Ultimate magazine theme for WordPress.

Jota Mario Valencia, el hombre que vivió para ‘generar divertimento’

2.248

Entre las muchas cosas buenas que hizo Jota Mario Valencia está haberles enseñado a los jóvenes el camino del éxito. De eso dan fe conductores y periodistas como Milena López y Salomón Bustamante, quienes tras conocerse la noticia de su muerte, coincidieron este jueves al afirmar: “Jota siempre nos apoyó, nos enseñó, nos mostró el camino”.

Ella, por ejemplo, reveló que lo vio por última vez hace dos semanas, cuando la invitó a su casa para contarle, en mucha reserva, que volvía a su pasión: trabajar en televisión, a su casa el Canal RCN Televisión.

Estaba perfecto, de verdad, se veía muy bien”, agregó López. Y así, vital y fuerte, estuvo hasta el sábado pasado. Le empezó un fuerte dolor de cabeza que lo llevó al Nuevo Hospital Bocagrande, en Cartagena. Iba además con mareos y sin sensibilidad en uno de los brazos.

Estaba de vacaciones en Cartagena y tras cinco días en el hospital este 6 de junio al mediodía falleció de un paro cardiorrespiratorio. Había ingresado con “una sintomatología neurológica que evolucionó de una manera negativa”, según comunicado del hospital.

Nacido en Medellín el 31 de marzo de 1956, tuvo una vida intensa en la que hizo de todo: locutor radial, actor, creador de formatos y guiones, presentador y, como contó Jorge Barón, “un gran cantante”.

De ahí que a las luminarias que Barón ha tenido en El show de las estrellas a lo largo de 50 años se haya unido Jota Mario, “cantando profesionalmente. Él lanzó un disco de boleros populares de Julio Jaramillo y otros intérpretes. Hicimos un superespecial en que incluimos 12 canciones, y yo le di la patadita de la buena suerte”, cuenta.

Valencia y Barón se conocieron hace casi 40 años, “porque mi programadora y Promec, donde él trabajaba, eran vecinas, en la calle 36, en el parque Nacional. En nuestras oficinas a veces editábamos su programa Valores humanos, y un día le propusimos hacer un espacio para los sábados en las mañanas, llamado Buenos días Colombia, y por un tiempo estuvo en nuestra parrilla”, dice Barón.

‘Los 3 a las 6’

Después de Valores humanos y de presentar el noticiero de Promec, estuvo en Telesemana, Adán y Eva, Domingos gigantes, Dominguísimo (que luego se llamó Domingol y, más adelante, Superdomingo), Cazadores de la fortuna, Sábados felices, Día a día, El programa de la tarde y Muy buenos días, entre otros.

Y luego trabajó con Gloria Valencia de Castaño y Fernando González Pacheco en Los 3 a las 6, un concurso que puso en simultánea a tres de los más populares presentadores que marcaron una época en la televisión. Un tiempo en el que los colombianos se sentaban frente a la pantalla chica para disfrutar de los programas de entretenimiento en los que además del contenido, la balanza la inclinaban las formas. Y estas pasaban por una persona: el presentador. Para los jóvenes televidentes, posiblemente esos formatos sean distantes, pero para los mayores son entrañables.

En este espacio y en otros momentos de la vida nacional y de la televisión, son recordadas sus tomaduras de pelo con Pacheco, que seguramente hoy serían motivo de quejas en las redes, pues el antioqueño llamaba al español “viejito”, mientras que el español, “bobito” a Valencia.

Grandes amigos, Jota Mario estuvo con Pacheco en sus momentos más difíciles y siempre lo respetó como colega y profesional. De hecho, según críticos de la época, Valencia era el llamado a ser su reemplazo, pero Jota Mario siempre dijo que “otro entrevistador como Pacheco no hubo ni existiría”.

