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La coalición Negro-Verde: una oportunidad para la estrategia de defensa alemana

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La Unión Demócrata Cristiana (CDU) tiene un nuevo líder. El pasado fin de semana, Armin Laschet fue elegido para dirigir el partido que, junto con la Unión Social Cristiana (CSU), forman los democristianos alemanes. Laschet, exmiembro del Parlamento Europeo y actual gobernante del mayor ‘Land’ de Alemania, se impuso a dos competidores: Friedrich Merz, que representa el conservadurismo económico y social; y Norbert Röttgen, un experto en política exterior (y copresidente del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores) que apostó por la modernización de la CDU como base de su campaña. De los tres, Laschet, socio de la canciller Angela Merkel, encarnaba la continuidad con mayor claridad.

No es seguro que Laschet se convierta en el candidato a canciller de la CDU en las elecciones federales programadas para septiembre de este año –un posible competidor es Markus Söder, de la CSU de Baviera–. Sin embargo, ahora existe una buena posibilidad de que, tras la votación, el Gobierno Federal de Alemania se componga por primera vez de la CDU y el Partido Verde. Una coalición “Negro-Verde” de este tipo, que ha demostrado ser exitosa a nivel regional, habría sido extremadamente difícil de imaginar con Merz al frente del partido.

Armin Laschet, nuevo líder de la CDU, junto a Ángela Merkel. (EFE)
Armin Laschet, nuevo líder de la CDU, junto a Ángela Merkel. (EFE)

Todavía queda mucho hasta las elecciones y todo podría pasar. La CDU seguramente perderá parte de su apoyo vinculado a Merkel en el momento en que anuncie su candidato a canciller. También queda por ver si los Verdes mantendrán durante los próximos nueve meses el alto nivel de respaldo popular con el que cuentan actualmente. Pero, por ahora, una coalición Negro-Verde parece ser el resultado más probable. Si esto ocurriera, sería algo realmente nuevo: hasta hace poco, la combinación de la conservadora CDU y los izquierdistas Verdes estaba fuera de toda consideración, tanto por razones políticas como por aritmética electoral.

¿Qué podría significar una coalición así para Alemania? El optimista que hay en mí quiere creer que crearía nuevas oportunidades en un área en la que las dos partes parecen particularmente enfrentadas: la política de defensa alemana.

Las razones por las que los gobiernos alemanes han batallado en cuestión de defensa –desde su historia compleja en lo que a su ejército se refiere hasta su población relativamente pacifista– han sido ampliamente debatidas. Pero, ¿cómo podría una coalición Negro-Verde mejorar esta situación? Después de todo, los Verdes se formaron en parte a partir del movimiento por la paz de la década de 1970 y se oponen a la mayoría de las opiniones de la CDU sobre el ejército y defensa. Los Verdes quieren introducir reglas altamente restrictivas de exportación de armas y se han mostrado críticos con lo que describen como la “militarización” de la Unión Europea.

Foto: Soldados del llamado Eurocuerpo sostienen la bandera de la UE durante una ceremonia frente al Parlamento Europeo en Estrasburgo, en junio de 2014. (Reuters)

Hay tres razones para ser optimistas. En primer lugar, el listón está muy bajo. Sería difícil que una nueva coalición lo hiciera peor que la actual. Durante los últimos años, la CDU y su actual socio de coalición, el Partido Socialdemócrata, han estado enfrentados entre sí, especialmente en materia de defensa. Merkel, a pesar de todos sus éxitos, nunca adoptó un perfil fuerte en lo que a defensa se refiere. En particular, la coalición gobernante ha bloqueado o pospuesto decisiones sobre adquisiciones militares –como las de los aviones para reemplazar a los arcaicos modelos Tornado y los drones armados–, con graves consecuencias militares y financieras. Por supuesto, es poco probable que los Verdes den su visto bueno a estas adquisiciones. Sin embargo, al menos pueden estar dispuestos a discutir estos temas, hacer algunos compromisos y tomar decisiones. En lo que a compras militares se refiere, la estrategia de la actual coalición de dar patadas constantes al problema ha colocado a Alemania en la peor posición posible.

En segundo lugar, un acuerdo de cooperación entre la CDU y los Verdes podría ser particularmente fructífero porque, debido a sus diferentes tradiciones y puntos de vista, las dos partes se complementan tanto en estilo como en sustancia. Los Verdes podrían presionar a la CDU para que alivie su fijación en el ‘statu quo’ y comience a formular visiones a largo plazo, cuya ausencia podría resultar problemática en un mundo cambiante. La CDU, por su parte, puede ayudar a los Verdes a convertir algunas de sus visiones idealistas en algo viable. Un ejemplo donde esta colaboración podría ser fructífera es el asunto de la participación de Alemania en el pacto nuclear de la OTAN, que la CDU apoya y a la que los Verdes se oponen. Podría decirse que el plan de los Verdes de abandonar esta política cuanto antes sería peligroso (o incluso catastrófico) a nivel político y militar. Sin embargo, el apoyo incondicional de la CDU al emplazamiento de armas nucleares estadounidenses en Alemania tampoco es una estrategia viable a largo plazo, ya que esta política lleva tiempo sin tener sentido militarmente. Una coalición Negro-Verde podría llegar a una solución que no socavara unilateralmente a la OTAN.

Foto: Angela Merkel en el Bundestag. (Reuters)

Por último, y lo más importante, las dos partes encarnarían colectivamente la “visión alemana” sobre cuestiones de defensa mejor que nadie. Si existe una coalición que pueda proponer una visión de la política exterior y de defensa de Alemania que pueda durar más de unos pocos meses, esa es la Negro-Verde. Una coalición más alineada políticamente lo tendría más fácil para presentar una visión coherente, pero un acuerdo entre rivales ideológicos tendría mayor legitimidad que las alternativas. Juntos, la CDU y los Verdes representan el enfoque de defensa de la mayoría de los alemanes: escéptico respecto a las operaciones militares, a favor de soluciones no militares y centrado en cuestiones humanitarias, aunque también con afán de ser un buen aliado del resto de Europa y de Estados Unidos.

Foto: Varios soldados reciben a la ministra de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer. (Reuters)

Es poco probable que una coalición Negro-Verde lleve a una “normalización” de Alemania, transformando su cultura estratégica en una similar a la de Francia o Reino Unido. Pero con las ideas de los conservadores sobre el transatlantismo, el apoyo a los militares y el pragmatismo general por un lado y la precaución de los Verdes sobre las operaciones militares (pero no el rechazo total de las mismas) y sus ideas más visionarias por otro, la coalición podría conseguir un replanteamiento verdaderamente alemán de lo que es una política de defensa eficaz para el siglo XXI. A pesar de sus vínculos históricos con el movimiento por la paz, los Verdes no son pacifistas. Han demostrado su capacidad para adoptar soluciones pragmáticas cuando es necesario, especialmente por razones humanitarias, como fue el caso cuando apoyaron las operaciones de la OTAN en Kosovo en 1999. Es cierto que esta es la visión optimista. Se podría predecir, del mismo modo, que una coalición Negro-Verde significaría otros cuatro años de estancamiento en la política de defensa. Pero, después de años de inmovilismo, cualquier cambio es bienvenido. Si ambos socios se acercan a un acuerdo de coalición con la mente abierta, los resultados podrían ser sorprendentes.

Fuente: El Confidencial https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2021-01-24/gobierno-cdu-verdes-alemania-defensa-ecfr_2916760/

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