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Cultura Profética le apunta al Latin Grammy con su ‘canción necesaria’

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Willie Rodríguez confiesa que piensa mucho todo el tiempo, que le cuesta trabajo quedarse dormido por las noches porque se queda dándole vueltas a lo que vivió durante el día. Se le nota: una hora después de colgar esta llamada, en la que se mencionó la influencia de Héctor Lavoe en Sobrevolando, su álbum más reciente con su banda, Cultura Profética, pidió que le dieran mi número de teléfono para decirme que ya sabía en cuál canción se sentía más la herencia de ‘El Cantante’.

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Esa actitud reflexiva y analítica se percibe en muchísimas de sus canciones. No en vano Cultura Profética se ha convertido en una banda de culto del reggae en español. Llevan 24 años en la escena, han sacado seis discos y han girado por todo el continente.

Sin embargo, solo hasta este año recibieron un reconocimiento en los Grammy Latinos. al ser nominados en dos categorías: mejor álbum de música alternativa y mejor canción alternativa. La explicación que tiene Rodríguez de por qué no habían aparecido antes en estas listas es que su movida siempre ha sido independiente. El reconocimiento los honra, pero, para él, su motivación es la tarima. Y que la gente le diga que su música le ha ayudado para algo.

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Esto debe pasar con frecuencia, pues sus letras no solo abordan temas sociales y políticos, sino también se meten a explorar qué significa el amor y el deseo. Los textos de Rodríguez condensan, de forma rica, astuta y particular, sentimientos y discursos que de seguro identifican a muchas personas. Del reto que le significa balancear todos estos temas y de otras cosas habló el puertorriqueño en esta conversación, de la que presentamos algunos apartes.

¿Se podría decir que Cultura Profética hace ‘canción de protesta’?

Lo más fácil sería definirlo así, como música protesta. Pero yo lo llamaría diferente. Música sincera, por ejemplo. O, como la llaman en varios lugares de Latinoamérica: ‘La canción necesaria’. No solo se trata de protestar, sino de proponer. Y la canción no siempre es política, sino social. Algunos le ponen el sello de las izquierdas a la música de protesta, pero eso no siempre es así. Y si bien yo me inclino hacia la izquierda puertorriqueña, no me identifico con los discursos de izquierda de otros países. Y, de cualquier forma, creo que estos términos nos limitan, nos condenan. Es más bonito llamarla ‘la canción necesaria’ porque es la música que todos necesitamos oír para entender que hay sensibilidad en el mundo y que no todo es por encimita.

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¿Cómo es ‘por encimita’?

Hay personas a las que les gusta hablar de cualquier cosa con sus amigos y reírse. Hay otros a los que les gusta hablar de temas serios y profundizar. A mí, por ejemplo, no me gustan las conversaciones livianas. No soy mucho de small talks, como lo llaman los gringos. Claro, me gusta ver memes y reírme. Pero siento que siempre hace falta tener una conversación densa. Y a veces me pasa que comienzo a tocar estos temas y la gente se queda incómoda, sin saber qué hacer.

Ya habiéndote dejado esto claro, creo que nosotros como banda somos así por default (por defecto). Llegamos a eso naturalmente, pero no es que creamos que todo el mundo deba ser así. No todas las personas vinieron a esta vida a decir algo importante, y eso está bien. Tampoco me gusta oír solamente la música que me dé un discurso. Lo que yo aprecio de un artista es que tenga sinceridad. Y eso puede ser muy variado. Un ejemplo genial en estos momentos es Bad Bunny.

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No soy mucho de ‘small talks’, como lo llaman los gringos. (…) Siento que siempre hace falta tener una conversación densa. 

Justo iba a hablar de Bad Bunny en la siguiente pregunta…

¡Claro, claro! Es que Bad Bunny es un gran ejemplo porque, por alguna razón, hay mucho odio alrededor de su imagen y de su éxito. A mí me gusta porque él es tal cual. Me gustan Jowell y Randy porque son ellos mismos. Quizás estos artistas que menciono dicen cosas sucias que yo jamás diría, pero se las paso a ellos, porque lo hacen con sinceridad. A lo que voy es que si uno puede ver por una ventanita cómo piensa el cantante y cómo lo que tiene por decir solo lo puede decir él, eso basta. Eso es lo que yo considero que es un artista.

Y el caso de Bad Bunny también es interesante por su participación en las protestas cuando lograron echar al gobernador de Puerto Rico el año pasado…

Claro, el papel de Bad Bunny fue incluso más importante que el de Residente, porque ya todo el mundo sabe cómo piensa Residente. Bad Bunny fue el responsable de convocar masas de personas que, si no fuera por él, nunca se habrían tirado a la calle a protestar. Algunos sectores piensan que solamente protestan los hippies y los locos, pero no. Esto se logró por el poder de convocatoria que tiene la música popular. La música popular no divide, incluye a todo el mundo porque no tiene ideología.

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Aunque él sí aprovecha un poco su música para dar miradas políticas…

Claro, y eso pasa un poco en nuestro disco La dulzura. La complicidad, por ejemplo, es una canción que tú puedes dedicarle a tu pareja quizás sin darte cuenta de que ahí yo estoy diciendo muchas cosas relacionadas con mi identidad puertorriqueña. Incluso, hablo de la energía limpia y la contaminación. Son temas que no suelen tratarse en canciones de amor, pero que quedan perfectos si se saben decir. Y de pronto algo de eso te queda en el inconsciente.

Habla del disco La dulzura, pero quizás el nuevo, Sobrevolando, es en el que mejor se balancean esos dos grandes temas: el amor y el discurso social…

Sí, estoy de acuerdo con lo acabas de decir. Yo me tardé mucho en llegar a ese lado dulce. Intenté acercarme a estos temas desde temprano. Hay una canción de uno de los primeros álbumes que dice: “Quisiera cantarle al amor / la pasión, la alegría, al baile y la risa, / mas no encuentro desde dónde”. Hace rato ya insinuaba que quería hablar de otros temas, pero me llamaba la necesidad de cantar esas verdades incómodas, esas declaraciones necesarias.

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El equilibrio llegó por fin en Sobrevolando. Un buen ejemplo es el tema que cierra el disco, Batalla del beso. Es mi intento por documentar lo que para mí es la batalla por la libertad de Puerto Rico de la condición colonial que tiene con Estados Unidos. Y represento eso con la imagen de un beso que intenta darse, un beso entre dos partes narrado con lenguaje bélico. Quizás mucha gente nunca se dé cuenta de que de eso se trata el tema. Pero está bien. La idea es que cualquiera la pueda disfrutar, de todas formas.

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Ustedes llevan casi 25 años en la industria, pero su propuesta musical se sigue percibiendo muy joven. ¿Cómo lo logran?

Creo que podemos seguir siendo jóvenes por las tarimas. Tocar música y recibir la energía del público son las mejores medicinas. La edad es una actitud, más que otra cosa. Y ser artista también es no quedarse quieto, procurar mantenerse al tanto de lo que va sucediendo. Abrazarse a una sola cosa es estancarse. Somos un grupo muy curioso, pero no olvidamos nuestras raíces. Tenemos un balance bien chévere entre esas dos cosas. Esa es la respuesta respecto a la parte creativa, pero físicamente también nos cuidamos mucho. No somos personas con vicios. Comemos bien, hacemos ejercicio. Yo soy vegano, y cuando pedimos comida para toda la banda, pedimos comida vegana.

Además de Silvio Rodríguez, a quien se refiere constantemente, ¿quién más está en sus referentes? Algunas canciones de Sobrevolando me recordaron a Comedia, de Héctor Lavoe.

¡Ah, mira! Qué bien. Claro. Algo de Héctor Lavoe, pero también algo de Willie Colón. Todos hablan del gran Héctor, pero lo de Willie a veces se deja pasar. Aunque no comparto su ideología reciente, su legado musical me parece gigante. Creo que es el gran referente de la salsa. No solo para mí. Quizás toda la salsa que se ha hecho desde entonces se ha basado en su música, en sus arreglos. Y bueno, no te voy a decir que lo hicimos a propósito, pero tiene sentido que se perciba esa herencia en el disco.

Respecto a las nominaciones, tiene sentido que los reconozcan en las categorías de música alternativa, ¿no?

Sí, claro. Siempre decimos que nunca estamos esperando un premio, pero que tampoco estaría de más ganárselo. Y digo que no lo esperamos porque nosotros trabajamos de manera independiente. No tenemos todas las herramientas que tienen otras disqueras para mover la música y que llegue a muchas partes. En cuanto a la capacidad de difusión, trabajamos a una escala un poco más baja, pero en cuanto a nuestra propuesta en la tarima, siempre estamos a la altura. A veces estamos a un nivel mucho mayor que los artistas de disqueras comerciales, de hecho. El respeto que nos tiene la gente es muy grande, nos ha faltado es dinero para empujarlo. Pero, hablando de las nominaciones, creo que no son solo por este trabajo reciente, también son un reconocimiento a nuestra trayectoria, que no es menor. Es un gran halago, no te lo voy a negar.

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Finalmente, ¿cómo son sus procesos compositivos? ¿Qué lee para escribir?

Fíjate que ya no leo tanto. Leía más cuando era más chamaquito. Por ahora, me gusta leer sobre lo que está pasando constantemente. Me gusta hacer averiguaciones científicas. Aunque debo decir que uno de mis referentes más grandes es Vicente Huidobro. Pero claro, yo no escribo como Huidobro. Yo soy muy literal en mis letras. Mi interés siempre ha sido el de vivir y buscar hacia adentro. Pensar. Pienso demasiado. Analizo las cosas mucho. Me carcomo la cabeza, muchas veces. Tanto así que por las noches, cuando me acuesto, dedico un tiempo a analizar el día: ¿qué dije?, ¿qué no debí decir?, ¿qué pude haber hecho de manera diferente? Y empiezo a hacer una lista de cómo puedo vivir el próximo día.

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La mayoría del tiempo estoy muy metido en mi mente. A veces parece que estoy en un lugar, que converso, que estoy ahí, y en segundo plano estoy pensando en otras cosas, estoy analizando lo que sucede alrededor. Y de todas esas cosas sigo alimentando mis canciones: del diario vivir. Si hay un proceso es que me siento a buscar lo que quiero decir. Pero no siempre llega de la misma manera. Y cuando siento que de verdad llega, es algo medio inexplicable. Siento que muchas de las ideas vienen viajando en el tiempo y yo simplemente funciono como una antena.

MATEO ARIAS ORTIZ
REDACCIÓN DOMINGO
EL TIEMPO
En Twitter e Instagram: @mateoariasortiz

Fuente: ElTiempo https://www.eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/entrevista-de-el-tiempo-con-willy-rodriguez-voz-de-cultura-profetica-548993

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