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El Congreso se prepara para actualizar la Ley de Educación Superior

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Una coalición de organizaciones redactó recomendaciones para derribar barreras y proteger a estudiantes de color, minorías y comunidades de bajos recursos

Hoy más que nunca, quienes buscan entrar al mercado laboral necesitan ya sea un título universitario, una licencia, una certificación o un oficio que los preparen para circunstancias de trabajo altamente competitivas. Y si bien haber completado la escuela preparatoria es importante y fundamental, no siempre es suficiente para conseguir un empleo.

Para muchos jóvenes, el camino a un estudio superior está plagado de obstáculos y barreras, especialmente para aquellos de comunidades de color y de bajos recursos, así como para veteranos, indígenas, jóvenes con desafíos físicos y mentales, inmigrantes, “soñadores” beneficiarios del programa DACA y miembros de la comunidad LGTBQ, entre otros.

Regulaciones y protección

El Congreso está evaluando la renovación de la Ley de Educación Superior (HEA), legislación que regula, entre otras cosas, el acceso a becas, préstamos estudiantiles, FAFSA (Free Application for Student Aid), así como a las instituciones de educación superior.

La Ley HEA fue promulgada en 1965 y, desde entonces, se ha renovado generalmente cada cuatro y seis años. La última reautorización tuvo lugar en 2008, once años atrás.

Ante la posibilidad de su renovación, una coalición de organizaciones de derechos civiles, entre ellas, Hispanic Federation, Human Rights Campaign, Unidos US, Southern Poverty Law Center, Autism Society YWCA, entre muchas otras, ha redactado una serie de recomendaciones para el Congreso.

“Desde su última actualización, once años atrás, ha habido cambios significativos en el alumnado del país. La ley está atrasada para una actualización”, indicó Liz King, directora de programas de educación de Leadership Conference Education Fund (LCEF), en una teleconferencia para medios étnicos, en la que participó este diario.

LCEF junto a casi 48 otras organizaciones redactaron una lista de 10 recomendaciones para que el Congreso “logre equidad y proteja los derechos civiles” de los estudiantes.

Nicole Dooley, Consejera de póliza de NAACP (National Association for the Advancement of Colored People) destacó la existencia de desafíos sin precedentes y barreras significantes para estudiantes de minorías.

En el reporte, la coalición subrayó la necesidad de lidiar con problemas como la discriminación basada en el color de la piel, el lugar de nacimiento, la orientación sexual y la edad de los estudiantes, entre otros factores.

El documento, “Principios de derechos civiles para la educación superior”, describe los desafíos que enfrentan los estudiantes de color que buscan obtener una educación superior.

Para ver el informe completo, puedes visitar:  https://tinyurl.com/LCEF7-19

Costos de elite

Ante los costos crecientes de las matrículas, el aumento de la deuda estudiantil y la alta competencia por empleos, muchos incluso  han comenzado a cuestionarse si realmente se justifica el elevado costo de la educación superior.

Según estadísticas de la Oficina de estadísticas laborales (Bureau of Labor Statistics), el costo de matrículas y pagos escolares aumentó un 63% desde 2006. En dicho periodo, los libros de texto para colegios aumentaron un 88%.

En la actualidad, los estadounidenses deben más de $1,530 billones ($1.53 trillion) en deudas estudiantiles.

Dicha deuda no solo corresponde a jóvenes recién salidos de la universidad, sino también a quienes han terminado, o dejado, sus estudios, décadas atrás. Se estima que lleva entre 15 y 20 años poder pagar una deuda estudiantil, correspondiente a un diploma de cuatro años (Bachelor Degree).

La situación es aún peor entre aquellos que estudiaron en instituciones educativas privadas y con fines de lucro, que muchas veces ofrecen a los estudiantes menos beneficios a un costo mayor. El reporte indica, entre otras cosas, que el costo de estudiar en una institución con fines de lucro, muchas de las cuales tienen prácticas de depredación, es tres veces más alto que el de estudiar en un colegio comunitario. La coalición busca mayor responsabilidad y regulaciones para este tipo de instituciones, que generalmente apelan a estudiantes de color.

“Dreamers” y estudiantes con niños pequeños se pueden beneficiar con servicios de apoyo/ Aurelia Ventura

Estudiantes latinos

“En la comunidad latina, la educación superior aún sigue siendo vista como la mejor oportunidad que tiene una persona para obtener un buen trabajo y alcanzar cierta movilidad social”, explicó Stephanie Roman, analista senior de póliza de Unidos US (ex NCLR).

Roman indicó que, en la actualidad, el 20% de los estudiantes son latinos, pero que un tercio de dichos estudiantes nunca llega a graduarse. Esto hace que los alumnos adquieran una deuda, sin llegar a obtener un diploma que les hubiese dado la oportunidad de un mejor empleo, y como resultado, un mejor sueldo. En resumidas cuentas, tienen una alta deuda estudiantil, pero no título universitario. Y esto se traduce en “serias implicaciones” para su futuro, indicó Roman.

Idioma, mitos y estereotipos

Los estudiantes de minorías no sólo se enfrentan a barreras relacionadas al alto costo de la educación superior.

En el caso de los estudiantes Nativo-Americanos, por ejemplo, existen barreras que comienzan en la escuela primaria y secundaria. Adrienne Elliot, analista legislativa de National Indian Education Association, describió los obstáculos que enfrentan los estudiantes indígenas, como por ejemplo el racismo y discriminación que experimentan desde temprana edad, o la falta de acceso a internet rápido y confiable en las reservaciones.

“Las barreras a la educación superior comienzan mucho antes de terminar el último año de preparatoria y continúan como adultos, cuando educan a sus propios hijos y pagan por sus propias cuentas”, señaló Elliott.

La experta mencionó la importancia de diferenciar a los estudiantes, en lugar de clasificar a diferentes comunidades, con distintas necesidades, en un mismo grupo, como por ejemplo, en el caso de estudiantes con antepasados indígenas, como por ejemplo Mistecos o Zapotecos, cuya lengua original no es el español, pero que son incluidos en el grupo de niños hispanos.

A pesar de estar concentrados en la educación superior, los expertos también mencionaron la necesidad de clases específicas de inglés durante K-12. Otro tema que destacaron fue la brecha tecnológica que existe entre estudiantes de distintos grupos minoritarios.

No todos los estudiantes tienen el mismo acceso a la internet. Archivo

Recomendaciones

La coalición de organizaciones de derechos civiles redactó las siguientes 10 recomendaciones para que el Congreso tenga en cuenta a la hora de renovar la Ley HEA. Ofrecemos un resumen de dichas recomendaciones.

  1. Cumplimiento de derechos civiles. Las instituciones educativas que reciben fondos federales no deberían discriminar a su alumnado basándose en su religión, idioma, etnicidad, estatus migratorio, género y orientación sexual y discapacidades, entre otros factores
  2. Es necesario remover las barreras que históricamente han marginalizado y bloqueado el acceso a una educación superior a comunidades de color, LGBTQ, exconvictos o jóvenes de hogares de crianza, entre otros.
  3. Persistencia y finalización. Apoyar a estudiantes para que puedan triunfar en sus estudios, a través de servicios de consejería, salud mental y física y cuidado de niños, entre otros.
  4. Apoyo económico para estudiantes con familias, de primera generación en ir a una universidad, “soñadores” y jóvenes de comunidades bajos recursos.
  5. Datos precisos.  Ofrecer información confiable que ayude a los estudiantes y sus familias a determinar los costos de los estudios, y que eduque a las familias sobre los peligros de las prácticas deshonestas de instituciones educativas fraudulentas y engañosas.
  6. Crear incentivos para promover educación de calidad, considerando las historias, recursos y misiones de las distintas instituciones educativas.
  7. Instituciones con fines de lucro. Excluir a los colegios con fines de lucro e instituciones educativas engañosas de los programas de ayuda financiera federal.
  8. Préstamos. Proteger a los estudiantes de prácticas de préstamos abusivas y fraudulentas.
  9. Clima del campus. Asegurar un clima seguro e inclusivo, libre de violencia y acoso sexual o basado en la raza, discapacidad o género del estudiante.
  10. Instituciones que sirven a estudiantes poco representados. Invertir en instituciones que históricamente han apoyado a las comunidades afroamericanas, indígenas y latinas.

Actualización de HEA

Tanto la Cámara de representantes como el Senado, de ambos partidos, han expresado que la actualización de HEA es una prioridad

El senador repúblicano de Tennesse, Lamar Alexander, y presidente del Comité de educació del Senado, ha expresado su intención de que dicha actualización tenga lugar antes de fin de año.

Entre sus propuestas, Alexander incluye una simplificación de FAFSA (Free Application for Student Aid), y que el pago de los estudiantes se obtenga directamente de sus cheques de pago, basándose en sus ingresos. Esta última propuesta ha generado fuertes críticas entre grupos de protección al consumidor.

Fuente: ElDiarioNY https://eldiariony.com/2019/09/11/el-congreso-se-prepara-para-actualizar-la-ley-de-educacion-superior/

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