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“Gane quien gane, nadie parará la migración”: EEUU frente al espejo de su identidad

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31/10/2020 05:00

Cuando en 1993 Mariángela Rodríguez decidió conducir sola desde Ciudad de México hasta San Francisco (California) nadie le dijo que el Desierto de la Muerte había que cruzarlo de noche. Ella lo cruzó de día, cuando el sol y sus 50 grados transforman todo el horizonte en una brasa inabarcable. Tenía 43 años y lo hizo en un coche tan antiguo, y sin aire acondicionado, que sus amigos lo apodaron “la máquina de coser”. Apenas llevaba dinero encima para no morir de hambre.

¿El objetivo de su viaje? Conocer desde dentro la identidad de los mexicanos (y los descendientes de estos) que lo habían dejado todo en su tierra natal para perseguir “el sueño americano”. Su investigación se transformó en el libro “Mito, identidad, y rito: mexicanos y chicanos en California”, una suerte de texto sagrado para los estudiosos de la interculturalidad californiana, uno que desmenuza la migración y las identidades transfronterizas. En pocas palabras, ella contó desde dentro cómo es una de las comunidades de hispanohablantes más grande de Estados Unidos, una que a día de hoy sigue luchando por hacerse de un lugar en un país que continúa “criminalizando a los migrantes”.

Faltan apenas unos días para las elecciones del 3 de noviembre, y la gran potencia americana decidirá si el discurso extremista de Donald Trump sigue siendo el rumbo de la política migratoria, o si con el candidato demócrata Joe Biden, y Kamala Harris en la vicepresidencia, llegarán tiempos de cambio. Sobre todo, si se vislumbrará un horizonte propicio para una reforma migratoria (que muchos consideran urgente). Sin embargo, hoy Estados Unidos es un país sumergido en una profunda crisis política y social, agravada por los estragos económicos de la pandemia, así como cuestionado fuertemente en el mundo por su gestión de la crisis sanitaria.

Son, sin duda, días convulsos para los estadounidenses, y el tema migratorio no es un asunto menor; mucho menos después de los episodios de violencia racial ocurridos durante el año. Y no lo es porque la política migratoria, hoy más que nunca, tiene una estrecha relación con el gran problema que llena las portadas de los diarios: la polarización social.

En vísperas de las elecciones, las fuentes consultadas por El Confidencial coinciden en que hay algo innegable: gane quien gane, las migraciones ya no las parará nadie.

“Desde el Ejecutivo se ha criminalizado a la migración”

Diego Gómez Pickering (diplomático, escritor y periodista; embajador de México en Inglaterra entre 2013 y 2016, y cónsul general de México en Nueva York, entre 2016 y 2018) considera que lo más alarmante de los cuatro años que lleva Donald Trump al frente de la Casa Blanca es “la criminalización directa a la inmigración”.

Sin embargo, el endurecimiento de la política migratoria no es algo que haya nacido con el actual presidente, sino que es un fenómeno en aumento desde las últimas décadas. Aunque el discurso de Trump, “sin precedentes” en su criminalización y gravedad, es lo que ha marcado la diferencia. “Es directo, del gobierno hacia el migrante. Y ha tenido efectos gravísimos, sobre todo para la comunidad hispana”, cuenta el diplomático. ¿Qué pasaría si Trump logra la reelección? “Veríamos la continuidad de su proyecto centrado en iniciativas más restrictivas, a la par de la criminalización. Difícilmente seríamos testigos de un cambio”.

Pero, aunque gane Biden, el escenario no cambiaría radicalmente. “Quizá sí que veríamos algunos esfuerzos por revertir las prácticas más excesivas y vejatorias, como lo de separar familias en los centros de detención. También podríamos ver de nuevo la concesión de más visados para personal altamente cualificado, así como solicitudes de asilo. Si gana Biden, podría ser como parar en seco. Recordemos que muchas medidas de Trump son ejecutivas y hay un camino para revertirlas”.

¿Por qué es difícil que, aunque se cambie el presidente, se produzca un cambio profundo en cuanto a la migración? De acuerdo con Gómez Pickering, porque la sociedad estadounidense está sumamente polarizada. Para él, ese es el gran reto actualmente. Añade que es algo que se cocía a fuego lento desde tiempos de Barack Obama, cuando mucha gente se sintió desprotegida por el sistema: algo que Trump supo aprovechar en 2016.

