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Nena Daconte: “Hacía años que no me paseaba por la casa cantando todo el rato”

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El año pasado Mai Meneses acababa con seis años de silencio y volvía a la música con suerte, un disco con el que lograba hacer frente a su miedo escénico y retomar su proyecto de Nena Daconte.

Fue un punto de inflexión que la ha devuelto a su vocación. Esta pandemia le ha servido para calmarse y replantearse lo que quiere hacer con su vida y ahora lo tiene claro. Quiere cantar y bailar y el primer paso es Hojas secas, su nueva canción.

Después de vivir un tiempo en Dallas, este 2020 ha vuelto a España y se ha enfrentado a la pandemia en su casa y, por primera vez, sus hijos la han visto cantar a todas horas. Empieza una nueva etapa y tiene muchas sorpresas preparadas.

El año pasado volviste a la música tras 6 años de ausencia y publicaste suerte. Ahora, echando la vista atrás, ¿cómo valoras ese regreso?

Me tomé un descanso vital y ya estoy de vuelta. Tengo la necesidad de componer, de cantar, de compartirlo, de mostrarlo, de hacer cosas nuevas y probar, investigar… Podría decir que estoy en mi mejor momento.

Durante el confinamiento confiesas que te bloqueaste pero que te entraron muchas ganas de cantar, ¿cómo fue eso?

A cada uno el confinamiento le ha sentado de una manera diferente. Quitando toda la parte negativa, a nivel de salud y de toda la gente que lo ha pasado y lo está pasando mal, yo, personalmente, el hecho de no tener que coger el coche, de no tener que salir a la calle, no tener planes, cero planes, no había nada que hacer salvo estar, a mí me sentó muy bien. Me sirvió para calmarme y poner en claro todas las ideas. Y me entraron unas ganas locas de cantar que hacía años que no me paseaba por la casa cantando todo el rato. Y así llevo desde abril, sin parar de cantar, he vuelto a componer. Me ha sentado bien tanta calma.

De hecho, en estos últimos meses te hemos visto guitarra en mano cantando en la leñera o donde fuera, canciones que han sido emblemáticas en tu carrera, ¿qué sientes cuando las cantas?

Hacía mucho tiempo que no me ponía frente a mi discografía y la repasaba un poco porque, a veces, hace falta ver quién eres, de dónde vienes, hacia dónde vas y me ha gustado. Ha sido como reencontrarme un poco con la esencia. Reencontrarme con el principio para saber a dónde voy.

¿Y quién eres, de dónde vienes y a dónde vas?

Soy una mujer hecha y derecha. Tengo claro que cada uno es lo que es y con eso se puede ser muy feliz, se puede compartir, no hay que ser perfecta y, sobre todo, el hecho de quitarte los miedos y esa mochila que a veces uno carga y va llenando de complejos, miedos, angustias, de pronto es como, uffff, abrir y que sea lo que Dios quiera.

¿Antes no te sentías así?

No, y ha sido un poco de golpe. Ahora que estoy un poco más madura y tengo un poco más experiencia. Si tuviera que decirle a alguien que empieza cuál sería el consejo más importante, le diría, equivócate tú, que nadie se equivoque por ti. Te equivocas tú y tú vas aprendiendo, eso es lo mejor.

¿Has tenido muchas de esas equivocaciones?

Me he equivocado por mi carácter, por tener miedo a equivocarme dejaba que otros se equivocaran, o no se equivocaran, porque realmente no ha habido muchas equivocaciones. Al final una tiene que tomar las decisiones por una misma y si un día te levantas con ganas de pintarte el pelo de azul, te lo pintas, aunque la gente te diga que está horrible.

No te veo tan drástica…

(Risas) No, no, no, no me lo voy a pintar de azul. En general no voy a hacer muchos extremos.

Y en ese coger las riendas y tomar tus propias decisiones, ¿cuál dirías que ha sido la más importante que has tomado últimamente?

