Portal #1 de los Dominicanos en la Ciudad de New York

Anders Tegnell, el epidemiólogo que inventó el ‘modelo sueco’

11

Cuando en abril pasado un país tras otro empezó a ordenar el confinamiento de sus ciudadanos para hacer frente a la pandemia de coronavirus, Suecia optó por una estrategia radicalmente diferente. Restaurantes, comercios y gimnasios siguieron abiertos y lo mismo ocurrió con escuelas primarias y fronteras. Y en lugar de órdenes y prohibiciones, las autoridades suecas optaron por ofrecer recomendaciones y consejos.

Pronto todas las miradas se posaron en el país escandinavo, cargadas de un asombro en el que se combinaban el horror y la esperanza. Y en un mundo sacudido hasta los cimientos por las duras restricciones impuestas para hacer frente a la pandemia, el hombre detrás de la sorpresiva estrategia, Anders Tegnell, se convirtió rápidamente en una figura internacional.

“La epidemia es una maratón, no un sprint”, la justificó el epidemiólogo en jefe de la agencia de salud pública de Suecia. “Tenemos que aprender a convivir con la enfermedad”, dijo para explicar la falta de medidas más draconianas y, por ende, poco sostenibles. “¿Los otros países? Tal vez necesitan tener un poquito más de hielo en el estómago”, respondió cuando le preguntaron por qué sus vecinos europeos no habían optado por el mismo camino, utilizando una popular expresión sueca para dar a entender que en el resto del mundo se estaban privilegiando las emociones por encima de la evidencia científica.

(Le puede interesar: El misterioso señor Q, entrevista de BOCAS con el alcalde Medellín)

¿Realmente se podían hacer las cosas de otra manera, como aseguraba este experto en enfermedades infecciosas, de 64 años? ¿O estaba Tegnell arriesgando la vida de sus conciudadanos irresponsable e innecesariamente, como sugerían otros epidemiólogos dentro y fuera de Suecia?

Mucho del interés global tenía que ver con la muy buena imagen internacional de Suecia: un país desarrollado y “serio”, en el que las decisiones en materia de salud pública las toman los especialistas, sin ningún tipo de interferencia política. Es decir, la decisión de no ordenar un confinamiento no la estaba tomando Donald Trump, ni Jair Bolsonaro, ni ningún otro político más preocupado por los votos y la economía que por la posible pérdida de vidas humanas, sino un científico respetable. Porque, como cabe esperar del país que entrega los prestigiosos premios Nobel, el actual epidemiólogo en jefe de Suecia tiene unas credenciales impecables y experiencia de primera mano enfrentando epidemias.

En Suecia mantuvimos abiertas las escuelas y estamos contentos porque no hemos visto ninguna consecuencia negativa para la propagación de la enfermedad y tiene consecuencias positivas para los niños

Efectivamente, después de haberse especializado en el Hospital Universitario de Linköping, donde le tocó tratar al primer paciente con una fiebre hemorrágica viral en la historia de Suecia, Tegnell trabajó para la Organización Mundial de la Salud (OMS) en países como Laos y Zaire, donde en 1995 le tocó lidiar directamente con el brote de ébola de Kikwit, en sus palabras, “una tragedia horrible” en la que aprendió valiosas lecciones que está aplicando en la batalla contra la covid-19.

Y cuando en el 2005 fue admitido como miembro de la Real Academia Sueca de Ciencias de la Guerra, lo hizo con un discurso sobre el impacto social de las pandemias. Para ese entonces, este nativo de Upsala ya también había completado una maestría en epidemiología en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, trabajado como experto de la Comisión Europea e ingresado al Instituto Sueco para el Control de Enfermedades Transmisibles, donde lideró varios departamentos hasta que asumió su actual cargo en el 2013. Pero en ese momento nada permitía suponer que siete años más tarde el rostro de Tegnell terminaría siendo uno de los más reconocibles de Suecia, ni mucho menos que algunos de sus compatriotas terminarían tatuándoselo en el cuerpo como un orgulloso símbolo de la forma sueca de hacer las cosas. Porque Tegnell –y su estrategia– han seguido contando con el apoyo de la mayoría de sus compatriotas, incluso cuando el país escandinavo rápidamente empezó a sumar muchos más casos y muertes por covid-19 que sus vecinos.