PREGUNTA. Si continúa Trump en el poder, ¿podrían cambiar los flujos migratorios hacia otros destinos… España, por ejemplo?

RESPUESTA. No. La movilidad humana, independientemente del régimen, aunque este sea autoritario, no incide de manera directa y significativa en los flujos humanos. La gente se seguirá marchando. Eso no va a cambiar, aunque las circunstancias sean cada vez más complicadas. Porque las causas de raíz siguen estando ahí. Y probablemente aumente la migración debido a los efectos de la pandemia en la economía global.

P. Usted ha dicho que los últimos cuatro años han sido muy difíciles para la comunidad hispana en EEUU.

R. Han sido años muy difíciles porque desde la máxima tribuna del gobierno se ha criminalizado la migración. En EEUU ser inmigrante es sinónimo de ser latino. En primera instancia, no viene a la mente en el imaginario colectivo las decenas de miles de irlandeses, británicos o alemanes que se encuentran en las mismas circunstancias que los latinoamericanos. Además, sigue vigente la idea de que “el que migra es un criminal”, y eso es gravísimo. Eso desvirtúa las aportaciones y el trabajo de las personas, indistintamente de su estatus migratorio. Nunca, en la historia reciente, si analizamos los flujos migratorios, se había hecho un esfuerzo tan sistematizado por criminalizar a la migración.

P. ¿No es demasiado amplio y general hablar de la ‘comunidad hispana’ en el contexto estadounidense?

R. Creo que hoy, más que nunca, hablar de la ‘comunidad hispana’ es importante. Esta es diversa, y es un paraguas en el que cabe una infinidad de orígenes étnicos, estatus migratorios, religiones, etcétera. Ahí caben 15 generaciones de los primeros habitantes españoles de California, por ejemplo, o un migrante reciente de Venezuela, Cuba o México. Me refiero a una diversidad de ideas, de colores y de credos. Finalmente, si hablamos el mismo lenguaje, tenemos que reforzar la hispanidad, que al final es un elemento de encuentro. Es un punto en común. Hay más de 60 millones de hispanohablantes en EEUU, hoy es más válido que nunca.

Coincidiendo con el diplomático mexicano, para Ruth Ferrero, profesora de ciencia política e investigadora adscrita al Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI), durante los cuatro años de la administración Trump, “ha habido todo un enfoque para identificar a la migración como una amenaza a la seguridad, y en particular la migración irregular”. En este periodo, las políticas de la presidencia han sido restrictivas, centradas en la seguridad y el control.

“Quizá lo más llamativo en su discurso ha sido la construcción del muro con México, pero la realidad es mucho más compleja”, dice.

Foto de archivo: Trump junto al muro en la frontera con México. (Reuters)Foto de archivo: Trump junto al muro en la frontera con México. (Reuters)
Foto de archivo: Trump junto al muro en la frontera con México. (Reuters)

P. ¿La gente seguirá migrando hacia EEUU, aunque Trump siga en el poder?

R. Sí. Tanto en EEUU como en la Unión Europea los trabajadores migrantes hacen los trabajos esenciales, los que la población local no quiere hacer. Nuestros modelos económicos se sostienen sobre esos trabajos. Muchos de ellos, en situaciones de alta precariedad. Pero Trump no es tan diplomático, su discurso es claro porque está dirigido a un público muy particular: hombres blancos y heterosexuales. Su discurso es, sencillamente, populista.

P. ¿De ganar Biden, la figura de Kamala Harris como vicepresidenta podría significar un cambio importante en materia migratoria?

R. Biden quizá tendría un discurso más suave, pero no creo que haya un cambio sustantivo respecto al control de fronteras. Respecto a Kamala, la vicepresidencia en EEUU es muy simbólica, no tiene tantas funciones. Además, ella es muy ‘establishment’, es moderada.

Ahora bien, la profesora destaca una diferencia importante entre la migración latinoamericana hacia Estados Unidos con la que elige Europa como destino. En España los latinoamericanos no entran de forma irregular. Otra cosa es cuando termina el periodo que pueden estar de vacaciones y deciden quedarse.