La decisión de no tener miedo, esa es la más importante que he tomado en las últimas semanas y asumir las consecuencias de lo que uno hace. Eso te lo da la edad, la experiencia. Hay gente más jovencita que realmente parece que hayan vivido 80 veces más que una porque, de pronto, las ves con 25 años jolines, lo que sabe con 25, a mí me ha costado como 15 años más, pero bueno. Poco a poco siento que voy llegando.

Entonces, ¿podríamos decir que esta pandemia te ha cambiado en algo?

Ha sido esa frase que muchas veces dices ‘que paren el mundo que me bajo’, que necesitas como que todo se pare para poder calmar y realmente lo pararon, por desgracia. Eso ha hecho que mucha gente nos replanteemos todo. Ha cambiado todo el mundo y no solo en este país, ha sido en el mundo entero. Vamos demasiado rápido.

No podemos hablar de la pandemia en pasado y menos ahora con esta segunda ola de contagios, ¿cómo ves la cosa ahora?

Lo que hacemos es lavarnos las manos, nos ponemos las mascarillas, intentamos no acercarnos a la gente. Entre nosotros sí, en la familia estamos todos los días unos encima de otros, que luego lo piensas y dices ‘si has estado esta mañana en el cole y ahora vienes…’. Quitando todo eso hay que seguir para adelante y ser responsables en la medida que uno pueda porque tampoco somos todos enfermeros y médicos, no lo somos.

¿Te ves una Navidad sin familia?

Ya me lo he planteado. Tengo que hacer yo el pavo porque este año me va a tocar a mí cocinar para los cuatro.

Entiendo por tus palabras que Hojas secas no la compusiste en ese tiempo, ¿no?

Estaba compuesta antes, pero la hemos hecho ahora. Me entraron ganas de cantar, de bailar, que todo el mundo baile y casi como que llego tarda a todas partes, ahora quiero hacer una canción de electrónica, pero un poco suave, que no sea demasiado dance porque no es mi estilo. Paco Salazar, el productor, que ha hecho el último disco de La oreja de Van Gogh, el de Dani Martín, el de Marazu, que está muy chulo, Alice Wonder… no para de hacer cosas y en su proyecto personal musical, lo que hace es música electrónica, un poco oscurita, es lo que le gusta hacer. Le dije, ‘haz lo que te dé la gana, pero lleva esta canción a otro nivel’.

Vuelves al desamor, ¿qué te ha llevado a ese camino?

Siempre compongo un poco cosas que siento o que veo a mi alrededor y era una idea que tenía ahí. Compongo un poco como terapia, para no quedarte como con las emociones dentro, tengo la facilidad de sacarlas en una canción. Luego, a lo mejor, a las dos horas, ya no me siento así, con ganas de dejar a todo el mundo y largarme, pero sí hay un poco de esa sensación de que, si estamos aquí, tenemos que disfrutarlo porque si no, parece un poco que la vida se pasa.

Hablas de una pareja que lleva tiempo, ha perdido la ilusión y se ha acomodado en el fingimiento… más común de lo que podamos pensar, ¿no?

Creo que sí. Justo en estos meses lo he visto a mi alrededor en mucha gente que me sorprende. De pensar, ‘lo disimulaban muy bien porque no lo dirías’. Esa es la parte de hacerse adulto, que me parece que se puede cambiar. Mantener relaciones por el qué dirán y las dos personas se están engañando y lo saben, y no solo una infidelidad real, sino de ilusión, de pensar que esa persona ya no es la que te gustaría que estuviera contigo.

Pero mantener esa ilusión después de muchos años, es complicado, ¿no?

Yo creo que debe haber libros y libros sobre el tema. Yo no tengo ningún tipo de receta mágica. Mi relación con mi marido tiene sus vaivenes como las de todo el mundo, pero llega un momento en el que tienes que plantearte racionalmente que donde estás es donde quieres estar. Yo muchas veces le digo de broma ‘es que tus defectos son los que más me gustan del resto de la gente’. Porque al final las cosas bonitas se pasan rápido y te quedas con los defectos y esos son los que te tienen que convencer. Pero no tengo recetas.

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Hablas de abrirse a nuevas personas que te pueden volver a hacer soñar. Una postura muy optimista ante el desamor, ¿no?