(¿Le gustaría otra entrevista Bocas?: Maluma, el ‘Pretty Boy’ que conquistó el mundo)

Efectivamente, cuando el 24 de junio pasado, Suecia rompió su récord de más nuevos casos en un día con 1.698, Dinamarca nada más registró 34, Finlandia 11 y Noruega seis, lo que ayuda a entender por qué para entonces esos países ya les habían prohibido la entrada a su territorio a sus vecinos suecos. “Suecia prueba un nuevo estatus: Estado paria”, había titulado The New York Times solo un par de días antes. Para ese entonces, Suecia ya también había sumado 5.388 muertos, por 603 en Dinamarca, 327 en Finlandia y 249 en Noruega, y en términos de fallecidos por millón de habitantes superaba fácilmente incluso a Estados Unidos. Y así, para inicios de julio, el mismo diario estadounidense no dudaba en afirmar que Suecia se había convertido en “una historia aleccionadora para el resto del mundo”.

El experimento parecía haber fracasado, a un costo humano muy alto. Solamente algunos libertarios radicales seguían reivindicando públicamente el “modelo sueco”, a menudo sin comprenderlo correctamente. Tegnell, sin embargo, no modificó su rumbo y siguió insistiendo en que los confinamientos equivalen a “utilizar un martillo para matar una mosca”. Esto le valió duras críticas por parte de la propia OMS e incluso algunas acusaciones de “terco” y “arrogante”, estimuladas tal vez por su estilo franco y directo. Eventualmente, sin embargo, tanto casos como muertes empezaron a bajar en Suecia. Y, durante todo ese tiempo, la mayoría de los suecos también siguió confiando en este hombre de cabello corto que acostumbra comparecer ante las cámaras de televisión vistiendo sencillos sacos y pantalones vaqueros e insiste en que a sus compatriotas se los puede tratar como adultos responsables.

Anderes Tegnell - Revista Bocas

Durante la pandemia, la vida en Suecia siguió normal con algunas restricciones poco invasivas. El epidemmiólogo sueco no es optimista respecto a un regreso cercano a la vida como era antes.

Queremos minimizar la propagación de la enfermedad tanto como sea posible. Y hemos sido capaces de conseguirlo haciendo lo que normalmente hacemos en Suecia: dándole buenos consejos a la gente

A estos, Tegnell les aseguró que el elevado número de muertes –Suecia tiene la quinta tasa de mortalidad per cápita más alta de Europa y 10 veces más muertos que Finlandia y Noruega– no tenía que ver con la falta de confinamiento, sino que había sido el resultado de problemas puntuales con el sistema de residencias de ancianos del país, donde se concentró buena parte de las víctimas. Y también negó que con la misma se estuviera tratando de alcanzar la polémica “inmunidad de rebaño”, aunque reconoció que un mayor porcentaje de población inmune podía ser un subproducto de la misma, que resultaría útil en el largo plazo.

“Evalúenme cuando llegue el otoño”, les pidió también Tegnell a los suecos. Y, precisamente ahora que muchos de los países europeos que impusieron drásticos confinamientos barajan el regreso de algunas restricciones para lidiar con la temida “segunda ola”, Suecia parece estar recogiendo los frutos de su arriesgada apuesta, con uno de los niveles de contagios más bajos del continente.

Aunque, como el mismo Tegnell reconoce en esta entrevista con BOCAS, todavía es muy pronto para emitir un juicio definitivo sobre el “modelo sueco”.

Muchos países de Europa parecen estar a las puertas de nuevos confinamientos, gracias a que los casos de covid-19 están aumentando rápidamente. ¿Cuál es la situación en Suecia?