El migrante en la diana

“Da igual si el presidente es demócrata o republicano, lo que el país necesita es una profunda reforma migratoria”. Mariángela Rodríguez, antropóloga, profesora e investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), en México, confiesa a El Confidencial que “la migración es muy dolorosa”. Ella nació en Colombia en 1950, pero lleva más de cuarenta años en México (un país en el que según sus palabras “no es fácil ser un inmigrante”).

“Trump utilizó la migración para catapultar su candidatura presidencial en 2016. Y eso es indignante”, dice, e insiste en que el discurso del actual presidente está dirigido a los supremacistas blancos, y es uno que deja automáticamente al migrante en la diana de cualquier extremista o fanático.

Sin embargo, añade que “Obama no fue mucho más benévolo”. Y su opinión se basa en las deportaciones masivas que hubo durante su mandato, a pesar de que el discurso era más diplomático.

P. De cara a las elecciones del 3 de noviembre, ¿si gana Biden, qué podría suceder respecto a los flujos migratorios?

R. Yo creo que la situación puede mejorar. Todo puede pasar, y podría resultar, igual que Obama, en otro deportador, pero por lo menos parece que es una opción más humana. Trump animaliza a la migración.

P. Entonces, ¿la gente de Sudamérica y de Centroamérica, así como los mexicanos, seguirán emigrando hacia EEUU, gane quien gane?

R. Por supuesto. La migración ya no la para nadie. La crisis económica en la región es muy profunda, y la gente vive realidades muy duras. Estados Unidos sigue siendo un lugar con muchos recursos, y representa una oportunidad para vivir mejor. Eso, al final de cuentas, es lo que la gente quiere, un modo de vida digno. Mira las condiciones económicas de Centro y Sudamérica, ¿tú crees que la gente puede seguir viviendo de esa manera? Por supuesto que se seguirán arriesgando a luchar por una vida mejor.

P. ¿Aunque las políticas migratorias sean duras y continúen los centros de detención de migrantes?

R. Como te dije, esto ya no lo para nadie.

El “muro invisible”

Desde que Donald Trump llegó al gobierno, además de su promesa estrella, es decir, el muro en la frontera con México, se ha reforzado la política de endurecimiento y de control de entrada al país. A esa política se le conoce como el “muro invisible”. Para muestra de ello, desde 2016 ha habido una drástica reducción en el otorgamiento de solicitudes de asilo a refugiados (según datos del Departamento de Seguridad Nacional de EEUU, se han reducido casi en un 75%). También las concesiones de la famosa ‘green card’ (el permiso de residencia permanente).

Danae Valenzuela, mexicana, nacida en la ciudad fronteriza de Tijuana (Baja California), investigadora en la universidad californiana de Davis y experta en migraciones latinoamericanas, tiene una opinión similar a la de Mariángela Rodríguez. “La migración no se detendrá, aunque Trump gane de nuevo”.

Cuenta que ahora mismo, Tijuana es la base donde personas de muchas nacionalidades están establecidas de forma temporal a la espera de poder cruzar hacia el país vecino del norte. Muchas de ellas, pendientes de su solicitud de asilo. “Ahora no solo hay mexicanos en espera de migrar, también hay muchos centroamericanos, sudamericanos y haitianos”. “Los mexicanos, sin duda, seguirán yéndose a Estados Unidos. Hay lazos históricos, culturales y familiares muy fuertes, principalmente en la zona fronteriza”, zanja. Si gana Trump, con sus órdenes ejecutivas, “ignorando al resto de los poderes” y la “persecución a los migrantes”, la migración buscará “otras vías clandestinas”. “Se incrementará el riesgo y el peligro de muerte, además de que crecerá el crimen organizado que gana de todos los que quieren cruzar ilegalmente a Estados Unidos. Nos olvidaremos de una posible amnistía (algo que muchos de los millones de indocumentados anhelan). También podremos ver que Trump le brinde más poder a los centros de detención privados en los que constantemente se violan los derechos humanos. Además de una disminución en los programas para refugiados”.