Cambiar de pareja cuando te enamoras de otra persona es fácil. Cuando eres más joven pasa más. Te enamoras de una persona que aparece y cambias de relación. Pero cuando no hay esa persona, dices, ¿será que no estoy abriendo esa puerta? ¿no estaré dejando que haya esa posibilidad?

Hojas secas, otoño, desamor… esperaba algo más acústica, pero nos has sorprendido… electrónica.

Así tal cual, no lo he hecho nunca. Sí que es verdad que muchas veces a algún productor le he dicho, ‘vámonos con el bombo a negras’ pero como que no se terminan de atrever. Pero me gustaría, la música electrónica es de esas músicas que a mí me mueven físicamente y emocionalmente por dentro. Me planteo, ¿por qué no hago la música que realmente me motiva? Si al final son canciones pop pero la base es lo que cambia, una base más cañera. Recuerdo que en Nueva York fui a ver a un grupo que se llamaba Justice, hace como mil años, y se me iba a salir el corazón en ese concierto y recuerdo esos momentos como muy especiales y no sé si significan algo o no, pero me voy dejando llevar un poco.

¿Qué supone esta canción para ti en este momento?

Yo creo que es el principio de algo, así es como la siento yo. He empezado a maquetar canciones nuevas que no sé si van a ser igual o no, pero Hojas secas es el principio de una etapa, así lo siento yo.

Después de vivir en Dallas, ¿no te ha influido para lanzarte al inglés?

Volvimos en enero y menos mal que nos ha pillado todo el confinamiento aquí porque ponerse malo en Estados Unidos da bastante miedo. Compuse una canción en 2010 que produjo Paco Salazar también y he hecho otra canción en inglés, pero sin pretensiones.

Pero habrá mejorado…

Me he soltado un poco a base de palos, pero mi idioma de verdad es el español. Con el castellano es con el que me siento a gusto a la hora de elaborar las imágenes la forma de cantar. Aprendí a cantar en castellano, pero tengo una nueva, de hecho, estaba trabajándola hoy, que es en inglés.

Dices que te han entrado muchas ganas de cantar, de bailar… tu casa es una fiesta…

La verdad es que sí. Estamos todos, no contentos por lo que está pasando en el mundo, pero cada uno se evade como puede y nosotros nos hemos puesto la música a tope y nos hemos puesto a bailar y cantar.

Antes tus hijos no eran conscientes de que te dedicabas a la música. Ahora, ¿lo son más?

He conseguido con tanto cantar que musicalmente su oído, el de los dos, haya mejorado muchísimo. Solo con escuchar música en casa y escuchar a su madre cantar todo el día, han mejorado un montón. Creo que ahora van a presumir más de su mamá.

A ver si te van a salir músicos…

(Risas) Ay Dios mío…

Ahora que pareces más centrada en la música, supongo que has tenido que quitarte tiempo de otras cosas que hicieras antes, ¿qué echas de menos?

Ayer le decía al productor, ‘voy a instaurar en mi familia una costumbre. Cada tres meses me voy a quedar una semana sola en casa’. Necesito estar sola en casa por si salen canciones, a lo mejor no sale nada, pero por lo menos tener ese momento de paz, de no tener que cuidar a nadie, no tener que preparar nada para nadie, eso lo echo de menos. Y echo de menos levantarme a las 12 del mediodía. Cuando componía a gusto era cuando no tenía horarios de ningún tipo, ni obligaciones, me lo voy a organizar para tener de vez en cuando mi momento adolescente.

Estuviste un tiempo dedicada al paisajismo y el interiorismo, ¿qué fue de esa faceta?

Sigo como hobbie. Todos los días le dedico un montón de tiempo a ver, imaginar. Siempre ando imaginado casas, jardines y esa parte está muy bien. Lo que no se me da bien es la parte comercial o el trato con el cliente. Se me da mejor cantar y componer y dedicarme un poco al escenario. No hay que forzar las cosas, pero sigue estando ahí y me apasiona.

Fuente: Los40 https://los40.com/los40/2020/10/30/musica/1604055809_931265.html#?ref=rss&format=simple&link=link

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