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Lo que Alemania puede enseñar a España en las coaliciones: “Hay mucho egocentrismo”

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La actual situación política española, con un Parlamento fragmentado y en medio de una búsqueda de fórmulas para crear Gobierno, se ve desde Alemania con desconcierto por la inclinación de los partidos españoles a preferir un ejecutivo minoritario que una coalición.

El director de la Fundación Konrad Adenauer en Madrid, Wilhelm Hofmeister, y el catedrático de Economía Jürgen Donges consideran, por ejemplo, que España debe aprender “la cultura de la coalición y del compromiso” para lograr Gobiernos estables en el nuevo mapa político del país.

“Mucha gente espera que en España se desarrolle un poco más esa cultura de coalición, en parte por el hecho de que el sistema de partidos está fragmentado”, dijo a Efe Hofmeister.

Según el responsable de la Fundación, próxima a la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller Angela Merkel , a nivel regional y local ya se está desarrollando una cultura de compromiso y añadió que “tarde o temprano eso ocurrirá también a nivel nacional”.

“Mucho egocentrismo”

Donges, que fue miembro del Consejo Asesor de Economistas del Gobierno alemán –los llamados cinco sabios– dice que viendo las cosas desde fuera la falta de esa cultura de coalición es algo irritante y que es algo que en España se tiene que aprender. “De momento hay mucho egocentrismo en los líderes de todos los partidos políticos. Piensan más en la foto que en formar un Gobierno estable”, dijo.

Esas opiniones, que pueden considerarse como algo bastante generalizado en Alemania, tiene su base en la experiencia del país desde el final de la II Guerra Mundial. Desde 1949, cuando se formó el primer Gobierno de la República Federal de Alemania presidido por Konrad Adenauer, los gobiernos de coalición no han sido la excepción sino la regla.

De hecho, desde esa fecha en Alemania sólo ha habido a nivel nacional gobiernos de coalición. Nadie ha gobernando ni con mayoría absoluta ni ha habido gobiernos minoritarios en solitario.

El líder socialdemócrata Helmut Schmidt, canciller entre 1974 y 1982, consideraba que la disposición a hacer compromisos que hacía posible los gobiernos de coalición resultaba un avance significativo en la cultura democrática.

Precisamente, según Schmdit, la falta de disposición al compromiso entre los partidos democráticos había sido una de las causas de la inestabilidad política durante la República de Weimar que había facilitado el ascenso de los nazis al poder en 1933.

La idea de que todos los partidos democráticos tienen que estar en principio en condiciones de formar coaliciones entre sí es una de las leyes no escritas de la política alemana aunque haya alianzas que sean bastante improbables. En ese sistema, el Partido Liberal (FDP) funcionó durante mucho tiempo como partido bisagra.

Primero el FDP socio de los gobiernos presididos por la CDU con Adenauer y Ludwig Erhard en la cancillería, luego de los socialdemócratas en la era de Willy Brandt y de Schmidt y luego otra vez como miembro minoritario de la coalición presidida por el conservador Helmut Kohl entre 1982 y 1998.

Coaliciones extrañas

Durante mucho tiempo, se consideró inviable que hubiese coaliciones entre la CDU y Los Verdes por sus diferencias programáticos pero eso es cosa del pasado.
A nivel regional, hay coaliciones entre esos dos partidos en Hesse y en Baden-Württemberg, presidida esta última por el primer ministro verde Winfied Kretschmann.

Aunque a nivel nacional no se ha llegado a una alianza entre la CDU y Los Verdes, actualmente una coalición de ese tipo es algo que pocos descartan de manera absoluta y las llamadas grandes coaliciones, hasta 2005 una excepción, se han convertido en algo frecuente desde la llegada de Angela Merkel a la cancillería.

El problema de esa flexibilidad, sobre todo en las grandes coaliciones, es la pérdida de identidad de los partidos, algo que actualmente afecta en las encuestas de intención de voto tanto a la CDU como el Partido Socialdemócrata (SPD).

Sin embargo, también la negativa a hacer compromisos para formar una coalición puede ser castigado, como lo muestra el caso del FDP que fue el partido que rompió las negociaciones para formar un tripartito con la CDU y Los Verdes.

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