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Marinho: de ‘meme’ a dejar su huella en la historia del Santos

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Libertadores Ha guiado al ‘Peixe’ en la final con su ‘futebol’ y los cuatro tantos que ha marcado en la Copa

Marinho festeja con el 'Peixe'.
Marinho festeja con el ‘Peixe’.
Ivan Storti / Santos FC

Era junio de 2015 cuando el delantero Mario Sergio Santos Costa pasó a ser conocido en todo Brasil. Autor de dos goles en el empate a 3-3 del Ceará, su equipo, ante el Santa Cruz, ‘Marinho’ llamó la atención de millones de personas, pero no por sus tantos, sino por una entrevista postpartido.

Alegre por su actuación, el ariete fue rápidamente sorprendido al saber, por un periodista, que no podría jugar el próximo partido por haber acumulado su tercera tarjeta amarilla tras quitarse la camiseta en la celebración de uno de sus goles.

“¿Estoy suspendido? ¿En serio? Vaya mierda, ¿no? Yo no lo sabía…”. El vídeo con la divertida mezcla de sinceridad e incredulidad se volvió viral en pocas horas.

El sueño de la infancia de Marinho de darse a conocer en todo Brasil se había hecho realidad, pero de una manera muy diferente a la que esperaba. Fichado por el tradicional equipo del Cruzeiro menos de un mes después del vídeo, el jugador se quedó muy enfadado cuando fue identificado como “el chico del vídeo” por el técnico Mano Menezes. Después de ese episodio, empezó a mostrarse enojado cada vez que la prensa le preguntaba sobre su famoso ‘meme’.

Tras no encontrar el espacio que esperaba en el equipo de Belo Horizonte, Marinho fichó por el Vitória en 2016. Allí volvió a llamar la atención de los principales clubes del país al liderar la permanencia del equipo en Primera división, en una plantilla muy modesta. Había sido su mejor temporada hasta ahora.

La llegada de la paternidad cambió instantáneamente el rumbo de la carrera del jugador. El aspecto financiero se convirtió en su máxima prioridad. Fue con esta mentalidad que firmó un contrato con el Changchun Yatai, de China.

En Asia, el delantero pronto recibió una sorpresa negativa: la dimisión del surcoreano Lee Jang-soo, el técnico que había pedido ficharlo. Al final de su curso allí, Marinho acumuló sólo 22 partidos y tres goles.

A mediados de 2018, Marinho regresó a Brasil para jugar en el Grêmio, que en ese momento era el vigente campeón de la Copa Libertadores. Este parecía ser el sitio ideal para el jugador, ya que Renato Gaúcho, el entrenador que pidió ficharlo, tiene fama de ser un experto en recuperar jugadores desprestigiados. Sin embargo, el encaje del ariete en el equipo no sucedió como lo esperado y un nuevo vídeo del jugador ofreciéndose al Flamengo, viralizado en las redes, complicó aún más su situación allí.

Una temporada después, el delantero de 29 años se fue discretamente al Santos, entonces entrenado por Sampaoli, en un cambio en el que Grêmio recibió al desacreditado defensa David Braz y aproximadamente un millón de euros. ¿Adivina cómo anunció el club el fichaje del delantero? Sí, con una referencia al meme de su antigua entrevista post partido.

En Vila Belmiro, cuna de estrellas como Neymar y Pelé, Marinho no necesitó mucho tiempo para sentirse como en casa. Marcó ocho goles en el Brasileirão, fue fundamental para que el equipo alcanzara el subcampeonato nacional y mostró mucha química jugando junto a Yeferson Soteldo y Pato Sánchez.

Entonces llega el maldito 2020 y aleja al entrenador argentino del Santos. Por si fuera poco, el ‘Peixe’ sufre sanciones de la FIFA y no puede fichar a nadie. Y como las desgracias jamás vienen solas, Marinho se fracturó el pie izquierdo en el primer partido de la temporada.

Tras recuperarse de la lesión, Marinho ya no tenía como jefe al portugués Jesualdo Ferreira, sino al brasileño Cuca, que rápidamente devolvió al jugador al once inicial. Desde entonces, Marinho no solo se ha convertido en el principal referente técnico del Santos, sino de todo el fútbol brasileño. Rápido como un cohete, gran regateador y con una patada muy fuerte y letal, el número 11 ha marcado 15 veces en el Brasileirao y cuatro en la Libertadores. Es un delantero al más puro estilo brasileño, recordando a los jugadores que allí se producían hace algunas décadas.

Su ausencia incluso ha sido la principal queja de los aficionados en las últimas convocatorias de Tite. A diferencia de algunos máximos goleadores, Marinho suele crecer en partidos decisivos. Así sucedió en el clásico ante São Paulo, ante el Mineiro de Sampaoli y en la goleada en los cuartos de final de la Libertadores ante Grêmio, su ex equipo.

Contra Boca, ayer, el destino quiso que la red no se dejara llevar por él. No era necesario. Su protagonismo, coronado con una bella asistencia, fue fundamental en el triunfo indiscutible por 3 a 0 ante el equipo argentino. Una victoria que, además de sorprendente por la facilidad con la que se construyó, tuvo un sabor a revancha especial para la afición del Santos, casi 18 años después de la derrota en la final de 2003 ante el equipo azul y oro.

La final brasileña ya es oficial. El 30 de enero Maracanã recibirá a Palmeiras y Santos en el duelo que decidirá al campeón de América. Sea cual sea el resultado, Marinho ya no es más el Marinho del meme, que despierta una sonrisa rápida y fugaz, sino el Marinho del Santos que, con sus regates, magia y goles, tardó tan solo poco más de un año en dejar su huella eterna en la historia de uno de los clubes más tradicionales del mundo.

Fuente: Marca https://www.marca.com/futbol/america/2021/01/14/60007bc6e2704e39048b463c.html

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