

Pandemia

Crespo sostiene que durante el confinamiento tuvo que replegarse hacia su interior y ocultarse y aprender, de alguna manera, a reprimirse. “Lo que aprendí verdaderamente es a cómo estar preso. He aprendido a estar preso nada más, eso es una gran lección, así no te lo merezcas pero se aprende mucho del cautiverio, del encierro”, asegura.

En redes sociales, varios han sido los memes que aseguran que la pandemia es una mujer celosa, porque no le permite a las demás personas salir, estar en contacto con otros y los mantiene en casa. Al consultarle a Crespo si cree que esto es cierto, afirma que: “yo creo que no es hombre ni mujer simplemente la pandemia tiene un problema de celos, la psicopatía de los celos se aplica a los dos géneros, es una pandemia celosa, es peligrosa; en todo caso se parece más a los hombres, porque los hombres celosos tienen un récord más alto que las mujeres de matar a las parejas, como pandemia celosa es un poco más masculina, en todo caso”, dice.

Gastronomía nacional en familia

La Calderada es el restaurante que actualmente inauguró en la nave El Carmen, en el mercado del Río (malecón Simón Bolívar), junto con su exesposa y madre de su hija, Mora del Campo.

“La Calderada comenzó en 1990, cuando yo pongo el primer restaurante con la madre de mi hija, en Manglaralto, ese primer restaurante se llamó Las Tangas, eso fue en el 90. En el 94-95, nos fuimos a Olón y se llamó Puertolón, luego nos separamos en el 98 y en el 2000, ella abrió un tercer restaurante, que ya se llamaba La Calderada, con su mamá Isabel Pérez Cereceda, entonces estuvo entre Olón y Manglaralto hasta el 2017 quizás hasta que se fue a Cuenca. Ahora nos hemos vuelto a unir, ella maneja el tema de cocina o yo el tema publicitario”, cuenta.

La propuesta de La Caldera, detalla, es una comida de autor, con platos de sabor familiar y con recetas autóctonas entre las que aparecen el colonche, arroz con mariscos, entre otros. “Son platos ecuatorianos e internacionales pero con la marca de autor de ellas, Es una cosa que trabaja con maní y verde, y cerveza, vino blanco, aceitunas negras, hay de todo un poco”, añade.

El trabajar con su expareja, afirma, no es inconveniente porque la relación de amistad entre ambos siempre se ha mantenido. “Eso es algo muy saludable verdaderamente y me gusta mucho que se pueda llevar a cabo, me alegra esa relación que luego de 22 años de haberme separado de Mora se pueda seguir dando, que exista una amistad más allá de todo. Nosotros tenemos una hija de 27 años que se llama Ana Catalina Crespo del Campo y no sé que decirte, me parece lo más civilizado. Ellos siempre fueron mi familiar original, yo tengo otro hijo de siete años, entonces él vive fuera de Guayaquil, entonces yo tengo familias satélites en todo caso, yo estoy solo, yo vivo solo pero me gusta, yo considero que soy una persona muy familiar, a mi me gusta mucho el concepto de la familia”, sostiene. ( I)

Fuente: EL UNIVERSO https://www.eluniverso.com/entretenimiento/2021/02/05/nota/9614709/andres-crespo-he-aprendido-como-estar-preso

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