Tan amigos fueron que en una entrevista publicada en la revista Bocas, de este diario, Valencia contó que había descubierto un “restaurante de carnes magnífico en Aruba. Con Pacheco, que también es (era) afiebrado a la carne, llegamos a hacer cosas como irnos a almorzar a Aruba, cosas de magnates; uno se tiene que dar ínfulas de alguna cosa en la vida, y cogíamos un avión por la mañana, íbamos a almorzar a Aruba y nos devolvíamos”.

Pero eso era lo más anormal en Jota Mario, que para muchos de sus cercanos era un hombre de su casa, tranquilo y que se autodefinía como mal bailarín, “de los que esperan que pongan música de Lucho Bermúdez para salir a bailar”, como dice en la entrevista de Bocas.

Su importancia para la televisión, dice Barón, es que “no solo fue un gran presentador, sino un gran animador. De hecho, esos programas de la mañana prácticamente los colonizó Jota Mario; él los hizo grandes”.

José Antonio de Brigard, presidente del canal RCN, afirmó en un comunicado que se va un “ícono de nuestra televisión, gran talento e inigualable ser humano”.

Poseedor de una gran voz, esta se educó en la radio, medio que lo atrajo cuando, por un accidente, tuvo que pasar tres meses acostado, con la radio como compañía.

“Mi infancia quedó marcada cuando tenía nueve años y me saqué un ojo con unas tijeras. Estaba ayudando en una labor doméstica. No fue una travesura. Ese hecho marca otros acontecimientos en mi vida, como que hoy esté trabajando en televisión. A esa edad yo descubro, sometido a una cadena de operaciones, la gran compañía de la radio. Entonces digo, ‘eso es lo que yo quiero hacer, yo me quiero meter dentro de esa cajita’; y ahí empieza la historia del Jota Mario que la gente conoce hoy”, contó en Bocas.

Su ojo izquierdo quedó con una visión del 25 por ciento, pero la gente no lo notaba. Y con todo y ese ojo más pequeño, algo que tapaban las gafas, en su momento uno de los directivos de la desaparecida programadora Promec quiso que fuera actor; o, mejor, galán, pues en Colombia solo existía Víctor Mallarino en esa época (años 70), según contó en este diario.

Estudió comunicación social en la Universidad de La Sabana, recibió los premios Simón Bolívar (tres veces), India Catalina (dos) y TvyNovelas (12) a mejor presentador de entretenimiento. E incluso fue director de Sábados felices cuando Alfonso Lizarazo dejó el cargo.

En el 2001 tuvo que exiliarse en EE. UU. un año tras recibir amenazas, y a su regreso, en el 2002, ingresó al canal RCN. Muy buenos días fue su sello en la casa Ardila. Al final irrumpieron las redes sociales, en las que su nombre generaba aplausos pero también críticas. Sin embargo, él las recibía con humor y decía que era feliz porque tenía trabajo. Por eso, rara vez se incapacitó.

Cuando salió del canal, en julio del año pasado, dejó un rating cercano a 1,4 puntos y un share promedio de 13,2, buenos para la hora y sus enfrentados.

Este jueves, su esposa Gineth Fuentes dijo vía Twitter: “Muchas gracias a todos, sentimos las oraciones de todos. Jota se fue tranquilo, no sufrió. Lo estuvimos acompañando. Su familia estuvo con él”, incluidos sus hermanos y sus dos hijos, María José y Simón. Hasta el momento se espera el traslado de su cuerpo a Bogotá.

Como testimonio de su vida quedan además sus libros Volver a vivir, El ángel del amor, Correo angelical, Llena eres de gracia, Insúltame si puedes, Los grandes juegan heridos, El paradigma de la hamburguesa y Enciclopedia de los datos inútiles.

Se fue el hombre que llegó a la televisión a “generar divertimento”, como decía. Más de 3.000 apariciones en televisión. Cientos de ellas con su tradicional despedida: “Cojan oficio”.

Su entierro será el domingo 9 de junio en la iglesia de El Poblado en Medellín.

OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE
Cultura y Entretenimiento

Fuente: ElTiempo https://www.eltiempo.com/cultura/cine-y-tv/trayectoria-profesional-de-jota-mario-valencia-372242

Anuncios

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: