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Biden llega con la promesa de acabar la polarización y la discordia

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El presidente electo Joe Biden se ha presentado a los estadounidenses como el gran unificador que restañará heridas de cuatro años de Presidencia de Donald Trump y que han dejado un país con una brecha ideológica abismal, una peligrosa ira a ambos extremos del espectro y un Gobierno desvencijado que niega con sus actos el cambio climático, la epidemia del coronavirus o la compasión con inmigrantes y minorías.

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El agónico escrutinio de los últimos cuatro días ha puesto el suspense a casi cuatro años que parecían interminables para los que deseaban que la Presidencia del republicano llegara a su fin antes de herir de muerte a las instituciones y al sistema democrático estadounidense, que sigue atacando con acusaciones de fraude electoral sin pruebas y afirmaciones de que ha ganado las elecciones sin que sea cierto.

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Trump se ha convertido en un presidente inmune a las leyes de la política tradicional. Superó la oposición del Partido Republicano a su nominación en 2016, se sobrepuso a todo tipo de escándalos que para otros hubiesen supuesto el fin de su carrera política, superó un histórico “impeachment” y hasta le ganó la partida al coronavirus en unos días, pero hoy no pudo con más de 74 millones de votantes que apoyaron la candidatura de Biden.

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Por el camino, Trump sembró la discordia, envalentonó a los supremacistas blancos, puso a cargo del Gobierno a su familia y personas sin experiencia o con intereses contrarios al bien público, desarmó una de las burocracias más complejas del planeta y convirtió en peleles a su servicio a la cúpula del Partido Republicano.

EL INGENTE TRABAJO DE LA ADMINISTRACIÓN BIDEN

Biden ha prometido reorientar el rumbo de los Estados Unidos, corregir cuatro años de políticas de Trump, como la salida del Acuerdo de París contra el cambio climático, el desdén por la OTAN o las Naciones Unidas, la irrelevancia internacional de Washington o los ataques al sistema de salud, a las minorías y a los refugiados o inmigrantes que antes encontraban en EE.UU. un lugar seguro.

El demócrata y su vicepresidenta electa, Kamala Harris, también han prometido unir al país, una tarea que a buen seguro llevará más de un mandato, ya que millones de estadounidenses ha sucumbido a un torrente de desinformación que supone a los demócratas al frente de un plan para destruir a la nación y llevarla a una guerra civil para la que creen que deben armarse hasta los dientes.

La Administración Biden buscará construir puentes que pongan fin a la polarización sin precedentes y que ha llevado a que parte del país vea enemigos entre sus propios vecinos o perciba una realidad, alimentada por Trump y grupos ultraconservadores en las redes sociales, de que el sistema está diseñado para desposeerlos de aquello que hacía a “América (EE.UU.) grande”.

“Podemos ser oponentes, pero no enemigos”, dijo Biden el viernes desde Wilmington (Delaware). “El propósito de nuestra política no es una guerra implacable sin fin. El propósito de nuestra política, el trabajo de la nación, no es alentar las llamas del conflicto para resolver los problemas”, avisó el demócrata.

CAPITAL POLÍTICO ANTI-TRUMP

Tras la toma de posesión en enero, Biden (77 años) contará con el apoyo de más de 74 millones de votos y de una participación histórica para auparle en las urnas y darle el espacio necesario para abordar reformas que tendrán enfrente a la capacidad de movilización del “trumpismo” y, posiblemente, a un senado dominado por los republicanos, aunque por la mínima.

No obstante, gran parte de las lágrimas, los gritos de alegría y el descorche del champán de hoy son más por la derrota de Trump que por la victoria de Biden, que hoy superó la barrera de los 270 votos electorales tras proclamarse ganador virtual en Pensilvania. Está por ver si la euforia y la unidad de este 7 de noviembre dura.

El estandarte del ala progresista de los demócratas, la congresista por Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez, criticó hoy en Twitter al exgobernador republicano John Kasich, uno de los apoyos de Biden en su búsqueda del centro político, quien pidió “dejar claro a la extrema izquierda” que es responsable de “casi costar a los demócratas esta elección”. Ahora llega la hora de gobernar y de devolver favores.

En opinión de Ocasio-Cortez, han sido precisamente los activistas inmigrantes, negros y defensores de los derechos civiles, que salieron a la calle a oponerse a Trump, así como los líderes políticos que Trump ha llamado “comunistas”, los que han otorgado a Biden los márgenes mínimos necesarios que lo han llevado a la Presidencia.

EFE

Fuente: Portafolio

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