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Ana Botín: “No podía haber hecho ni la mitad sin Guillermo»

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En Groenlandia, entre glaciares, Ana Botín rompió el hielo y mostró su faceta más personal: desde su excelente relación con su marido, Guillermo Morenés a la relación, con sus más y con su menos, que ha mantenido con su padre, pasando por su preocupación por el cambio climático o su faceta «feminista».

«La mayor influencia en mi vida ha sido mi madre, más que mi padre», dijo Ana Botín.

Ana Botín, que no Ana Patricia Botín, -prefiere prescindir de su segundo nombre porque en los momento más serios su padre la llamaba Ana Patricia-, repaso en el programa «Planeta Calleja», de Jesús Calleja momentos personales y profesionales de su vida.

Entre ellos sus estudios en internados europeos en los que era habitual la visita de su madre. «La mayor influencia en mi vida ha sido mi madre, más que mi padre».

 Vivió fuera de España desde los 13 hasta los 30 años. «Inicialmente quise ser periodista, tengo una tía que es periodista, Covadonga O’Shea, y me dijo que esto no es una buena idea, luego me fueron a entrevistar en Harvard, pero mi futuro no estaba planificado para nada».

También habló de la compleja relación con su padre o el aborto que sufrió y que le condujo a dejar Estados Unidos e instalarse en España.

«Mi primer cargo de relevancia aquí en España lo tuve pasados los 30. Perdí una niña, esto nadie lo sabe, y quise cambiar de aires, por eso decidí dejar Estados Unidos y mudarme a España para trabajar en el banco. Me llamó un señor para trabajar en el banco de mi padre, así que deduzco que le preguntó si le parecía bien, pero mi padre nunca me dijo nada».

GUILLERMO MORENÉS, SU COMPAÑERO DE VIAJE DESDE HACE 35 AÑOS

La presidenta del Santander llegó a Groenlandia para vivir esta aventura junto a su marido, Guillermo Morenés, ingeniero agrónomo que trabajó antes que ella en el Santander.

“Y esto es una de las cosas que hay que cambiar, al hombre le sigue costando ir a casa cuando los hijos están enfermos”, añadió la presidenta del Santander.

Llevan juntos 35 años, tienen tres hijos y entre ellos existe una gran complicidad. Ana Botín el mencionó en muchas ocasiones a lo largo de los 70 minutos de programa y apareció en pantalla en varias ocasiones.

Una de las veces que apareció en pantalla fue cuando Ana Botín reclamó su presencia para agradecer su apoyo durante su trayectoria profesional.

“No podía haber hecho ni la mitad sin Guillermo. Llegamos a un acuerdo cuando nos casamos y era el de compartir la responsabilidad de la familia, hijos y casa al 50 por ciento y Guillermo lo cumplió”, dijo Ana Botín ante la presencia de Jesús Calleja.

“Y esto es una de las cosas que hay que cambiar, al hombre le sigue costando ir a casa cuando los hijos están enfermos”, añadió la presidenta del Santander.

Pero lo mejor estaba por llegar. Al término de estas palabras, Guillermo Morenés expresó su admiración por su mujer, sobre todo en los últimos cinco años. “Valoro mucho el papel de la mujer hoy, que está obsesivamente vigilada para ver dónde se equivoca”. ¿Siempre os lleváis tan bien?, preguntó con una sonrisa pícara el presentado del programa. “No. No siempre opinamos igual”,aseguró Ana Botín.

Ana Botín defiende la igualdad

Cercana a la gente, humana y con gran naturalidad, así se mostró a lo largo del programa en el que aseguro que ella es feminista. “La cuestión es cómo se entiende y qué quiere decir hoy ser feminista, que para mí es apoyar la igualdad de oportunidades. Yo digo: ‘Tú mira lo que he hecho e intenta juzgarme en base a lo que he hecho, no si soy blanca o negra, hombre o mujer”, explicó al presentador.

“Los datos son irrefutables, el cambio climático está ocurriendo y es el hombre quien lo está acelerando”, aseguró Botín.

También valoró el papel de los hombres, como el de Alfredo Sáenz, quien le apoyó en su trabajo. «Para cambiar la situación de la mujer necesitamos a los hombres porque son los que mandan en el mundo», aseguro la banquera.

Reconoció ante Calleja que defiende «la igualdad» de todos los tipos, pero en el aspecto profesional está muy lejos de alcanzarse y dijo que en el último congreso de banca con un centenar de CEOs y presidentes del sector y «sólo éramos tres mujeres».Aseguró que «lo más gratificante» de su trabajo es que la gente pase a la acción, es decir, «que pasemos de hablar a hacer, que es lo más difícil”, argumento la presidente del Santander para quien el cambio climáticos es una hecho. “Los datos son irrefutables, el cambio climático está ocurriendo y es el hombre quien lo está acelerando”, aseguró.

También hizo frente a la mala reputación que tiene la banca. “A nuestros accionistas les ha costado dinero la crisis para ayudar a las cajas. Hemos contribuido a resolver la «crisis financiera», expresó.

El pero día de su vida

“Tenemos que ser muy conscientes de cómo asesoramos a nuestros clientes cuando invierten de los riesgos que están asumiendo”, añadió Botín, quien desveló que el peor día de su vida fue el domingo 22 de febrero de 1999 cuando recibió una llamada de su padre, Emilio Botín y le dijo «lo mejor para el banco es que cojas tus cosas y te vayas».

«Mi padre me llamó un día, tras estar 10 años en Latinoamérica, y me invitó a irme para que pudiese haber fusión. Hizo lo que tenía que hacer, pero la manera en que me lo dijo me hizo daño».

Recordó que ejecutivos de la entidad con la que se iban a fusionar, tras una portada de El País Semanal y quince páginas, interpretaron que solo un Botín podía ser presidente, entonces Emilio Botín, tomo una solución salomónica y le dijo que tenía que abandonar su cargo de consejera directora general.

Ana Botín dejo entrever que podía entender la decisión de su padre, pero que las formas no fueron acertadas. “Creo que lo podría haber hecho de otra manera”, le dijo a Calleja.»Mi padre me llamó un día, tras estar 10 años en Latinoamérica, y me invitó a irme para que pudiese haber fusión. Hizo lo que tenía que hacer, pero la manera en que me lo dijo me hizo daño».

A partir de ese momento, la presidenta del Santander dijo que la relación familiar con su padre fue excelente. «La relación con mi padre, como padre, era buenísima. Como jefe, teníamos nuestros más y nuestros menos, pero como padre era estupendo. Siempre nos fuimos de vacaciones juntos, cada año (…)».

Tras su salida, Botín emprendió su carrera profesional en solitario. Montó un fondo y distintas fundaciones con las que le iba muy bien económicamente.

Tres años después, su padre la vuelve a llamar para liderar Banesto, una decisión que la obligó a tomar «en dos segundos», ni siquiera puedo consultarlo con su marido.

Tras el fallecimiento de su padre, «por unanamidad» de la junto de accionistas, se convirtió en la presidenta del banco Santander «si miras lo que hice durante mi carrera y lo que había hecho el resto de la gente, era la mejor candidata. Además tenía experiencia internacional, algo que otros no tenían». EFE

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