En Suecia pasamos por un período muy difícil en la primavera, con mucha mortalidad y mucha gente en los hospitales, pero a inicios del verano el número de casos (de covid-19) cayó rápidamente a niveles bastante bajos. Desde entonces, hemos mantenido niveles bastante bajos, de los más bajos de Europa en estos momentos. Tuvimos un pequeño aumento en el último par de semanas, principalmente en el área de Estocolmo, no en el resto del país, pero fue un aumento muy pequeño. Y actualmente no hay presión sobre los hospitales, porque la mayor parte de los nuevos casos son adultos jóvenes que no necesitan hospitalización, lo que significa que la presión sobre el sistema hospitalario también es muy baja. Creo que en estos momentos, en toda Suecia hay unos 20 casos que se están atendiendo en los hospitales.

¿Qué cree usted que explica la diferencia con tantos otros países europeos? ¿Es una cuestión de tiempos o tiene que ver con la forma en la que se han hecho las cosas en Suecia?

Es difícil de saber. Por supuesto puede ser una cuestión de tiempos, porque en Suecia la reducción de casos se dio un poco más tarde que en muchos de esos países. Al mismo tiempo, en Suecia nunca hubo un confinamiento total y luego una reapertura: siempre hemos mantenido las mismas restricciones y las mismas recomendaciones. Y creo que por eso estamos bastante confiados en que podemos mantener los contagios al nivel actual, tal vez con algunos repuntes puntuales de vez en cuando. Pero realmente esperamos mantener las cosas a este nivel durante el otoño y el invierno.

Que nunca se haya ordenado un confinamiento es una de las cosas que más han llamado la atención del llamado “modelo sueco”. ¿Cuál es la lógica de una decisión aparentemente tan riesgosa?

La lógica es que queremos conseguir lo que todo el mundo quiere conseguir: tratar de minimizar la propagación de la enfermedad tanto como sea posible y mantener nuestro sistema de salud funcionando y atendiendo tanto los casos de covid como otras necesidades. Y hemos sido capaces de conseguirlo haciendo lo que normalmente hacemos en Suecia: dándole buenos consejos a la gente e imponiendo restricciones en los lugares de alto riesgo, como restaurantes, grandes concentraciones de personas, etc. Con esas medidas hemos podido mantener el buen funcionamiento de nuestro sistema hospitalario. En los hospitales suecos siempre ha habido camas disponibles, siempre ha habido camas en las unidades de cuidados intensivos listas para atender a los pacientes con covid-19. Todo eso ha funcionado razonablemente bien durante todo este período.

(Le recomendamos la entrevista Bocas con la escritora Mariana Enriquez, ‘el Cien años de soledad’ más gay’)

¿Y cree usted que ese enfoque también habría funcionado en otros países, o hay una serie de precondiciones, presentes en Suecia, que son necesarias para que funcione? Estoy pensando en ciudadanos informados y con un alto sentido de responsabilidad individual, dispuestos a seguir los consejos de instituciones en las que confían; un buen sistema de rastreo…

Todo país necesita adaptar las restricciones y posibles medidas a sus propias circunstancias. Eso es necesario en Colombia, en Suecia, en todos lados. Y nosotros muy claramente nos adaptamos a la forma sueca de hacer las cosas. Al mismo tiempo, sin embargo, hay muchas cosas que podemos aprender los unos de los otros. En Suecia, por ejemplo, siempre mantuvimos abiertas las escuelas y estamos muy contentos con eso, porque no hemos visto ninguna consecuencia negativa para la propagación de la enfermedad y tiene consecuencias muy positivas para los niños. Entonces, creo que hay cosas que otros países pueden aprender de la forma en la que los suecos hemos hecho las cosas, así como hay cosas que Suecia puede aprender de otros países.

