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‘El momento que pasa Colombia, o lo usamos o lo desperdiciamos’

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Completar un cuarto de siglo en el país ha sido la ocasión para que la firma consultora McKinsey haya convocado a varias decenas de voces que son líderes en disímiles campos de la vida nacional, para que expresen el país que se imaginan en el futuro, y el camino para llegar a él.

La firma ya ha hecho ejercicios similares en otras partes, como Japón e India. Y, con base en la convocatoria, acaba de publicar el libro Reimaginando a Colombia. En él están los puntos de vista de personalidades de procedencias tan diferentes como el presidente de Ecopetrol, Felipe Bayón; la periodista Ángela Patricia Janiot; el cantante Juanes; el empresario Alejandro Santo Domingo; el académico John Sudarsky o el futbolista Mario Alberto Yepes. Y también, personas que ven al país desde fuera, como el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), Ángel Gurría.

La obra fue editada por Jaime Morales, socio de McKinsey & Company, quien dialogó sobre esta iniciativa.

¿Con qué criterio se seleccionaron los autores?

Más que criterios cerrados, lanzamos el proyecto del libro buscando un ejercicio colectivo de reimaginación nacional, con la esperanza de que un gran número de líderes nacionales y extranjeros asumieran un compromiso: el de pensar en la mejor Colombia posible. Quisimos contar con referentes por temática: hombres y mujeres a lo largo del país y fuera de él, que tuvieran la trayectoria, perspectiva y conocimientos requeridos para plantear una reimaginación que no fuera alucinación ni crítica, sino la proposición de un futuro ambicioso pero posible.

El resultado son 44 artículos, cada uno distinto del otro, de un colectivo de héroes del deporte como Mario Alberto Yepes, referentes de la cultura como Carlos Vives, varios capitanes de industria y de los servicios, líderes de organizaciones que impulsan causas ambientales y sociales, emprendedores, y analistas de primer nivel. Muchos temas y voces indudablemente se quedaron por fuera, pues somos muchos los que en este país queremos construir. Ojalá este proceso de diálogo apenas sea un inicio.

De acuerdo con lo que dicen los participantes, ¿qué ven desde fuera que aquí no estamos reconociendo?

Si le soy franco, me marcó lo optimistas y ambiciosos que son los líderes que desde fuera aportaron sus reflexiones. Todos ven y apuestan por el potencial extraordinario que tiene una Colombia reimaginada. Hay, adicionalmente, tres temas que llaman la atención en la mirada externa.

El primero es su observación de que Colombia pasa por un momento, una coyuntura puntual que se va a terminar más temprano que tarde, que o bien usamos o desperdiciamos. Ángel Gurría (secretario general de la Ocde) habla del “momento de Colombia”. Kevin Sneader (socio gerente global de McKinsey) habla de “convertir el posconflicto en una plataforma de lanzamiento del desarrollo”. Reencauzar el país con mayor confianza, ambición y consenso, es una cuestión urgente.

El segundo es una invitación a mirar a oriente, al cercano y al lejano. Al cercano me refiero a Venezuela, y verla como una oportunidad humanitaria y de desarrollo. Al lejano, por supuesto, a Asia. No solo la China (los bancos chinos ya invierten más en infraestructura en América Latina que el Banco Mundial y el BID en conjunto), sino también aprender del éxito de países con tamaño comparable como Corea (51 millones de habitantes) o Malasia (31 millones). Ian Bremmer (presidente de Eurasia Group) invita a Colombia a “salir y buscar nuevos amigos en Oriente”.

Y, finalmente, si usted lee esos ensayos de quienes miran el país desde fuera, se encuentra con una profunda admiración y cariño por nuestra gente, su resiliencia y pasión por el país y las ganas, desde todas las orillas, de tener un país más justo, moderno e incluyente. Como que nos quisieran más ellos que nosotros a nosotros mismos. Nos exhortan a transformar a Colombia con mucha más ambición, una actitud más constructiva, y se preguntan por qué tanta pelea y debate en vez de enfocarse en trabajar duro para que todos estemos mejor. Nos invitan a que nos tratemos mejor entre nosotros.

No se trata de ignorar los problemas, se trata de buscar consensos para su solución y entender que el país puede entrar en una senda virtuosa de crecimiento inclusivo

Frente a posiciones constructivas como las que se plantean en el libro, ¿qué dice el hecho de que, para hacer sus reclamos, a los camioneros, indígenas, agricultores e incluso universitarios no les importe afectar la vida de los demás?

Yo creo que así como los líderes que escribieron en el libro, los ciudadanos y comunidades en Colombia tienen una extraordinaria energía y ganas de estar mejor y trabajar para ello. Hay que asegurar que cuenten con los escenarios para ser escuchados.

Encuentro que el libro es una compilación de ensayos, pero es también una especie de postura y a la vez invitación: que ante la necesidad, y las oportunidades y potencial que tenemos en Colombia, es mejor construir que destruir. Y que como tenemos mucho que hacer, tenemos que trabajar muy duro para materializar esa visión.

Ojalá con esfuerzos como el de este libro y muchos otros, como colombianos seamos capaces de afianzar la confianza en el otro, y reconocer que somos muchos más los que queremos lo mismo: más justicia, más equidad, más empleo, más oportunidades, una vida buena y un futuro que nos emocione. Ojalá logremos articular una agenda de país que no sea la de los políticos, sino de todos nosotros los ciudadanos.

Cuando se busca a toda costa lo que yo reclamo, ¿qué valores están en juego?

El libro Reimaginando a Colombia, justamente hace un llamado para que el país y la sociedad le den prioridad a un proyecto colectivo. El individualismo y la defensa de lo mío en contra de los otros frenan cualquier transformación. Además es una postura miope, pues hay escenarios en donde todos ganamos, nuestra propia historia y la de otros países lo demuestran. Mejor ir por ellos.

No se trata de ignorar los problemas, se trata de buscar consensos para su solución y entender que el país puede entrar en una senda virtuosa de crecimiento inclusivo, desarrollo cultural y deportivo y social, con un nuevo pacto por la naturaleza y el bienestar integral de las personas y las comunidades.

Las diferentes visiones en el libro, ¿cómo pueden ser abordadas desde la educación?

La educación es uno de los ejes transversales con mayor presencia en el libro. Personas tan distintas como John Sudarksy, Carlos Enrique Cavelier y Mario Alberto Yepes coinciden en su capacidad transformadora. En diferentes textos se plantea la necesidad de apostarle a la educación en un esfuerzo compartido entre el sector público y el privado, la academia y las organizaciones multilaterales.

En los países en donde McKinsey ya lanzó una iniciativa similar, ¿qué impacto tuvo su publicación?

Colombia es el segundo país de América Latina y el quinto en el mundo en donde McKinsey realiza esta iniciativa. El balance de los resultados obtenidos en Japón e India nos motivó a desarrollar este proyecto en Colombia. En dichos países logramos crear una plataforma civil muy respetada para una conversación abierta, reflexiva e incluyente sobre el futuro de estos países, siempre pensando de manera positiva y propositiva. Incluso, es un orgullo decir que miembros del gobierno, académicos y pensadores usaron el libro como referente y fuente de consulta. Ojalá en Colombia también sea el inicio de una conversación propositiva, y sobre todo que nos comprometa.

En síntesis, ¿qué tareas quedan planteadas en el libro, y cuáles al parecer ya se están haciendo?

El libro comienza diciendo que los colombianos tenemos motivos para celebrar. Como país y nación hemos logrado mucho. Pero en esta coyuntura decisiva, nos falta unir visiones, pensar en grande y trabajar con un mismo propósito.
Muchos frentes avanzan con la dirección correcta, ya sea en infraestructura, educación, innovación, conservación. Pero nos toca subir muchísimo la ambición y la velocidad de resultados en estas y otras dimensiones.

Simón Borrero, de Rappi, en su artículo habla de ‘creérsela’, es decir, tener una narrativa común a la que le apostemos ¡con toda! De eso también hablan Ana González y Carlos Vives. De verdad, creer en nuestro potencial en vez de mirar hacia fuera. Que prefiramos ir al Amazonas antes que a Miami y que, como los mamos de la Sierra Nevada, hagamos la tarea de conocernos como país. El gran llamado es a arremangarnos, a trabajar, a pensar en grande y hacer realidad el altísimo potencial de Colombia. Pasar del dicho al hecho va a ser lo clave. Yo espero que seamos capaces, pues somos más los que queremos construir.

ECONOMÍA Y NEGOCIOS 

Fuente: El Tiempo https://www.eltiempo.com/economia/entrevista-a-jaime-morales-sobre-el-libro-reimaginando-a-colombia-436038

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