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El mundo perfila su retorno a la senda del crecimiento

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No se puede negar que la crisis que generó el coronavirus ha supuesto la mayor caída para la economía mundial, al menos, desde la Gran Depresión de 1930. No obstante, son algunas las señales que empiezan a invitar al optimismo y muestran que el PIB global ya está cerca de retomar una senda positiva.

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Sin ir más lejos, las últimas previsiones que se han ido conociendo muestran que la recesión que se esperaba para este 2020 sería menor a la que se preveía previamente.

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Tal como indican los pronósticos actualizados de la Ocde, que se conocieron la semana pasada, la economía mundial presentaría una caída de 4,5% este año, lo que supone una mejora de 1,5 puntos porcentuales (pps) respecto a la previsión que emitió en junio.

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Y esta mejora en las previsiones se extiende entre la mayoría de grandes economías. Estados Unidos caería 3,8% este año, lo que supone una mejora de 3,5 pps frente al dato anterior, mientras que China terminará en positivo con un crecimiento de 1,8%, con una diferencia de 4,5 pps. Europa también mejoró 1,5 pps su cifra.

De igual forma, el dato en cuanto al avance de 2021, si bien es 0,2 pps menor al que se vio en los pronósticos anteriores, muestra un crecimiento de 5% para la economía mundial, con alzas de 4% en Estados Unidos o de 8% en China, por lo que al menos el próximo año estaría confirmada la vuelta a la senda del crecimiento.

Y lo mismo ocurre con el FMI, pues a falta de la actualización de sus cifras en el nuevo outlook que publicará a mediados de octubre, la institución espera una caída de 3% a nivel mundial en el 2020, y un repunte de 5,8% el próximo año.

Y, de hecho, en los últimos días se han ido recopilando noticias positivas en varias partes del mundo. El banco central alemán dijo este miércoles que la recuperación en el país es evidente en el tercer trimestre, al tiempo que tanto los gobiernos Alemania como Francia recortaron su previsión de caída.

Y no solo en el crecimiento económico se ve esta tendencia. Una prueba de ello es el desempleo en Estados Unidos, que aunque al principio de la crisis se llegó a estimar que llegaría al 20%, alcanzó a subir al 14,7% en abril, y desde entonces fue mejorando mes a mes hasta el dato de 8,4% de agosto, por lo que el impacto será mucho menor.

Asimismo, los índices de producción industrial y de servicios de regiones como Estados Unidos y Europa encadenan varios meses de mejora, que si bien es aún lenta, muestra una reapertura gradual de las actividades de las fábricas y otros sectores fundamentales. El comercio mundial, que se esperaba que podía caer hasta 32% este año, también registra desde julio un avance mayor de lo que se había previsto.

“Claramente, hoy se puede decir que el fondo de la crisis ya se tocó en marzo y abril, y de aquí en adelante se espera una recuperación que irá al ritmo de la reapertura a nivel mundial.
Y no solo en el crecimiento económico ya se está viendo esta mejora, sino que cuando se miran indicadores líderes como la demanda de energía, los datos de movilidad de Google, la producción industrial, las ventas al por menor o incluso la contaminación, entre otros, se aprecia que las cifras son menos negativas. Siempre es más fácil destruir que crear, y la recuperación será lenta, pero ya se va en esa dirección”, explica Juan David Ballén, director de estudios económicos de Casa de Bolsa.

Y hay otro indicador claro que muestra las mejores previsiones para el futuro de la economía mundial: la recuperación que se ha visto en los mercados financieros de todo el mundo.

“La volatilidad e incertidumbre que se vio en marzo y abril se acabó, y tras eso las acciones dejaron de caer y se recuperaron. Y lo mismo ocurre con el descenso del precio del dólar. Estos dos indicadores reflejan una mayor calma en el mercado y expectativas más positivas hacia delante”, señala Ballén.

Y así ha sido en los últimos meses. Por tomar el ejemplo de Wall Street, aunque en los últimos días ha habido retrocesos por los rebrotes en varias partes del mundo, la tendencia desde abril ha sido al alza, tanto así que los índices S&P y el tecnológico Nasdaq recuperaron todo lo perdido durante la pandemia hace casi un mes, y desde entonces han registrado varios récords históricos.

Si se revisa el comportamiento de los últimos 12 meses, el Dow Jones registra un alza de alrededor de 1%, el S&P500 de 10% y el Nasdaq supera una revalorización del 30%. Varias empresas como Apple, Tesla o Facebook, entre otras tecnológicas, también han seguido incrementando su valor bursátil y sus ganancias durante 2020 hasta nuevos máximos.

EFECTOS PERMANENTES

Pero como afirman los expertos, no solo cabe destacar los aspectos positivos que ya se ven en cuanto a la recuperación económica, sino los efectos positivos permanentes que se podrán aprovechar en el futuro.

De acuerdo con Jorge Restrepo, profesor de economía de la U. Javeriana, “es muy importante destacar que la reorganización que ha generado este choque va a ser clave en la mejora de la capacidad de los países para competir. Se puede esperar que economías como la de Alemania, o incluso Uruguay y Colombia, que lograron menores niveles de mortalidad y no llegar a copar su capacidad clínica, podrían salir beneficiados de la pandemia”.

Y esto se traduce también en mejoras en la productividad empresarial, gracias a los avances que se han registrado en el uso de tecnologías digitales para el trabajo, o el uso de estas en industrias como el comercio o la bancarización, entre muchos otros.

Fuente: Portafolio

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