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Dos futbolistas argelinos cruzan a España en patera buscando una oportunidad

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La selección de Argelia en la última Copa de África.
La selección de Argelia en la última Copa de África.

Pulmón en el centro del campo, técnico y muy joven, Abdelrachib Chabati celebró como un pequeño pero importante paso adelante en su sueño de vivir algún día del fútbol el fichaje hace apenas un par de años por el WR MSila, un modesto club del noroeste de Argelia.

Fundado en 1937, y con un raquítico palmarés, la temporada 2019-2020 les había sonreído y acercado a esa ambición: líderes del Campeonato Nacional de Fútbol Amateur (LNFA), habían logrado un histórico ascenso a la Liga 2 que les convertía en futbolistas profesionales de pleno derecho. Un anhelo que albergaba desde que entrara en las categorías inferiores del Mouloudia Club, más conocido como el MC Alger, uno de los equipos más importantes y laureados del país, con siete títulos de liga, ocho de copa, tres de supercopa argelina, dos de copa del Magreb e incluso un Champions africana.

Similar sueño albergaba Tahar Aghouiles, igualmente enrolado en la LNFA tras destacar en categorías inferiores, una competición sin apenas presupuesto en un país donde el fútbol profesional apenas da para sueldos raquíticos que en algunos casos rondan los 3.500 euros al mes. Aghouiles se había enfundado la camiseta blanca y azul del Raed Chabab, un modesto club fundado en 1983 en la ciudad de Boumerdes, situada a escasos 45 kilómetros al este de la capital, con el mismo deseo de vivir del futbol, difícil de alcanzar en la débil liga argelina.

Actual campeona de África, la selección de Argelia está integrada por estrellas millonarias que, como su capitán, Ryad Mahrez (Manchester City), el centrocampista del AC Milán Ismael Bennacer o el central del Betis, Aïsa Mnadi, brillan en el fútbol europeo. Otros argelinos, pero con nacionalidad francesa, como Karim Benzema o Zinedine Zidane, han hecho historia en el fútbol mundial. Pero pocos o ninguno se forman en su país o son profetas en su tierra: en la última convocatoria del equipo nacional, no figuraba ningún jugador que se desempeñara en el campeonato local.

Este miércoles, el diario local Ennahar, el más importante en lengua árabe del país, informó de que ambos viajaron junto a otros “harragas” (migrantes irregulares) en una de las pateras que el martes logró arribar a las costas de España. “Gracias a dios, el jugador Abdelrachid Chabati ha llegado a tierra española. Alabado sea dios y que la suerte le acompañe”, explicaba el pasado 3 de noviembre la página web de aficionados del club en la red social Facebook “Msila en nuestro corazón” que a mediodía llevaba más de 660 me gusta, 75 comentarios y había sido compartida en cinco ocasiones.

La misma página había revelado el día antes que Chabati se había hecho a la mar y rezaba para que pudiera lograr su objetivo. “El fenómeno de la inmigración ilegal, comúnmente conocido como “Harraga”, sigue creciendo en Argelia. Jóvenes y mayores de ambos sexos se sienten realmente tentados. De hecho, decenas de personas han desembarcado recientemente en las costas españolas e italianas”, explicaba Ennahar en su noticia.

Según datos oficiales, Argelia se ha convertido en los dos últimos años en la primera nacionalidad de los que llegan a través del mar a España, desbancando a Marruecos. La aguda crisis económica, pero también social y política, y la cercanía a España -la ciudad occidental argelina de Orán dista apenas 200 kilómetros de las costas de Almería y Murcia, hace que muchos consideren bien invertidos los cerca de 1.500 euros que cuesta en el pasaje en las pateras, pese al alto riesgo de ser interceptados y devueltos en caliente a Argelia, donde les espera la cárcel.

A mitad de este años, los argelinos ya suponían en 55 por ciento de las cerca de 5.000 personas que habían llegado de manera irregular a España a través del mar.

Pero no todos tienen la fortuna de Chabati y Aghouiles, o del boxeador internacional argelino Nacereddine Bensaïd, que también logró llegar en patera a España el pasado septiembre. “En la selección nacional fue uno de los mejores boxeadores de su peso, 69 kilos, pero hay un issaba (banda mafiosa) en el sector del boxeo que promueve el amiguismo y margina a los jóvenes. Era un joven con ambiciones, vio que aquí no tenía ninguna oportunidad frente al issaba”, explicó su padre a los medios.

Otros, como Amin Khiter, jugador también amateur en el Unión Harrach, uno de los equipos de la capital, perdieron la esperanza y la vida en el mar. Su patera se hundió en diciembre cuando, como sus colegas, buscaba poder jugar o trabajar en España, y su cuerpo fue devuelto en enero a la playa por el mar.

Fuente: Marca https://www.marca.com/futbol/2020/11/05/5fa3d64e46163fbfad8b457c.html

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