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¿Quién pone orden en carreteras por ‘candeleos’ de autos de alta gama?

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La primera escena es la siguiente: en estaciones de servicio a las salidas de Bogotá se reúnen, especialmente los jueves en la noche, o muy temprano los domingos, conductores que conducen potentes y veloces autos y motocicletas. El objetivo, ir a destinos como Villeta, La Mesa, Anapoima, Girardot, Tunja o Villa de Leyva, o a cualquier otro municipio cercano para lo que ellos llaman ‘rodadas’.

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Las rodadas son también paseos familiares de clubes conformados por propietarios de algunas marcas que salen a disfrutar de sus carros o motos, pero en el caso mencionado arriba el problema es que allí se practica el llamado ‘candeleo’, que no es otra cosa que desafiar los límites de velocidad o hacer maniobras peligrosas y arriesgadas que ponen en peligro la vida de otras personas, en las que a veces median apuestas.

Todo esto es muy conocido, en Youtube hay centenares de videos. Las convocatorias para los ‘candeleos’ se hacen a través de redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram, y en otros casos en redes privadas de WhatsApp.

Las únicas que parecen no tener idea de esto son las autoridades de tránsito. Y se hacen los jueves en la noche y muy temprano los domingos por una sencilla razón, a esas horas no hay controles de tránsito en las carreteras.

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El otro escenario involucra a los ciclistas. Son centenares que salen los domingos a ‘rodar’ por esas mismas vías en numerosos grupos o pelotones. Si para algunos conductores y motociclistas las carreteras son como Monza, Mónaco o Indianapolis, para los amantes del ciclismo el domingo en la carretera es como una etapa más del Tour de Francia, del Giro de Italia o la Vuelta a España.

Es claro que hay un límite de velocidad y otras normas de tránsito que todos deben respetar y cumplir y hay sanciones para ello; que las carreteras no son pistas de competición, y por lo tanto es un espacio en el que caben todos, pero en estos casos cada cual se considera ‘amo y señor’, sin contar con la ‘guerra del centavo’ del transporte intermunicipal.

Esta situación ha derivado en una disputa en las carreteras en la que las autoridades se hacen las de la vista gorda, no hay controles y por eso la peor parte la llevan otros usuarios como en el caso ocurrido el 4 de febrero del 2018 en el cual tres autos que iban a alta velocidad chocaron contra una camioneta y un bus intermunicipal en la vía Bogotá-Tunja. El más reciente ocurrió en Santander, en el que otro auto en una maniobra temeraria arrolló a un ciclista.

Porsche accidentado

Este es el vehículo Porsche que arrolló a un ciclista en Santander.

Foto:

Policía de Tránsito

Podría decirse que este es un problema de cultura y de respeto por la vida, pero también en el que no hay normas precisas y, muchas de las existentes o tienen grandes vacíos o sencillamente ni se aplican ni se cumplen, en lo cual el Estado tiene una gran responsabilidad.

Por ejemplo, la Ley 1811 del 21 de octubre de 2016, llamada ‘Ley Probici’, en su artículo primero tiene entre uno de sus objetivos “incentivar el uso de la bicicleta como medio principal de transporte en todo el territorio nacional”.

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Es decir, es una Ley concebida para el ámbito urbano, pero en ninguna parte menciona normas para el ciclismo recreativo en carreteras, salvo aquella que obliga a los vehículos a mantener un metro y medio de distancia al sobrepasar un ciclista.

No dice nada sobre cómo deben andar los ciclistas en las carreteras, si deben portar luces o casco, si les es permitido rodar en grupos (pelotón) o dobles filas; y si pueden llevar un carro acompañante. Este punto es crítico porque hay que entender que no para todos el domingo es el día de descanso, en la mayoría de municipios la actividad laboral y comercial aumenta y hay otros usuarios que necesitan cumplir con sus obligaciones.

Estas inquietudes y también saber si hay alguna estrategia para sensibilizar a conductores, ciclistas y motociclistas sobre el uso responsable de las vías, se las trasladamos a la Dirección de Tránsito de la Policía pero no recibimos respuesta.

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Escudriñando en el Código Nacional de Tránsito (Ley 769 de 2002) hay un apartado especial para las bicicletas, pero como en la Ley 1811, están más concebidas para organizar y controlar el tránsito de estas en las ciudades.

Subida a la Calera

Generalmente, un gran flujo de ciclistas ascienden y descienden de la subida a la calera desde tempranas horas de la mañana.

Foto:

César Melgarejo. EL TIEMPO

Según ese Código, las bicicletas deben ir por la derecha a una distancia no mayor de un metro de la acera, no obstante un concepto del Ministerio de Transporte los autoriza a usar las calzadas así haya ciclorrutas o ciclovías paralelas o alternas.

La Ley ‘Probici’ señala en sus normas específicas que el ciclista “debe transitar ocupando un carril”, observando lo dispuesto en los artículos 60 y 68 del Código de Tránsito; y los que transiten “en grupo deberán ocupar un carril y nunca podrán utilizar las vías exclusivas para servicio público colectivo”. Y hace un llamado a los conductores: “Podrán compartir espacios garantizando la prioridad de estos en el entorno vial”; y el Artículo 63 dice que “los conductores de vehículos deberán respetar los derechos e integridad de los peatones y ciclistas, dándoles prelación en la vía”.

Los ciclistas, dice el CNT, deben utilizar casco, pero no es obligatorio, y si van en grupo deben hacerlo uno tras otro. También habla del respeto a las señales y normas de tránsito así como no adelantar otros vehículos por la derecha. En la noche deben llevar chaleco o algún elemento reflectante, una luz blanca adelante y una roja atrás. Lo del casco es llamativo porque la Ley ‘Probici’ tiene un parágrafo que dice que “el Gobierno nacional reglamentará la obligatoriedad, las características técnicas y los materiales de los cascos para bici usuarios”.

Incluso el parágrafo 2 del Artículo 95 de la Ley ‘Probici’ les pone límites de velocidad a los ciclistas: “La velocidad máxima de operación en las vías, mientras se realicen actividades deportivas, lúdicas y, o recreativas, será de 25 km/h”, solo que no explica si aplica para carreteras, otro vacío en la Ley.

La velocidad máxima
de operación en las vías, mientras se realicen actividades deportivas, lúdicas y, o recreativas, será de 25 kilómetros por hora

Lo cierto es que esas normas tan contradictorias no todos los ciclistas las cumplen, aunque no es menos cierto que ocurre lo mismo con peatones, conductores y motociclistas en lo que a ellos atañe en el Código de Tránsito. Y ni siquiera el mismo Estado. Hay ejemplos.

La misma Ley 1811 que acaba de cumplir cuatro años desde su promulgación les permite a los alcaldes “restringir el tráfico temporalmente los días domingos y festivos, el tránsito de todo tipo de vehículo automotor por las vías locales y nacionales o departamentales que pasen por su jurisdicción para promover actividades deportivas (…) siempre y cuando haya una vía alterna por donde dichos vehículos puedan hacer su tránsito normal”.

Hasta ahora el único experimento cercano a lo que dice la ley se hizo el pasado 23 de agosto entre las 5:00 y las 9:00 a.m., en Cundinamarca, entre los municipios de Fusagasugá y Arbeláez. Fue el primer circuito de 17 kilómetros recreo deportivo intermunicipal a nivel nacional tipo ciclovía, con uso exclusivo de toda la calzada para biciusuarios.

No ha habido más y este se hizo en un tramo en el que hay vías alternas, condición que no se da en muchas rutas nacionales o departamentales o en localidades donde la carretera nacional es la vía principal.

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En Cundinamarca también se trabaja en un ‘mapa’ de rutas a través de una aplicación para que los ciclistas puedan hacer recorridos seguros y que les permitirá planear los trayectos, tener información oportuna, recomendaciones de seguridad vial, altimetría y características de la vía y horarios de circulación, entre otros.

El piloto se está haciendo en la vía Bogotá – Choachí, conjuntamente entre las alcaldías de Bogotá, Ubaque, Choachí y Fómeque con el apoyo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV).

Este tipo de ideas benefician a todos los actores viales, pero no está demás que el Ministerio de Transporte le pusiera fin a los vacíos del Código de Tránsito, la ANSV cumpliera su papel y las autoridades de tránsito aplicaran las normas en un país en el cada ciudadano necesita un policía al lado para cumplirlas.

Lo otro sería un pacto de respeto mutuo entre conductores y ciclistas en las carreteras o ¿sería demasiado pedir?

CARLOS A. CAMACHO MARÍN
SUBEDITOR​@CarlosACamachoM

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Fuente: El Tiempo https://www.eltiempo.com/economia/sectores/que-pasa-con-los-controles-de-carretera-en-colombia-547526

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