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Coordenadas | ¿Qué está pasando en Etiopía y por qué no tienes ni idea de esta nueva guerra?

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El Ejército desplegado. Bombardeos en el norte del país. Centenares de fallecidos, algunos acuchillados o descuartizados hasta la muerte. Decenas de miles de desplazados internos y refugiados huyendo a Sudán. Un país al borde de una guerra civil y las tensiones étnicas exacerbadas. Pero este explosivo conflicto en el país más grande del Cuerno de África apenas ha llegado a los telediarios o los periódicos. El enfrentamiento entre las fuerzas del Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) y el gobierno del primer ministro etíope, Abiy Ahmed Ali, ha ocurrido en la más espesa oscuridad informativa: Etiopía ha cortado todas las comunicaciones, internet y redes, y ha cerrado carreteras y prohibido el acceso a periodistas y a agencias internacionales de ayuda humanitaria.

La fuerte reacción militar del Gobierno federal de Etiopía contra los desplantes del gobierno de la región semiautónoma de Tigray, y ese oscurantismo de la operación, son también un duro golpe para la imagen -tanto internacional como interna- del joven primer ministro Abiy Ahmed, que se ha dibujado como un líder reformista para una Etiopía moderna, democrática y abierta a la inversión internacional y que fue galardonado en 2019 con el Premio Nobel de la Paz.

En breve

El Ejército de Etiopía habría derrotado a las fuerzas locales de la región semiautónoma de Tigray (norte del país) y “liberado” varias zonas de la región, según ha afirmado este jueves el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed Ali. La televisión gubernamental de la región defiende sin embargo que las fuerzas pro TPLF han reconquistado el territorio poco después. En medio del conflicto, que se prolonga ya una semana, más de 11.000 etíopes han cruzado al vecino Sudán, según cifras de la Agencia de la ONU para los refugiados. Los combates, que han dejado cientos de muertos tanto víctimas de los bombardeos como asesinados por las fuerzas locales (según han relatado testigos a Amnistía Internacional), amenazan con desestabilizar aún más el Cuerno de África y son un duro golpe al Gobierno de Ahmed Ali, ganador del Premio Nobel de la Paz de 2019 y que se ha vendido como un joven líder “reformista” para modernizar Etiopía. Ali se enfrenta ahora a crecientes tensiones étnicas que colocan a Etiopía, una bomba demográfica en África del este con más de 100 millones de habitantes, al borde de una guerra civil.

Contexto

Uno de los países más poblados del continente africano (solo por detrás de Nigeria) y de los pocos que se vanagloria de haber resistido a la colonización europea (excepto un breve lapso de dominación italiana), Etiopía es hoy un delicado cóctel de etnias y milicias descentralizadas del gobierno federal en Adis Abeba.

El TPLF, una organización política y militar de etnia Tigray, había dominado la coalición gobernante de Etiopía durante décadas, después de su papel principal en la derrocamiento de junta marxista del dictador Mengistu Haile Mariam en 1991. Sin embargo, en 2018 unas protestas masivas auparon al gobierno a Abiy Ahmed Ali, un líder reformista de la etnia Oromo, el mayor grupo étnico de Etiopía y discriminado durante el anterior gobierno. Cuando llegó al poder, con sus promesas de “unidad nacional”, Abiy fue muy aplaudido por abrir el represivo sistema político (levantó la ley que declaraba “terroristas” a partidos de la oposición), liberó activistas y potenció la privatización de algunos sectores claves de la economía. En 2019 recibió el Premio Nobel de la Paz por la firma de un acuerdo con la vecina Eritrea.

Aunque el país ha registrado varios episodios de violencia interétnica en el último año, el coronavirus fue la mecha. El Gobierno retrasó las elecciones generales, citando a la situación sanitaria. Las tensiones entre Abiy y el TPLF se exacerbaron el pasado septiembre, cuando el gobierno de Tigray celebró unilateralmente sus propias elecciones, insistiendo en que Abiy era un líder ilegítimo. El gobierno federal se negó a reconocer los resultados y el Ministerio de Finanzas dejó de distribuir fondos al gobierno regional de Tigray. El 4 de noviembre, Abiy ordenó la operación militar en Tigray, en respuesta a un presunto ataque de milicias del TPLF contra un campamento militar federal y por desafiar su autoridad. El TPLF, que gobierna a los más de 5 millones de habitantes en la montañosa región semiautónoma en el norte del país, declaró el estado de emergencia contra la “invasión” del Gobierno de Etiopía.

Actores

Abiy Ahmed Ali, primer ministro de Etiopía. “La región occidental de Tigray ha sido liberada”. Cuando el joven (44 años) Abiy Ahmed se convirtió en primer ministro de Etiopía, el país tenía altas expectativas en su gobierno, que prometió una Etiopía más democrática, con una economía más abierta y modernizadora. Y pese al gran éxito de la firma del tratado de paz con Eritrea y el nombramiento de mujeres en puestos de responsabilidad, Abiy se ha quedado corto en limar las tensiones étnicas y políticas en el país. Su respuesta contra el TPLF está siendo vista como “tiránica” por los círculos más críticos con su gobierno.

Debretsion Gebremichael, líder del TPLF y (depuesto)presidente regional de Tigray.

El Parlamento de Etiopía ha levantado la inmunidad de Debretsion por “poner en peligro la existencia del país” y por “tratar de erosionar la constitución”. Sin embargo, pese al bloqueo político y militar, el TPLF sigue siendo una importante fuerza en Etiopía, con más de 250.000 tropas, según cifras del International Crisis Group, que podrían desestabilizar al Gobierno federal.

Y ahora, ¿qué?

La Unión Europea, la Unión Africana y Naciones Unidas han demandado que se llegue a un alto al fuego y que se permita el acceso de organizaciones humanitarias en la región de Tigray. Sin embargo, Abiy Ahmed ha ya adelantado que “no descansará hasta que esta Junta sea llevada a la justicia”, en referencia al TPLF, y negó la posibilidad de una negociación: la “crueldad” del TPLF “no puede redirigida sentándonos a la mesa de negociación”.

El problema viene cuando el conflicto pasa por el prisma del cóctel étnico y de milicias que es Etiopía. Según William Davison, analista del International Crisis Group, el TPLF cuenta con “apoyo significativo” de los locales y los esfuerzos del Gobierno federal enfrentarán “considerable resistencia”. Durante años controlando el poder en Etiopía, fuerzas afines al TPFL son también gran parte de los miembros del propio Ejército federal. Si el conflicto se sigue exacerbando, Etiopía puede estar al borde de una guerra civil y étnica. La desestabilización de Etiopía, el país más grande en el Cuerno de África, sería también un petardazo en la región, desde Sudán -en plena frágil transición de una dictadura a un gobierno civil- a Somalia -donde Etiopía dirige las fuerzas principales en la lucha contra el yihadismo de Al Shabab- y afectará las negociaciones con Egipto sobre la Gran Presa del Renacimiento Etíope.

Un conflicto abierto también podría obstaculizar la creciente inversión extranjera en la economía etíope, que acumulaba un crecimiento anual de casi dos dígitos durante varios años, antes de que llegara el coronavirus. Abiy fue el responsable de la privatización de algunas de los sectores más importantes de la economía del país, hasta entonces en manos del gobierno y el partido gobernante, y grandes multinacionales han movido ficha para invertir en el país africano.

Para saber más…

Si quieres conocer un poco más el perfil de Aby Ahmed, cuando todavía se vendía como un líder reformista para levantar Etiopía y el país estaba envuelto en una ‘Abymanía‘, puedes leer este perfil del joven líder africano cuando ganó el Premio Nobel de la Paz en 2019.

Foto: Abiy Ahmed, primer ministro de Etiopía, Premio Nobel de la Paz 2019

Otro ángulo

Etiopía no sólo se enfrenta a las crecientes tensiones étnicas o dudas entre sus acreedores. Uno de los conflictos abiertos es con Egipto, por la construcción de la Gran Presa del Renacimiento Etíope, que promete ser un gran avance para la modernización de la economía etíope, principalmente agrícola, pero pone en peligro la seguridad alimentaria del vecino del norte, Egipto.

“Cientos de millones de personas viven de las aguas del río Nilo. Especialmente Egipto, cuyo consumo hídrico depende al 96% del río más largo del mundo. Sin embargo, la construcción cientos de kilómetros río arriba, en Etiopía, de la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD) pone en cuestión el ‘statu quo’ histórico que durante años ha dado a Egipto un acceso preferente a las aguas del Nilo. Con esta presa, Etiopía quiere favorecer su desarrollo económico y proporcionar acceso a la electricidad a su población”.

En este vídeo, elaborado por el equipo multimedia de El Confidencial, explicamos cómo ambas potencias africanas se enfrentan ahora por el control de las aguas del Nilo, un conflicto que ha llegado a escalar hasta las amenazas militares y que puede cambiar el río para siempre.

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Para seguir el hilo…

Para saber más sobre las implicaciones regionales de un conflicto abierto en Etiopía, este hilo (en inglés) de Dino Mahtani, subdirector del programa para África del International Crisis Group.

Fuente: El Confidencial https://www.elconfidencial.com/mundo/2020-11-13/coordenadas-etiopia-conflicto-guerra-civil_2822204/

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