Hay países, como Nicaragua, que han citado el “modelo sueco” para justificar la total falta de restricciones y muchos lo utilizan de ejemplo para pedir un rápido regreso a la normalidad, pero por lo que usted dice, eso no es exactamente lo que pasa en Suecia…

Para nada. Hubo una investigación bastante grande en varios países europeos en la que se le preguntó a la gente qué tanto había cambiado su estilo de vida, y los suecos fueron los que dijeron que lo habían cambiado más. Y cuando preguntaron por el cumplimiento de las reglas y regulaciones vigentes, el 89 por ciento de los suecos dijo seguir las reglas y recomendaciones. ¡Y tenemos muchas reglas y recomendaciones! Por ejemplo, los restaurantes ya no pueden ofrecer servicio en el bar y están legalmente obligados a evitar aglomeraciones; si hay demasiada gente en un restaurante se puede cerrar. El máximo de personas que se pueden reunir es de 50, lo que significa que muchas actividades culturales y deportivas se han suspendido. Los viajes se han restringido mucho, la gente está viajando mucho menos que antes. Es decir, la vida en Suecia actualmente es muy diferente a la que teníamos antes, como también sucede en muchos otros países.

Hemos tenido el apoyo de la población, de los políticos y de buena parte de la academia, que coinciden en que hemos hecho lo mejor que se podía hacer en una situación bastante difícil

(Además, la entrevista exclusiva de Bocas con Arnold Schwarzenegger)

Aun así, también hay indicadores que parecieran sugerir que el modelo sueco ha resultado bastante costoso en vidas humanas: está entre los 5 primeros de Europa en muertes per cápita y ha tenido entre 5 y 10 veces más muertos por covid-19 que sus vecinos escandinavos, que sí ordenaron un confinamiento. Pero usted ha dicho que ese no fue el problema…

No, porque hay muchos países que sí ordenaron confinamientos, como Reino Unido, Holanda, Bélgica, Francia, que también tuvieron serios problemas con sus residencias de ancianos, que fue donde se concentraron muchas de esas muertes. Ese tipo de instituciones son muy vulnerables, están muy expuestas a la propagación de la enfermedad, y cuando esta llega a este tipo de lugares es bastante probable que la gente que vive ahí muera por su causa, lo que no ocurre con los jóvenes. Entonces, no tiene que ver con la falta de una cuarentena. Por otro lado, la propagación de la enfermedad ha sido muy diferente en los países escandinavos, y en el caso de Suecia se ha propagado de una forma mucho más similar a Reino Unido, Holanda o Bélgica, lo que explica que nuestras tasas de mortalidad también sean parecidas a las de esos países. También hemos logrado mejorar muchísimo la situación en las residencias de ancianos y los casos en estos hogares llevan meses prácticamente en cero y la mortalidad también se redujo más rápidamente que en otros lados. Y para mí, esa es una clara señal de que el problema no tenía que ver con la estrategia general, sino con problemas específicos que teníamos que corregir en las residencias de ancianos.

¿Y alguna vez dudó de su estrategia? Por ejemplo, en junio, cuando Suecia tenía muchísimos más casos que sus vecinos y estos les cerraron las fronteras y The New York Times decía que se habían convertido en un “Estado paria”.

Creo que todos los que hemos tenido que lidiar con esto hemos tenido dudas, todo el tiempo, porque es una situación muy difícil. Ninguno había tenido que lidiar con esta enfermedad y una pandemia como esta, entonces claro que uno se pregunta si hay algo que pueda mejorar. Y hemos cambiado y mejorado muchas cosas. Al mismo tiempo, uno de los principales objetivos que nos planteamos fue mantener funcionando nuestro sistema de salud, y nuestro sistema de salud se ha mantenido funcionando y ha hecho cosas fantásticas. Han tenido que cambiar su forma de operar, pero han atendido muy bien a todos los pacientes; la calidad de la atención en Suecia ha sido muy alta durante todo este tiempo y los pacientes con problemas crónicos no han dejado de ser atendidos. Y mientras esto siga así, no tenemos razones para preocuparnos. Al mismo tiempo, siempre hemos tenido el apoyo de la población, de los políticos y de buena parte de la academia, que coinciden en que hemos hecho lo mejor que se podía hacer en una situación bastante difícil.

¿Cuándo cree usted que sabremos a ciencia cierta cuál fue el enfoque más efectivo?

Es una pregunta difícil, pero creo que nos va a tomar años, porque hay muchísimos aspectos diferentes a tomar en cuenta, además está el factor tiempo y también hay que ver qué pasa a largo plazo con posibles tratamientos y vacunas. Pero tal vez dentro de unos años nos vamos a poder sentar y hacer evaluaciones más cuidadosas sobre lo que funcionó y lo que no funcionó. Y creo que lo que vamos a encontrar es que hay partes que funcionaron bien o muy bien y otras que no lo hicieron tanto. Y nos vamos a dar cuenta de que mucho depende del contexto, que uno realmente necesita adaptar su respuesta a la situación local.

¿Y cuándo cree usted que podremos dejar de preocuparnos por la covid-19 y las cosas volverán a la normalidad, por ponerlo de alguna manera?

Si es que volvemos a la normalidad… Nunca es fácil predecir qué va a pasar, pero creo que va a tomar mucho tiempo. Una parte va a depender de qué tan efectiva es la vacuna y qué tan rápidamente se puede vacunar a suficiente gente como para que esto haga una diferencia. Pero estoy seguro de que estamos hablando de cuando menos un año, tal vez año y medio, incluso un poco más

¿Y debemos prepararnos para más pandemias como esta o esto es algo que se vive solo una vez en una generación

Ya hemos pasado por otras pandemias. Yo no las recuerdo bien a todas, pero en lo que yo llevo vivo, hemos pasado por la gripe asiática, la gripe de Hong Kong y la gripe porcina, por lo que esta sería la cuarta…

Pero ninguna fue tan disruptiva como esta…

No, pero si uno toma la gripe asiática, o la gripe de Hong Kong, más personas murieron por esas pandemias que las que han muerto por la pandemia de covid-19 hasta el momento, aunque obviamente no sabemos cuál va a ser el saldo final de esta última. Por lo demás, la disrupción se ha debido, en no poca medida, a las muy estrictas medidas que se han tomado en muchos países. Y aún está por verse si esas fueron las medidas correctas y si el sacrificio realmente valió la pena.

Para terminar: sé que a usted no le gusta decirles qué hacer a gobiernos de otros países, pero ¿qué consejos le daría a la gente? ¿Qué podemos hacer a nivel individual para ayudar a detener la pandemia?

Creo que las recomendaciones que hemos estado dando en Suecia son buenas y pueden funcionar en cualquier país. Lo primero es quédate en casa si estás enfermo. Por muy pocos síntomas que tengas, quédate en casa por al menos un par de días. Si te puedes hacer un test de covid-19, hazlo, pero si estás enfermo no salgas a la calle y no te reúnas con otra gente. Mantén la distancia y evita multitudes y grandes concentraciones de gente. Y evita encontrarte de cerca con tus parientes más viejos. Esos son los tres consejos básicos que damos en Suecia. Y, claro, además de eso, la higiene de las manos. Lavarse las manos también es importante.

¿Y el uso de mascarillas no se recomienda?

No en la situación que tenemos actualmente en Suecia. Las mascarillas pueden ser un complemento útil si uno no puede evitar multitudes y ese tipo de cosas. Pero creo que las medidas que hemos dispuesto en Suecia funcionan muy bien: son sostenibles, no cuestan mucho, han funcionado muy bien en el contexto sueco y creo que también lo harían en muchos otros países.

* * *

Gracias por leernos.
Le queremos recomendar otra de nuestras entrevistas: Una madre de Soacha)

POR: ARTURO WALLACE
FOTOS: LENA KATARINA JOHANSSON Y EFE
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 99. OCTUBRE – NOVIEMBRE 2020

Fuente: ElTiempo https://www.eltiempo.com/cultura/anders-tegnell-el-epidemiologo-que-invento-el-modelo-sueco-entrevista-bocas-545598

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: