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Gran coalición histórica en Irlanda: todo vale para apartar a los nacionalistas del poder

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27/06/2020 05:00

Irlanda inicia una nueva era. Por primera vez en la historia de la república, el Fine Gael y Fianna Fáil, los partidos que se habían ido alternando el poder desde que el Tigre Celta se independizara del Reino Unido en 1921, formarán una gran coalición, junto con los Verdes. Ha sido el Sinn Fein —el que fuera brazo político del ya inactivo IRA— el que ha obrado el insólito “milagro”. Los nacionalistas se convirtieron en los grandes protagonistas de las elecciones del pasado mes de febrero, las primeras en el mundo pos-Brexit, rompiendo con el bipartidismo que había reinado en el último siglo.

La filas de Mary Lou McDonald —quien tomó las riendas del partido en 2018 en sustitución del histórico Gerry Adams— fueron las primeras sorprendidas con el apoyo recibido. No en vano, se presentaron con poco más de 40 candidatos, frente a los más de 80 que tenían los partidos mayoritarios. Con todo, los 37 escaños conseguidos no fueron suficientes para formar Gobierno.

Tras cuatro meses de intensas negociaciones, los aparentes rivales históricos Fine Gael —centroderecha democristiano—, del actual Taoiseach Leo Varadkar, —que se hizo con 35 asientos—, y el Fianna Fáil —centro—, liderado por Micheál Martin, —que cosechó 38—, han acordado un pacto entendible solo bajo la excepcionalidad de las circunstancias. ¿Se cierra, por tanto, la puerta a la unificación con la provincia británica de Irlanda del Norte? Esta era al fin y al cabo la posibilidad que ganaba más fuerza si el Sinn Féin hubiera logrado acceder al poder.

Vayamos por partes. La incertidumbre para cerrar la gran coalición ha durado hasta el último momento, debido a las grandes reticencias del tercero en discordia, los Verdes. Los líderes de los tres partidos llegaron a un acuerdo el pasado 15 de junio, pero las bases tenían que ratificar el programa. Los Verdes de Eamon Ryan requerían la aprobación por dos tercios de sus miembros, tanto de la república como de Irlanda del Norte, y la responsable de la formación en la provincia británica, Clare Bailey, pidió a los suyos que votaran en contra.

Ben Tonra, profesor de Políticas y Relaciones Internacionales del University College de Dublín, asegura que “en los últimos años, los afiliados de los Verdes se han convertido en cada vez más de izquierdas y más radicales, por lo que la idea de gobernar con formaciones de centro derecha no era atractiva para ellos”. “Además, la última experiencia de coalición con Fianna Fáil, entre 2007 y 2011 [con la gran crisis financiera] no salió demasiado bien y luego fueron fuertemente castigados en las urnas”, detalla a El Confidencial. En cualquier caso, el viernes por la noche dieron finalmente su consentimiento, aunque algo ajustado.

El primer ministro irlandés Leo Varadkar. (Foto: Reuters)El primer ministro irlandés Leo Varadkar. (Foto: Reuters)
El primer ministro irlandés Leo Varadkar. (Foto: Reuters)

Si el intento de coalición hubiera sido fallido, los irlandeses seguramente habrían tenido que acudir de nuevo a las urnas, un escenario que, francamente, no desagradaba por completo al actual primer ministro. Durante la pandemia del coronavirus, la popularidad de Varadkar ha crecido considerablemente. Decidió volver a registrarse como médico, atendiendo a la llamada del Servicio Ejecutivo de Salud de Irlanda (HSE), y como político su gestión ha conseguido el respeto de un país de alrededor de cinco millones de habitantes donde el virus se ha cobrado la vida de algo más de 1.700 personas.

Intercambio a mitad de legislatura

Con todo, bajo los términos del acuerdo de coalición, Varadkar pasará el testigo ahora a Micheál Martin —Fianna Fáil—. Han pacto intercambiarse de nuevo el cargo a mitad de la legislatura. “Sin duda alguna va a ser un experimento interesante de ver”, asegura el profesor Tonra.

El experto explica que en cuanto a medidas políticas, las dos grandes formaciones siempre han llevado programas similares. “En este aspecto no van a tener problemas para gobernar juntas, el gran reto para ellas es si serán capaces de mantener sus diferencias de identidad. Esto será clave porque, de otra manera, el electorado considerará que ya no es necesario tener a dos partidos distintos de centro, bastaría con uno, por lo que saldrían ganando las formaciones minoritarias que, hasta ahora, han estado en la oposición”, recalca.

Lo cierto es que, por mucho que el Fine Gael se presente como centroderecha y el Fianna Fáil como centroizquierda, en la actualidad apenas hay diferencias entre ellas. Sin embargo, sus inicios se remontan a los bandos rivales de la guerra civil que la república vivió entre 1922 y 1923, tras la independencia del Reino Unido. Mientras que el Fine Gael es heredera del bando que aceptó el tratado de los británicos, el Fianna Fail representa a los que se opusieron.

“La coalición no va a cerrar ahora cicatrices de la guerra civil porque esas cicatrices nunca han estado tan presentes en la sociedad actual como las que se ven ahora en España”, señala el experto. “La lectura más bien que se extrae de la política irlandesa es que ahora se parece más a la continental, con la creación de diferentes formaciones, que al vecino Reino Unido, donde debido al sistema electoral se favorece aún el bipartidismo. Con todo, a diferencia de otros países europeos, en Irlanda no ha irrumpido aún ninguna formación de extrema derecha”, matiza el académico.

Por su parte el Sinn Féin, según los analistas, se beneficiará ahora de ser el principal partido de la oposición, ya que podría explotar las decisiones difíciles que tendrá que tomar el nuevo gobierno. La líder de los nacionalistas, Mary Lou McDonald, señala que la coalición “protegerá el ‘statu quo‘” y hará poco para aliviar el problema de la vivienda o la crisis de salud pública.

El IRA, en el pasado

Estas cuestiones fueron precisamente las que les otorgaron los históricos resultados conseguidos en febrero. La clave de su popularidad, sin duda alguna, se debió al apoyo de los más jóvenes, los mismos que ven los estrechos vínculos de los inicios de la formación con los terroristas del IRA como algo ya del pasado y se sienten ahora atraídos por su amplio programa de vivienda pública, en un país donde los alquileres están en sus picos más altos.

De alguna manera, el Sinn Féin ha sido el mayor beneficiado de la transformación social de un país que recientemente legalizaba el aborto y los matrimonios homosexuales y donde los votantes menores de 25 años han dejado claro que se niegan a heredar las afiliaciones políticas de sus padres y abuelos.

Con todo, no cabe duda de que el auge de los nacionalistas, coincidiendo con la era post Brexit, vuelve a poner sobre la mesa la polémica cuestión de la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, el que fue el gran escollo en las negociaciones de divorcio entre Londres y Bruselas.

El debate sobre la unificación de la isla está ahí. Pero no tanto por la popularidad del Sinn Féin, sino por el Brexit

“El debate sobre la unificación de la isla está ahí. Pero no tanto por la popularidad del Sinn Féin, cuyo protagonismo se lo dan sus medidas sociales, sino por el Brexit. Es una cuestión compleja. Personalmente no veo un referéndum a medio plazo porque se tratará de un debate largo que además no va a resolverse con un plebiscito donde se gane con el 50% más uno. Es una cuestión que necesitaría consenso en Irlanda del Norte. Pero efectivamente, el debate ya ha comenzado. Está ahí”, señala el académico.

¿Reunificación de la isla?

De momento, para evitar controles físicos entre el norte y sur de la isla tras el Brexit, bajo el Acuerdo de Retirada pactado el año pasado entre Londres y Bruselas, la provincia británica de Irlanda del Norte se queda más alineada para bienes con las reglas de la república que con las de Gran Bretaña. Los protestantes norirlandeses siempre han temido que este escenario acabe dando alas a los nacionalistas y el auge del Sinn Féin ahora en la política irlandesa incrementa sus preocupaciones.

Como parte del Acuerdo de Viernes Santo que en 1998 trajo la paz entre católicos y protestantes, se estableció una disposición explícita en la “Ley de Irlanda del Norte”, según la cual, “si en algún momento parece probable que la mayoría de los votantes expresan su deseo de que Irlanda del Norte debe dejar de ser parte del Reino Unido para pasar a formar parte de una Irlanda unida”, el Gobierno británico debe facilitar esa consulta.

Los expertos sugieren que una mayoría consistente en las encuestas de opinión, una mayoría católica en un censo o una mayoría nacionalista en la Asamblea de Irlanda del Norte podrían considerarse como evidencia de un apoyo mayoritario a la reunificación de la isla. En cualquier caso, el Gobierno británico es el que debe decidir en última instancia si se cumplen los requisitos.

En las últimas elecciones celebradas en Irlanda del Norte en 2017, los unionistas perdieron por primera vez su mayoría absoluta. Por su parte, en las últimas elecciones generales del Reino Unido del pasado diciembre, aunque los unionistas consiguieron más votos, los nacionalistas obtuvieron por primera vez más escaños. En cualquier caso, el Sinn Féin históricamente nunca ha ocupado sus asientos en Westminster al no reconocer a la Corona británica.

Fuente: El Confidencial https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2020-06-27/decodificando-el-acuerdo-de-irlanda-gobierno_2657907/

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