Portal #1 de los Dominicanos en la Ciudad de New York

‘La pandemia aportó ocho puntos adicionales a la tasa de desempleo’

3

Que el país haya bajado sus niveles de desempleo al 16,8 por ciento en agosto y recuperado 3,15 millones de puestos perdidos desde que comenzaron las restricciones para contener la pandemia constituye un signo más que alentador para la economía del país.

Sin embargo, Juan Daniel Oviedo, director del Dane, llama la atención sobre los problemas complejos que están tras la tasa nacional de desempleo reportada esta semana.

(Lea también: Así ha sido la recuperación de los empleos formales en el país).

“Se trata –señala Oviedo– del desempleo de personas con bajos niveles educativos; en su mayoría mujeres y jóvenes que venían de trabajar en unidades económicas pequeñas, muy afectadas por la crisis, y que estaban concentradas en los pequeños municipios del país. Todos ellos están expuestos a la informalidad y seguramente van a caer en la pobreza”.

Pese a eso, el director del Dane se muestra confiado frente al abordaje que desde el Gobierno se dé, a través de la Misión de Empleo, a lo que él denomina “el portafolio de problemas del mercado laboral nacional”.

Aunque no se atreve a hacer proyecciones sobre la recuperación económica del país, tiene claro que otra cuarentena estricta podría ser perjudicial, dados los serios problemas que tendrían las empresas para detener sus actividades: “En esas circunstancias, ¿qué puede pasar si se vuelve a parar el carro? No sé si vuelva a andar”, dice Oviedo, en entrevista.(Le recomendamos: En cuatro meses se recuperaron más de tres millones de empleos).

De los indicadores analizados por el Dane, ¿cuál le inquieta más?

Desde mediados del 2015 traíamos unas preocupaciones importantes en torno a dificultades del mercado laboral que se manifestaron de manera significativa en el 2019, cuando la tasa de desempleo pasó del 9,7 a cerca del 10,5 por ciento. El empleo venía señalando deterioros en los pequeños municipios. De los 170.000 ocupados menos registrados el año pasado, 146.000 se concentraron allí.

Pero la economía estaba creciendo a buen ritmo…

Teníamos una economía que estaba creciendo a partir de un consumo interno altamente concentrado en las principales ciudades del país, pero en esos pequeños municipios estábamos viendo un deterioro muy importante del mercado laboral.(Vea también: Claves para conseguir trabajo durante la pandemia).

¿De qué sectores salieron esos ocupados en los municipios pequeños?

De las actividades de transporte, almacenamiento, comercio y agropecuarias; en estas dos últimas se presentó la contracción más importante. Una de las causas del deterioro del comercio en esas zonas vino dada por la aparición de las tiendas de descuento, que desplazaron a los supermercados y negocios de alimentos y víveres más pequeños que se surtían en las ciudades más grandes, redistribuían y aprovechaban el margen de comercialización.

¿Por qué la pandemia afectó más a las ciudades?

Bogotá y los centros urbanos de Valle del Cauca, Antioquia, Bolívar y Atlántico han puesto las tasas de mortalidad más altas por covid-19; todos ellos tienen vocación manufacturera y las restricciones llegaron cuando el sector estaba creciendo significativamente junto con el de comercio. Teníamos una demanda interna activada por el optimismo de haber tenido un crecimiento del 3,3 por ciento en la economía.

¿Cuál ha sido hasta ahora el efecto de las restricciones y confinamientos generados por la pandemia?

Cuando miramos el promedio general de las seis ‘fotos’ tomadas entre marzo y agosto encontramos que la pandemia sumó 8 puntos a la tasa nacional de desempleo y casi 11,5 en las 13 principales ciudades; nos dejó con 3,8 millones de ocupados menos, con 1,5 millones de desempleados más y con 2,7 millones de inactivos más.(Le puede interesar: Ventas del comercio minorista y de vehículos bajaron 12,4 % en julio).

¿Cuáles son los rasgos de la porción del mercado laboral más afectado por la crisis?

Las actividades de comercio suelen vincular a personas con bajo capital humano. La población ocupada redujo específicamente los perfiles con los niveles educativos más bajos. Tras analizar los 18,3 millones de ocupados con los que el país sale de las restricciones más severas vemos una fuerte reducción de ocupados con niveles educativos de cero a medio, que antes estaban en comercios, restaurantes y hoteles, por ejemplo. En esos sectores, que sufrieron cierres y afectaciones importantes, la demanda no va a reaccionar de un día para otro, de modo que no vinculará de nuevo a estas personas pronto.

¿Qué tan vulnerables son estas personas?

Esa población de bajo nivel educativo, que vive en pequeños municipios del país, buena parte mujeres, buena parte jóvenes, y que están laborando en unidades económicas pequeñas, automáticamente están más propensas a ser más pobres.

¿Migrarán a la informalidad?

La economía de calle es una alternativa en momentos de crisis para estas personas, con un aspecto preocupante, que señala el Banco Mundial: cuando hay estrés económico, el mercado informal recibe a la gente, pero la mantiene atrapada incluso cuando la economía empieza a crecer. La gente que logra salir adelante en ese estado se siente cómoda con la situación y sin tener que pagar impuestos o aportar a la seguridad social.(Lea también: Colombia, con la tasa de desempleo más alta entre países de la Ocde).

¿Qué se puede hacer al respecto?

Será necesario que estas personas ingresen a programas de formación para que reorienten sus competencias y se vuelvan empleables en las actividades que definirán el motor de crecimiento de la economía. Además, la estrategia de formalización se vuelve fundamental. Eso permitiría que haya pequeñas unidades económicas sanas en las que puedan participar más mujeres y jóvenes, que contribuyan a la seguridad social. Esto impactaría también a los pequeños municipios del país.

¿Por qué el desempleo golpeó más a las mujeres?

Dos terceras partes de las mujeres ocupadas que tenía el país el año pasado estaban en el comercio minorista, restaurantes, hoteles, servicios personales (como peluquerías y estéticas), servicios de salud, eran profesoras o asistentes del sistema educativo, que son los sectores que más rápidamente cerraron por la pandemia.

¿Qué otros factores explican la brecha de género laboral?

El cultural: vivimos en un país en el que más del 60 por ciento de los hombres y las mujeres creen que la mujer es mejor haciendo oficio que el hombre, y cerca del 50 por ciento de la gente cree que la mujer está para cuidar los hijos y el hombre, para buscar el sustento. Estos estereotipos tienen una línea que entra al sistema educativo. Hay un sesgo en la orientación que se da a las niñas en términos de formación, que las empuja a estudiar solo unas disciplinas. También persisten los sesgos entre empleadores, que prefieren contratar a hombres que a mujeres.(Le puede interesar: Aumenta el número de jóvenes que no trabajan ni estudian).

¿De qué tipo son los 3,15 millones de empleos que se recuperaron entre abril y agosto?

Principalmente de las actividades de comercio, alojamiento y servicios de comida, y artísticas, de entretenimiento y empleo doméstico, que han ido llamando paulatinamente a la gente a la ocupación, después de los golpes de abril y julio. También hubo una rápida recuperación del empleo en construcción y en el sector manufacturero, aunque no en la misma velocidad. En agosto también hubo buenas noticias para el sector agropecuario. Por ejemplo, al cruzar las cifras mensuales de pérdida de ocupados con las arrojadas por el promedio de los meses analizados (marzo a agosto) encontramos que cerca de 246.000 personas que en abril salieron del comercio minorista reingresaron al mercado laboral. En cuanto a actividades de alojamiento y servicios de comida, 265.000 personas recuperaron sus empleos en este sector. Frente a las actividades artísticas y de entretenimiento, 188.000 personas retornaron a su ocupación.

¿Dentro de las ocupaciones recuperadas están los cuenta propia?

No olvidemos que la parálisis fue inducida para contener el coronavirus, y en la medida en que se fueron levantando esas restricciones, la gente fue retornando a esas actividades muy cercanas a la informalidad, como el empleo doméstico, los restaurantes, el entretenimiento y los negocios pequeños. Por eso estamos viendo que la contracción del personal ocupado del país se concentra más que proporcionalmente en los trabajadores particulares, los que tienen el empleo más formal.

¿Qué sectores pueden jalonar la recuperación?

El sector agropecuario está dando luces muy importantes. El de la construcción aportará crecimiento cuando puedan empezar a ejecutarse nuevos proyectos (lo que ocurrirá una vez se evacue el inventario inmobiliario vía subsidios de vivienda no VIS). Las obras civiles ya dan señales de recuperación que incluyen generación de empleo formal; también la manufactura, que tiene un potencial importante, y la agroindustria.

¿Y el comercio?

Cuando veo las estadísticas del Pulso Social, y solo el 7,2 por ciento de los jefes y jefas de hogar creen que van a comprar un carro o que apenas el 9 por ciento piensa invertir en una casa, siento que en las actividades de comercio puede haber todavía dificultades y que se va a necesitar política pública para estimular la demanda. Ahora, los índices de confianza del consumidor (Dane) y de Confianza Empresarial (Fedesarrollo) fueron positivos en agosto. Esa es una buena señal.

¿Estaría el país en capacidad de soportar otra cuarentena estricta?

El Registro Estadístico de Relaciones Laborales muestra que los empleadores ya agotaron la posibilidad de enviar a vacaciones a sus trabajadores, a licencias no remuneradas o de suspender sus contratos, en caso de que deban parar actividades; además, el Pulso Empresarial nos muestra a casi dos terceras partes de los empresarios preocupados por el flujo de caja. En esas circunstancias, ¿qué puede pasar si se vuelve a parar el carro? No sé si vuelva a andar… Por eso hay que insistirle a la gente en el autocuidado, en la importancia de no relajarse. Preocupa que, según el Pulso Social, el 33 por ciento de la gente dice que no le importa contagiarse de covid-19.

La pandemia también trajo distintas afectaciones a los hogares. ¿Cuál le llama la atención?

Casi el 38 por ciento de las mujeres siguen sintiéndose sobrecargadas con las tareas del hogar; en agosto, aquellas que tenían empleo también dedicaban, con respecto a agosto del 2019, una hora más a las labores domésticas y acompañando a sus hijos en clases virtuales. El sistema educativo tiene que abrir, sí o sí. Hay que buscar la forma de resolver estas cosas o vamos a perpetuar esas brechas en contra de las mujeres en el mercado laboral.

SONIA PERILLA SANTAMARÍA
Economía y Negocios

Fuente: El Tiempo https://www.eltiempo.com/economia/sectores/desempleo-en-colombia-coronavirus-aporto-ocho-puntos-adicionales-a-la-tasa-541391

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: