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China es un ganador económico, no un líder económico

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La recuperación de China desde las profundidades del covid-19 es impresionante. De hecho, es casi seguro que será la única gran potencia económica que habrá cerrado el año 2020 en territorio positivo.

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Este año, se espera otra expansión récord. No obstante, pese a todos los superlativos que merece, Pekín esta a años de convertirse en un líder económico mundial. El producto interno bruto aumento 6,5% en el cuarto trimestre respecto al año anterior, dijo el Gobierno el lunes, cifra que supera las proyecciones, y un ritmo más rápido que el registrado inmediatamente antes de la pandemia.

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Este desempeño permitió una expansión de 2,3% para el año. Es un resultado que pocos pensaban que fuera posible cuando cerraron la economía a principios de 2020 para contener el coronavirus.

El crecimiento podría acercarse a 8% este año, según el Fondo Monetario Internacional, superando a Estados Unidos, Europa y Japón. El país comunista reemplazará a EE.UU. como la mayor economía del mundo en términos de dólares en 2028, cinco anos antes de lo previsto hace un ano, según la firma consultora Centre for Economics and Business Research, con sede en Londres.

Tras estas solidas cifras se esconden grandes desafíos. El crecimiento de China se venía desacelerando antes de la pandemia. Las autoridades adoptaron una postura expansiva, a través de flexibilización fiscal y monetaria, mientras la Reserva Federal seguía imponiendo una política monetaria restrictiva en 2018.

Independientemente de los amplios brotes de covid-19, uno de los mayores riesgos que enfrenta China es un retroceso prematuro de este apoyo oficial, dijo el FMI en la conclusión de su revisión anual a principios de este mes.

“Evitemos un precipicio de apoyo macroeconómico, asegurémonos de no retirar prematuramente el apoyo a la política fiscal. Esto significa algo de apoyo continúo y, para la política monetaria, significa seguir siendo expansiva”, comentó Helge Berger, jefe de misión del FMI para China, a periodistas el 8 de enero.

Este problema no es académico. El viernes, el banco central de China retiró efectivo del sistema financiero por primera vez en seis meses, después de que el exceso de liquidez llevara la tasa de endeudamiento interbancario a un mínimo histórico.

La inesperada medida señaló que la flexibilización monetaria de los últimos dos meses podría estar llegando a su fin. Si bien esa postura ha ayudado a reparar la confianza en los mercados crediticios y los bonos gubernamentales de China, al inyectar demasiado efectivo se corre el riesgo de impulsar el apalancamiento en el sistema financiero.

La flexibilización de Pekín en la era del coronavirus ha sido poca en comparación con el enfoque de la Reserva Federal y el enorme estímulo aprobado por el Congreso. Las medidas fiscales implementadas por el presidente Xi Jinping representan aproximadamente 4,7% del PIB, estima el FMI.

En EE.UU., es más del 10%, y Japón ha aludido a múltiplos de este porcentaje. Buenas razones sustentan la vacilación de Pekín. El enorme estimulo durante la crisis financiera mundial ayudó a impulsar la recuperación, pero también dejó a las empresas chinas con un gran sobreendeudamiento.

Demasiada exuberancia ahora podría generar un atracón de créditos que podría terminar mal. Una ola de incumplimientos corporativos de alto perfil se extendió por los mercados a fines del año pasado.

China puede agradecerle a la Fed por su iniciativa para apoyar la expansiona monetaria en todo el mundo, reduciendo las tasas de interés a cero, reanudando la flexibilización cuantitativa, abriendo el acceso a dólares en el exterior y dejando en claro que un endurecimiento de la política monetaria podría estar a anos de distancia.

Este enorme poder es una gran ventaja para EE.UU. y una carga para la Fed. Al igual que el resto de la economía global, China obtiene el beneficio de mercados boyantes y condiciones financieras flexibles, sin cargar con gran parte del peso.

El alcance de la responsabilidad de EE.UU. fue un tema de trasfondo en un webinar del presidente de la Fed, Jerome Powell, realizado la semana pasada con Markus Brunnermeier, economista de la Universidad de Princeton.

Powell reconoció que el alcance de la respuesta de la Fed al coronavirus implica que “el dólar es la moneda de reserva global y un buen ciudadano económico del
mundo”. Cuando la conversación se enfocó en la línea de tiempo y cuando la Fed iniciaría su marcha atrás, Powell pausó la conversación advirtiendo que era demasiado pronto para hablar de eso.

“Le avisaremos al mundo”. El banco central de China no se acerca a este nivel de escrutinio. Nadie más allá de la región asiática se enfoca en la reducción gradual del programa de compra de obligaciones en China.

China merece elogios por su desempeño, y la economía mundial estaría en un lugar mucho peor sin su capacidad de recuperación. El país bien podría superar a EE.UU. pronto, pero será un liderazgo menor. Un PIB en auge no cambiará eso.

Bloomberg

Fuente: Portafolio

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