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La ciudadanía es un gran privilegio con mucha responsabilidad

En nuestro país pocos son los momentos tan conmovedores como la ceremonia de nacionalización en la que centenas de personas convergen al término de su increíble trayecto de inmigración para manifestar ante la comunidad y el país que son americanos, a la vez que asumen las responsabilidades que ello conlleva.

Me enorgulleció compartir algunas palabras con 150 nuevos ciudadanos, de más de 40 países, quienes alzaron la mano para prestar juramento a nuestro país. Me complací sobre todo de dirigirme al grupo en vísperas de la Semana de la Herencia del Inmigrante de 2019 (Immigrant Heritage Week 2019), durante la cual celebramos las contribuciones de los neoyorquinos inmigrantes del pasado y presente.

El paso colectivo y final de estos nuevos ciudadanos acarrea mucha valentía y trabajo arduo. Me recuerdan a mis padres que en 1979 se marcharon de su hogar en Irán tras la revolución, y poco a poco rehicieron sus vidas en los Estados Unidos con un pie en ambos mundos.

Mi madre no vio la necesidad de encaminarse a la ciudadanía por mucho tiempo, y no puedo sino imaginar lo difícil que le fue dejar su previo hogar atrás pero, con el paso del tiempo, reconoció la importancia de asumir mayor responsabilidad en Estados Unidos y se hizo ciudadana.

Como comisionada de la ciudad para Asuntos del Inmigrante estoy a cargo tanto de todo neoyorquino que llegue del extranjero como de su familia en conseguir la cédula que le identifique como neoyorquino, ofrecer ayuda lingüística u orientación jurídica para asuntos migratorios con el fin de encarrilarle a la ciudadanía o situación jurídica, o bien en propugnar en nombre de usted y de los 3.2 millones de inmigrantes que han hecho de esta ciudad su hogar.

La ciudadanía implica mayor responsabilidad tales como votar y servir de jurado. Supone además nuestro deber colectivo de luchar para asegurar que, a tenor de la Declaración de Independencia, todos fuimos creados iguales y dotados con el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Aun así, debemos ir más allá: nuestra democracia no puede sobrevivir sin que “Nosotros, el Pueblo”, nos comprometamos a alcanzar nuestra capacidad máxima como país y a luchar para defender nuestros valores.

Algo que todos pueden hacer es unirse al esfuerzo del programa Ciudades para la Ciudadanía (Cities for Citizenship), del alcalde Bill de Blasio, al instar a sus amigos a hacerse ciudadanos. La ciudadanía otorga el derecho al voto, protección contra la repatriación, mejores sueldos, entre otros. Se calcula que 660,000 neoyorquinos reúnen los requisitos para acceder a la ciudadanía, pero que aún no han dado el paso final. Infórmeles porqué la ciudadanía es tan importante para usted y dígales dónde acudir para buscar ayuda ante programas tales como NYCitizenship.

Si bien reconocemos la importancia y el valor de la ciudadanía, también reconocemos que, sin importar la situación jurídica, los inmigrantes hacen de la ciudad de Nueva York la economía más próspera y dinámica del mundo. En tiempos de mayor inmigración en más de un siglo, somos la ciudad más segura de Estados Unidos. Esto, sin duda alguna, es digno de celebrar.

Bitta Mostofi, ciudadana con orgullo e hija de inmigrantes iraníes, es comisionada de la Oficina del Alcalde para Asuntos del Inmigrante.

Fuente: ElDiarioNY https://eldiariony.com/2019/04/15/la-ciudadania-es-un-gran-privilegio-con-mucha-responsabilidad/

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