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Los insultos de Erdogan a Macron: gasolina para la hoguera de las relaciones UE-Turquía

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26/10/2020 17:54Actualizado: 26/10/2020 18:36

Los roces entre Ankara y París son continuos. Recep Tayyip Erdogan, presidente turco, y Emmanuel Macron, presidente francés, tienen una mala relación y una rivalidad conocida y extendida. Cada poco tiempo chocan, inflaman el lenguaje y se amenazan. Pero esta vez es diferente y la situación ha saltado las fronteras nacionales y se trata ya de un choque con dimensiones internacionales. Y todo ha ocurrido en las últimas horas, después de que Erdogan pusiera en duda la “salud mental” del mandatario galo.

Las declaraciones de Erdogan no son especialmente sorprendentes porque acostumbra a insultar y a utilizar un lenguaje muy agresivo, y sin embargo han provocado que París llame a consultas a su embajador en Turquía. La razón es el contexto. El líder turco ha atacado a Macron con un telón de fondo muy concreto: una estrategia desvelada a principios de mes, cuando el presidente francés anunció que su Gobierno se disponía a luchar contra el “separatismo islámico”, asegurando que los seis millones de musulmanes franceses corrían el riesgo de vivir en una sociedad paralela a la francesa en la que la laicidad está en el centro de todo, poniendo el énfasis en la educación, y también en el control a los imanes pagados por potencias extranjeras, algo que afecta directamente a Ankara.

Esa estrategia se ha redoblado en los últimos días tras la decapitación del profesor Samuel Paty por parte de un joven de origen checheno, días después de que el maestro mostrara en clase las famosas caricaturas de Mahoma publicadas por Charlie Hebdo, que provocaron en 2015 un ataque terrorista contra la redacción del semanario satírico francés en el que fueron asesinadas 12 personas. Un linchamiento público que comenzó por el padre de uno de los alumnos acabó en el ataque terrorista que costó la vida a Paty.

Imagen del funeral de Estado por Samuel Paty en París. (Reuters)Imagen del funeral de Estado por Samuel Paty en París. (Reuters)
Imagen del funeral de Estado por Samuel Paty en París. (Reuters)

Hace solo unas semanas que los líderes europeos convencieron a Chipre de que cesara en su exigencia de aplicar medidas contra Ankara por sus exploraciones petrolíferas y gasísticas en aguas chipriotas y griegas como parte de la campaña expansionista turca en el Mediterráneo Oriental. Los Veintisiete lograron convencer a Nicosia a cambio de revisar la posibilidad de establecer sanciones más adelante. Pero por el momento había una oferta a Turquía: una mano tendida para construir una agenda positiva. En Bruselas y muchas otras capitales estas últimas horas demuestran que Erdogan no tiene intención de construir dicha agenda con la Unión.

La reacción europea ha sido rápida. Macron ha recibido el apoyo europeo, y ahora algunos esperan que el asunto pueda llegar a abordarse durante un Consejo Europeo telemático que tendrá lugar este jueves y que, a priori, va a dedicarse a la coordinación y reforzamiento de la lucha contra la pandemia del coronavirus, que está volviendo a azotar a la Unión Europea.

Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, aseguró anoche que Turquía, en vez de escoger una “agenda positiva” con la UE, ha elegido “provocaciones, acciones unilaterales en el Mediterráneo y ahora insultos”. “Es intolerable. Respecto a Europa y a sus Estados miembros”, escribió el belga, que resumió en su mensaje las diversas crisis que enfrentan en estos momentos a los Veintisiete con Ankara.

Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, ha pedido a Erdogan que “detenga esta peligrosa espiral de confrontación”. Y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, lanzó también un mensaje mostrando su apoyo a Macron: “Estamos al lado de Francia tras el ataque terrorista que mató a Samuel Paty”.

Por su parte, Sebastian Kurz, primer ministro de Austria, también ha señalado que condena “los insultos del presidente Erdogan”, que ha hecho que Ankara esté “más lejos de la UE” y que se haya alejado “de nuestros valores comunes”. Mark Rutte, primer ministro de Países Bajos, ha subrayado que las palabras del dirigente turco son “inaceptables” y ha mostrado su apoyo “a los valores colectivos de la Unión Europea. Por la libertad de expresión y contra el extremismo y el radicalismo”.

En el mundo islámico también hay ecos de este enfrentamiento, pero justo en dirección contraria. Catar, Kuwait o Irán han reaccionado criticando a Macron, algo que también ha hecho Marruecos, cuyo ministerio de Asuntos Exteriores considera la publicación de viñetas de Mahoma una “provocación”.

Una trabajadora de la Comisión Europea sitúa una bandera turca junto a una europea antes de una visita de un cargo turco al Ejecutivo comunitario. (Reuters)Una trabajadora de la Comisión Europea sitúa una bandera turca junto a una europea antes de una visita de un cargo turco al Ejecutivo comunitario. (Reuters)
Una trabajadora de la Comisión Europea sitúa una bandera turca junto a una europea antes de una visita de un cargo turco al Ejecutivo comunitario. (Reuters)

La estrategia del Gobierno

El Gobierno francés tiene ahora como una de sus principales prioridades su batalla contra el terrorismo islámico y contra lo que el Ejecutivo ha calificado como “separatismo islámico”, con prácticamente todos los partidos, de izquierda a derecha, apoyando una mayor dureza por parte del Elíseo.

Los críticos con la estrategia de Macron aseguran que se trata de una pirueta electoral con el objetivo de captar a votantes dudosos que pudieran decantarse por la candidatura de la extrema derecha en las futuras elecciones presidenciales de 2022. Por ahora Macron no cambia el rumbo de su discurso. “Respetamos todas las diferencias en un espíritu de paz. No aceptaremos jamás los discursos del odio y defenderemos el debate razonable. Nuestra historia es una de lucha contra tiranías y fanatismos. Continuaremos”, escribió el domingo en la red social Twitter.

Pero Erdogan tiene pocas razones para frenar sus ataques. Ankara lleva meses quejándose de que la UE no le trata como es debido, y aunque Bruselas y los Veintisiete se han mostrado dispuestos a sentarse a negociar, el presidente turco mantiene un discurso que tiene como objetivo seguir cimentando su base electoral y lograr un liderazgo internacional en el mundo islámico. El líder turco también ha pedido boicotear los productos franceses.

Para Francia este roce con Turquía no trata tanto sobre un insulto personal de Erdogan contra el presidente galo, sino de la ausencia de condena por el asesinato de Paty. El asunto ha saltado ya, en algunas esferas, a ser un debate sobre la estrategia del Gobierno de Macron contra ese “separatismo islámico” del que habla el presidente francés. Heiko Maas, ministro de Asuntos Exteriores alemán, ha criticado “mezclar cosas”, asegurando que “hay millones de ciudadanos” musulmanes y que solamente se busca luchar “contra los islamistas violentos y asesinos”. “Cualquiera que equipare este verdadero problema con el racismo y la islamofobia está actuando de manera irresponsable”, ha asegurado Maas.

Fuente: El Confidencial https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2020-10-26/insultos-erdogan-macron-gasolina-hoguera-relaciones-ue-turquia_2806620/

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