P. ¿Cuál sería la solución, entonces?

R. Yo creo que el mayor cambio que podría hacer Biden es retomar los programas para dar asilo y para refugiados. Eso puede ser un gran cambio, porque todos sabemos que da igual que en el gobierno estadounidense esté un presidente demócrata o republicano, lo que ese país necesita es una profunda reforma migratoria.

Una protesta en Los Angeles. (EFE)Una protesta en Los Angeles. (EFE)
Una protesta en Los Angeles. (EFE)

Otras voces: un ‘marine’ criado en México, una mexicana de origen libanés y español, y un exfinanciero convertido en importador de vinos españoles en Nueva York.

Leyenda (pseudónimo) nació en Estados Unidos. Pronto emigró con su familia a la Ciudad de México. Allí creció, pero cuando terminó el bachillerato regresó a su tierra natal y se enlistó en los Marines. “Desde que sirvo al gobierno de EEUU soy neutral (políticamente hablando). Respetamos las órdenes del presidente electo. Sea quien sea”, sostiene a este diario. Sigue las pautas oficiales cuando se le pregunta sobre la hipotética reelección de Trump: “el migrante tendrá que hacer y seguir el proceso que marca la ley para poder entrar”. Pero de llegar Biden a la Casa Blanca, advierte que el hoy candidato demócrata no respetará la ley migratoria y “dejará entrar a quien sea”. “Aunque imagino que Kamala Harris será realmente quien gobierne“.

Él no se decanta por ninguno de los dos grandes candidatos. Su voto será para Jo Jorgensen, la candidata del Partido Libertario (fuerza política caracterizada por su fuerte discurso a favor de libre mercado, las libertades individuales, la libertad para que la población posea armas de fuego, y que ha criticado las medidas del confinamiento para contener la pandemia).

Por otra parte, está Leticia. Ella es mexicana descendiente de libaneses y de españoles. Trabaja como bióloga e investigadora en la Universidad de Pensilvania, y se muestra preocupada por las medidas extremas de Trump respecto a los visados. “Aquí, en Estados Unidos, hay mucha gente talentosísima que cuenta con el visado H-1B (uno de los permisos de trabajo que solo se otorga a personas altamente cualificadas y que desempeñan trabajos de alta especialización) y que se encuentran realmente preocupados por el lío burocrático que ha supuesto la suspensión en la emisión de permisos, residencias y demás trámites migratorios“. Está casada con un estadounidense y ha solicitado ya la ‘green card’. “Vivo aquí, trabajo aquí, mi casa y mi día a día están aquí, pero estoy muy a gusto siendo mexicana”. Aún no tiene el derecho al voto en ese país, pero, independientemente de cualquier preferencia electoral, para ella resulta indispensable y urgente una reforma migratoria profunda. Y, como el resto de las fuentes consultadas para esta pieza, lamenta que una sociedad tan multicultural como la americana esté dividida por el tema racial.

Finalmente está Rafael. Él es mexicano (descendiente de españoles y con familia en Madrid), y después de 20 años trabajando como financiero en Manhattan (Nueva York), se ha convertido en un importador de vino español. Él ya es estadounidense, y dice sentirse orgulloso de ser neoyorkino.

Su opinión no es moderada respecto al futuro de su país adoptivo a partir del 3 de noviembre. “Si gana Biden, pues nada peor de lo que ya hay podrá suceder. Pero él es moderado, y eso no juega a su favor ahora que el país esté increíblemente polarizado”, zanja. También considera que todo lo que ha sucedido en los recientes debates (en especial, el de los candidatos a la presidencia) “ha sido todo un circo”. “Si Biden no gana por un amplio margen, Trump de seguro que convertirá todo en un caos, y los resultados no los sepamos hasta diciembre”. Por lo pronto él está confiado en que los más de cinco millones de votos que ya se han emitido puedan definir pronto una tendencia. Él espera que buena parte de ellos sean para el candidato demócrata, porque considera que de estar Kamala en el gobierno “sería algo muy bueno para este país que necesita madurar y aceptar a una mujer de color, hija de inmigrantes”.

Fuente: El Confidencial https://www.elconfidencial.com/mundo/2020-10-31/eeuu-migracion-elecciones_2799535/

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