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Fin de la era de Cummings: el núcleo duro del Brexit pierde la batalla en Downing St.

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Todo fin de era tiene una imagen. Y en esta ocasión viene representada por un tipo abandonando de Downing Street en plena noche con sus cosas en una caja de cartón. Dominic Cummings era el “hombre intocable”, el asesor que más poder había cosechado nunca dentro de la famosa puerta negra. Pero el viernes por la noche salió por última vez de la residencia del primer ministro británico. El núcleo duro euroescéptico que durante los últimos años había controlado el poder ha perdido la batalla. Se van los chicos del Brexit. Los mismos que convirtieron a Boris Johnson en héroe han sido despedidos.

Con la popularidad por los suelos y habiendo perdido el control tanto dentro como fuera de sus filas, el líder ‘tory’ quiere ahora pulsar el botón de reinicio y acabar con la cultura tóxica que dominaba su administración. En otras palabras, el ‘premier’ se quiere reconciliar con el ‘establishment’. No quiere terminar como su amigo Trump, convirtiéndose en un político de un solo mandato. Comienza, por tanto, una nueva era en el Número 10. Y para ello había que desprenderse del polémico Cummings.

Excéntrico, egocéntrico, despiadado, con un estilo de vestir desaliñado y modales que hacen tremendamente complicado trabajar con él, el estratega fue el cerebro de la campaña euroescéptica que logró el triunfo del Brexit. Cuando Johnson se mudó al Número 10 no dudó en ficharle. Tenía fe ciega en él y una dependencia incluso preocupante a ojos de las filas conservadoras. Fue especialmente polémico la defensa a ultranza que se hizo de Cummings cuando éste fue pillado violando el confinamiento en plena pandemia saltándose varias veces las normas. En definitiva, se trataba del hombre que movía todos los hilos en el Gobierno. Pero el oscuro asesor ha tenido que abandonar el barco.

Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson. (EFE)

Hay rumores de una posible salida también de David Frost, el negociador británico para cerrar un acuerdo comercial con la UE. Por lo que podría significar que Johnson estaría ahora dispuesto a ceder en su postura para conseguir un pacto antes de que finalice el año. El 31 de diciembre, el Reino Unido abandona ya a efectos prácticos el bloque y el llamado Brexit duro económico empeoraría aún más la situación de un país en pandemia y ya en recesión. Se habla incluso de un posible “periodo de gracia” -en definitiva, una nueva extensión- para conseguir acercar posturas.

Johnson es pésimo tomando decisiones y nefasto para controlar los detalles. Al igual que hizo cuando era alcalde de Londres, al convertirse en primer ministro delegó el poder en su grupo de asesores. Pero el oscuro Cummings había llegado a adquirir una influencia sin precedentes. Y tanto sus formas como el fondo de sus políticas eran más que cuestionables.

El estratega -que, ya antes de conseguir el Brexit, lideró la campaña para que los británicos no se unieran a la zona euro- se consideraba un auténtico ‘outsider’. Quería cambiar por completo el sistema y había declarado la guerra a las instituciones, entre ellas, la BBC y los funcionarios. En enero, publicó en su blog un anuncio donde literalmente ponía que estaba buscando a “raros” e “inadaptados” para trabajar en Downing Street. Estaba completamente obsesionado con la tecnología y la inteligencia artificial.

Foto: Boris Johnson en el Parlamento británico (EFE)

Y luego estaban sus modales. O estabas con él o estabas contra él. El ambiente en el Número 10 había llegado ya un nivel de tensión insostenible. Está aún muy reciente el malestar con el despido de Sonia Khan. La que fuera asesora del entonces ministro de Economía Sajid Javid fue despedida por Cummings al acusarla de haber filtrado planes Brexit (ella lo niega). Cummings mandó a dos policías armados para escoltarla hasta la puerta.

Tenía una obsesión enfermiza por la centralización del poder y controlar absolutamente todo. Había puesto espías para saber si los ministros hablaban con la prensa y prácticamente había conseguido dejar a Johnson en una especie de búnker. El primer ministro no se relacionaba con nadie más que no fuera su círculo estrecho de asesores euroescépticos y apenas tenía contacto con las filas. Graham Brady y Charles Walker, presidente y vicepresidente del llamado Comité 1922, que agrupa a los ‘tories’ sin cartera, no estaban nada contentos con cómo se estaban gestionando las cosas.

En definitiva, una bomba de relojería que explotó esta semana con la dimisión el jueves del responsable de comunicación del Gobierno, Lee Cain (a quien todos describen como una criatura moldeada por Cummings). Cain se había sentido marginado cuando recientemente Johnson fichó a la periodista Allegra Stratton como portavoz del Gobierno para las ruedas de prensa televisadas al estilo la Casa Blanca que comenzarán en las próximas semanas en un intento por mejorar la comunicación del Número 10.

Foto: El 'premier británico' Boris Johnson. (EFE)

Habló con Johnson para decirle que se iba. Pero el ‘premier’ no quería perderle, por lo que ofreció ser el nuevo jefe de Gabinete. Tanto Cummings como Simon Case, secretario de Gabinete, presionaron fuertemente para que la operación se realizara. Querían a otro euroescéptico en las grandes esferas. Pero la prometida del primer ministro, Carrie Symonds, se negó.

La joven de 32 años, madre del último retoño de Johnson, en su día fue responsable de comunicación del Partido Conservador. Conserva grandes contactos y tiene completamente cogido el pulso a la formación, que está muy alejada de las excentricidades del asesor. Era consciente que Cummings y su equipo se estaba cargando la carrera del primer ministro. Plantó cara a los chicos del Brexit y ha ganado la batalla.

Cummings defiende ahora que él siempre dejó claro que para finales de 2020 se iría. Cierto es que a principios de año, escribió en su polémico blog que para entonces su misión estaría finalizada. Pero la realidad es que ha perdido la guerra.

Foto: Boris Johnson sale de Downing Street acompañado de su jefe de Comunicación, Lee Cain, que acaba de dimitir. (EFE)

Su contrato no finaliza hasta mediados de diciembre, pero el ‘premier’ le pidió el viernes que trabajara desde casa estas últimas semanas. Los artículos que están saliendo estos días en los rotativos con todo tipo de fuentes contando todo tipo de ‘gossip’ (cotilleos) no han ayudado. Y al líder ‘tory’ no le ha gustado nada que saliera a la luz el apodo que el núcleo duro de Cummings había puesto a su prometida: ‘Princess Nut Nuts’ (decían que estaba loca y tenía cara de ardilla).

En el Gobierno hay muchos que temen que el ya ex asesor vaya a publicar textos explosivos de aquí a Navidad. “No es precisamente su estilo salir en silencio”, aseguran. Pero, pese a todo, su marcha ha causado gran júbilo dentro de Downing Street. “Dom tendrá que afrontar el hecho de que después de pasar años escribiendo millones de palabras en sus blogs, no ha logrado absolutamente nada en el Gobierno”, señaló un asesor ministerial a ‘Financial Times’.

Por su parte, el diputado conservador Roger Gale afirmó a Sky News que Cummings se había convertido en una “distracción”. “Su maligna influencia en el centro de Downing Street ha durado demasiado”, matizó. “Es una oportunidad para reiniciar el modo de operar del Gobierno y para enfatizar algunos valores del Partido Conservador en las acciones del Ejecutivo”, añadió.

Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson. (EFE)

Se espera ahora que el Johnson tome ahora una postura más moderada y termine con los enfrentamientos con el funcionariado y la BBC. En términos de política se espera que el primer ministro regrese a sus “instintos liberales” y recupere la agenda del cambio climático. Asimismo, respecto a Escocia (existe realmente preocupación ante el auge independentista) se tomará un tono más amistoso, con un discurso más sugerente defendiendo la unión, sin limitarse, como había hecho hasta ahora, solo negarse a un nuevo referéndum. La idea ahora es intentar seducir a los escoceses.

Entre los nombres que suenan ahora para convertirse en el nuevo jefe de Gabinete destaca precisamente el de Sajid Javid, enemigo acérrimo de Cummings. El que fuera ministro del Tesoro abandonó su puesto a principios de año al negarse a que el oscuro asesor gestionara también su departamento. Su vuelta, por tanto, sería una bofetada con guante.

En medio del particular ‘House of Cards’, la oposición laborista acusa a Johnson de “irresponsabilidad” al distraerse con batallas internas justo en la semana en la que el Reino Unido se ha convertido en el primer país de Europa en superar los 50.000 muertos en plena pandemia de coronavirus.

Fuente: El Confidencial https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2020-11-14/cummings-consejero-boris-johnson-brexit-nucleo-duro_2832367/

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